En un sorpresivo giro en el tenso conflicto entre ambas naciones, el presidente Donald Trump aceptó la invitación para reunirse con su par norcoreano, Kim Jong-un. La cita será en mayo, en un lugar neutral a definir. Se trata de un hecho sumamente trascendente, aunque de desenlace incierto. A continuación, diez cosas que considero que hay que tener en cuenta para entender el trasfondo y los posibles resultados de esta histórica cumbre.

1.Habrá conversación, no negociación. Tras el impactante anuncio, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, remarcó que entre Trump y Kim "habrá conversación, no negociación", con la diferencia que esto implica. Esta retórica podría variar si, en las semanas previas a la cumbre, los interlocutores de ambas partes logran compromisos concretos. En ese sentido, la Casa Blanca aclaró que no cesarán la presión ni las sanciones económicas que tienen un único objetivo, innegociable para Estados Unidos: la total desnuclearización de Corea del Norte.

2.La importancia del trabajo previo. Para anticipar si la cumbre terminará en un suceso diplomático o en un fiasco vergonzante para los Estados Unidos, será decisivo el trabajo previo entre ambas partes. En ese sentido, Corea del Sur y Japón, los aliados estratégicos de Estados Unidos en este conflicto, deben tener un lugar de privilegio para que los resultados sean creíbles y sustentables. Teniendo en cuenta la historia reciente, es poco probable que haya avances significativos. Al mismo tiempo, resulta preocupante la advertencia de Hillary Clinton y otros demócratas sobre que Trump no tiene negociadores especializados en Corea del Norte.

3.Moon Jae-in, la llave. Los imponderables muchas veces juegan un papel determinante en política. Tal fue el caso de la fortuita llegada de Moon Jae-in a la presidencia de Corea del Sur. En marzo de 2017, la presidente Park Geun-hye, de postura intransigente con el régimen norcoreano, fue destituida por corrupción. Tras las elecciones, fue sucedida por el dialoguista Moon, quien al cabo de un año obtuvo con sus primos del norte logros diplomáticos tan extraordinarios como impensados. Moon fue la llave indiscutida para lograr una rápida distensión en la península. Sin él, la cumbre entre Kim y Trump jamás se hubiera alcanzado.

4.El hábil manejo del astuto Kim. El líder norcoreano ha vuelto a dar muestras de su astucia y hábil manejo de la diplomacia. Primero, completó su programa misilístico intercontinental, a fines del año pasado. Luego, envió de embajadora a su hermana Kim Yo-jong a los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Corea del Sur, para dar inicio a conversaciones de máximo nivel con sus vecinos. Esta jugada le permitió a Kim mostrar al mundo una cara más humana del brutal régimen. Acto seguido, recibió en Pyongyang a una delegación diplomática surcoreana, hecho inédito en más de una década. En un clima muy cordial, Kim destacó haber tenido una "conversación honesta" y afirmó estar dispuesto a negociar, inclusive, la desnuclearización. Ese rotundo cambio de postura dejó a Trump sin chances de rechazar la invitación de sentarse a dialogar.

5.El peligroso factor Trump. El Presidente estadounidense es, en sí mismo, un factor potencialmente disruptivo en el contexto de esta cumbre. A diferencia de Kim, Trump no es predecible. Uno de los rasgos distintivos de su personalidad es dejar llevarse por impulsos intempestivos, hacer declaraciones y concesiones que luego sus colaboradores deben salir a desmentir. Justamente, podría haber sido el caso de aceptar de manera casi inmediata la invitación de Kim. De todas formas, cabe destacar que hubo negociaciones secretas previas que evidentemente llegaron a buen puerto. Ojalá Trump no arruine esta oportunidad.

6.La dura retórica. Trump y Kim intercambiaron insultos y amenazas muy violentas en los últimos meses. Por caso, Trump se refirió varias veces a Kim como "el hombre cohete" y le prometió "una lluvia de furia y fuego como el mundo jamás ha visto". Por su parte, Kim llamó a Trump "viejo demente" y amenazó con la aniquilación de los Estados Unidos y sus aliados en la región. Difícil pensar que esta dura retórica pueda desandarse de manera sencilla, inclusive entre líderes tan pragmáticos. Pero todo es posible cuando hay intereses tan grandes en juego.

7.El papel de China y Rusia. Tanto China como Rusia deben ser parte de cualquier plan de desnuclearización de Corea del Norte. China, principal socio comercial de Pyongyang, celebró la "muy buena noticia" de la realización de la cumbre entre Trump y Kim. De abrirse negociaciones que impliquen concesiones de ambas partes, estaría imponiéndose la doctrina china de la doble suspensión para la solución del conflicto. En ese sentido, es innegable el papel decisivo que ha tenido el presidente Xi Jinping, algo reconocido públicamente por Trump, y que debería seguir teniendo en esta nueva etapa. En el caso de Rusia, la otra gran potencia regional, Vladimir Putin reaccionó con mayor cautela y desconfianza. Apenas hubo una escueta declaración que destaca como "necesaria" la cumbre. Previsible.

8.El mérito de Trump frente al cambio de Kim. Como era de esperarse, Trump intentó exhibir la cumbre con Kim como un logro de su política hacia Corea del Norte. Las amenazas de ataques militares, junto a la presión económica con incremento de sanciones y mayor apoyo de China, habrían logrado doblegar a Kim. No se le puede negar algo de mérito a Trump, sobre todo al conseguir llevar las sanciones económicas a un punto claramente insostenible para la dictadura norcoreana. Algo que su antecesor, Barack Obama, nunca pudo lograr.

9.El manejo de las expectativas. La expectativa internacional por la cumbre entre Kim y Trump es enorme, y no es para menos. Ahora bien, los riesgos para Trump son muy grandes si todo sale mal. En cambio, Kim ya ha logrado mucho. El mero hecho de que Trump haya aceptado la invitación significa la obtención de algo que los líderes norcoreanos buscaron, sin éxito, durante las últimas décadas: ser tratados como iguales por Estados Unidos. Por ello, es fundamental que Trump maneje con realismo las expectativas previas a la cumbre. Se trata de un inmenso regalo otorgado a Kim, de dudosa contrapartida para los norteamericanos.

10.La unificación de la península está fuera de la discusión. La cumbre buscará estar centrada en el proceso de desnuclearización de Corea del Norte. Fuera de la discusión queda el anhelo de la unificación de la península. Es algo que solo interesa a los Estados Unidos y a los surcoreanos. En ningún momento Kim mencionó la posibilidad de discutir la unificación que, por cierto, cuenta con el rechazo de China y Rusia. Ambas potencias jamás permitirían la caída del régimen norcoreano para dar lugar a una unificación formateada por los Estados Unidos, con el eventual avance de tropas norteamericanas hacia sus fronteras.

El autor es magíster en Políticas Públicas (Flacso) y Master of China Studies (Zhejiang University). Miembro del comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Docente universitario (UCA) y director de Diagnóstico Político.