Desde hace algunas semanas, los activos financieros locales vienen sufriendo caídas importantes en su cotización, motivados por el estrés que ha vivido la city por estos días, principalmente tras la escalada alcista del dólar contra el peso, que acumula en lo que va del año 2018 un 20 por ciento.

Crisis, conflicto, incertidumbre, desconfianza, nerviosismo, tensión, corrida, son algunas de las palabras más nombradas por estos días en los medios gráficos y televisivos. Por cierto, parecen haber quedado muy atrás aquellos titulares que subrayaban las jugosas ganancias que había acumulado la Bolsa argentina en los últimos años, que la colocaba entre los mercados bursátiles con mayor rendimiento en el mundo.

Pocos meses fueron suficientes para que algunos medios internacionales pasaran de considerar a la Argentina "como una atracción y ejemplo dentro de los mercados emergentes", para sugerir por estos días: "Argentina vuelve a ser un mercado de riesgo" y "quizás sea conveniente salir"; tal lo publicó la semana pasada la revista Forbes entre sus títulos destacados.

Como siempre remarcamos en nuestras columnas y en nuestras capacitaciones, los mercados son ciclotímicos, es decir, sus emociones varían según el contexto y ello explica por qué los inversores pasan en poco tiempo de hablar de un retorno de la Argentina al mercado emergente (hoy seguimos siendo país fronterizo) para de repente considerar que volvimos a un escenario de crisis. En el medio tuvimos una caída del Merval en dólares cercana al 30 por ciento.

Lo interesante es que, como los analistas técnicos miramos el mercado desde una perspectiva diferente, sin contaminarnos del contexto en el cual se desarrolle un avance de precio o bien una baja, en situaciones como estas logramos diferenciar lo que es una corrección de mercado bursátil, razonable y habitual, de lo que es un cambio de tendencia.

En este sentido, debemos decir que, aun cuando la baja del mercado desde los máximos históricos conseguidos en enero pasado ha sido importante, mantiene todas las condiciones técnicas como para ser considerada una corrección y no necesariamente un cambio de tendencia, como algunos auguran.

En concreto, hacia el mes de enero pasado, el índice Merval había conseguido su máximo histórico en dólares en torno a los 1830 puntos y fue desde entonces que se habilitó el proceso correctivo en curso que en la jornada que pasó alcanzó la zona de 1200-1050 dólares.

Vale mencionar que, si bien la baja ha sido fuerte y en poco tiempo, también estuvo ligada a un contexto internacional bursátil correctivo. En este sentido, creemos que en la medida en que los precios puedan sostenerse con base cierre semanal por encima de esta zona de mínimo y contención alcanzada en los 1200-1050 dólares, bien podríamos estar en presencia de un piso correctivo en estas instancias para que finalmente desde aquí la subida del índice Merval en dólares quede retomada, no solo buscando recuperar las pérdidas de los últimos tres meses, sino incluso intentando acceder hacia nuevas marcas históricas.

Si bien es cierto que actualmente es prematuro validar nuestra lectura analítica de piso correctivo y reanudación alcista directa en los precios, también consideramos que es prematuro aseverar que la baja del mercado bursátil nos esté anticipando un cambio de ciclo y tendencia de mediano plazo.

En momentos de estrés como los que actualmente vive el mercado, es importante que el inversor no pierda perspectiva temporal y recuerde que, si bien la baja del 30% en dólares que actualmente sufre la Bolsa desde los máximos de enero pasado, es importante en términos de magnitud y acelerada en términos de tiempo, guarda relación y termina teniendo coherencia con un mercado que en los últimos cinco años creció 470% en términos de dólares.

En relación con lo comentado, creemos que estos son momentos para guardar calma y, en la medida en que los precios puedan sostenerse por encima de los parámetros técnicos sugeridos, resulta válido entender que esta caída en la cotización de los activos financieros locales puede ser perfectamente una nueva oportunidad de posicionamiento con vista a los próximos meses.

Ya dijo alguna vez Warren Buffett: "Me encanta ponerme codicioso cuando los demás están temerosos". Me pregunto si el contexto actual justamente no será una oportunidad para poner en práctica lo expresado por Buffett.