
El Zaghareet, pronunciado como 'sagarit' en árabe, es un sonido largo, agudo que se asemeja a un aullido inconfundible. Es una ululación, un alarido único, especial, que se hace modulando el sonido con la lengua, con movimientos repetitivos y muy rápidos. Originariamente, era considerado un grito de guerra que proviene desde tiempos de los faraones en Egipto, donde las mujeres recibían o despedían así a los hombres que partían a la batalla.
Actualmente, el Zaghareet se trasmite como una emoción de alegría (también de pena), sonido de celebración y de fiesta, muy popular en los encuentros familiares y en los bailes comunitarios. Sirve, también, para desear suerte, éxito y ánimo, también para felicitar y, algunas veces, para despedir. El Zaghareet caudal de sentimientos. En algunas guerras de liberación anticolonial (por ejemplo, en Argelia) fue también sonido de resistencia, de orgullo y de liberación. El hecho de que sea utilizado, fundamentalmente, por mujeres también lo ha proyectado -recientemente- como elemento de identidad y también de reivindicación de las causas feministas.
Parte del movimiento feminista lo adoptó como el grito sororo, también conocido como «el llamado de la mujer originaria». Es un «código compartido» entre las mujeres. Al igual que el Zaghareet, el grito sororo representa alegría, felicidad por estar juntas, orgullo por compartir una misma causa, sentimiento de protección colectiva y de identidad comunitaria. Es una fanfarria festiva y orgullosa de reivindicación, de lucha y compromiso. Es, también, un arrebato de combate, casi un himno. Es el sonido de las que no son escuchadas.
En las movilizaciones de hoy, en todo el mundo, frente a los consulados, las embajadas y las instituciones argentinas en todo el mundo, como también en las cercanías del Congreso y el Senado de la Nación en Buenos Aires, el grito se hizo escuchar, de nuevo. La sororidad no solo tiene el color verde que la identifica, también tiene un sonido que une, agrupa y transciende. Los senadores y senadoras que hoy tienen la enorme responsabilidad de tomar una decisión sobre sobre la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que se debate en Argentina podrán quizás no ver la enorme marcha verde que les vigila democráticamente…, pero ese ulular, cual sirena vigilante del Zaghareet, penetrará en sus oídos y atravesará muros por espesos que sean.
Muchas movilizaciones políticas han tenido himnos, canciones y músicas que las identifican y las representan. El poeta León Felipe decía que "algún día la política será una canción". Pero esta movilización sin precedentes de las mujeres argentinas tiene, en espera de que se Ley (ahora o más adelante), un grito muy audible y persistente. El Zaghareet es hoy, el sonido de la dignidad y de la lucha de muchas mujeres.
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