Pymes: un cambio carísimo para nuestro pueblo

María Eugenia Zamarreño

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En Argentina, las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 90% de las firmas y, según datos de 2016, brindan empleo al 70% de los trabajadores. Allí reside la importancia de todas las políticas destinadas a las pymes. Desde que gobierna Mauricio Macri, específicamente durante el año 2016 y teniendo en cuenta sólo las empresas registradas, cerraron más de tres mil pymes en Argentina.

Los funcionarios de Macri gritan a los cuatro vientos que las pymes cierran porque los trabajadores despedidos o lesionados realizan juicios laborales. Lo que no dicen es que cierran por el combo explosivo de las políticas que implementaron desde que llegaron al gobierno, ya que no hace falta ser economista para saber que el resultado de la apertura de importaciones, junto con el aumento de las tarifas, el incremento en la inflación, el enfriamiento de la economía, más la baja del consumo interno, se sintetiza en cierre de fábricas, despidos y aumento de la pobreza.

La insensibilidad de Cambiemos para con los argentinos aumenta con cada medida: desde la devaluación hasta la quita de subsidios a los discapacitados o la restricción de beneficios para los jubilados. Todo vale a la hora de lesionar los derechos adquiridos de los argentinos. Respecto de los trabajadores, el desprecio es absoluto: desde la calificación de "ñoqui" o "grasa militante" de los estatales hasta la presunta falta de calificación de los empleados. Así lo aseguró la diputada Elisa Carrió, quien no se sonroja al asegurar que en nuestro país "el problema es que hay trabajo, pero no hay gente capacitada para ese trabajo". Una afirmación que, proviniendo de una diputada nacional oficialista, no es inocente sino peligrosa, porque sienta las bases de la justificación de una reforma laboral que va a perjudicar a los trabajadores.

La respuesta del Gobierno a los reclamos de los trabajadores despedidos, tanto de estatales como del sector privado, es la descalificación, la humillación o la represión. No podemos naturalizar este atropello. No podemos permitir las medidas que de a poco instalan una nueva flexibilización laboral en Argentina.

Estamos convencidos de que nuestra principal tarea es impedir que en nuestro país se apruebe una ley como la que se acaba de aprobar en Brasil bajo el gobierno de Michel Temer y para ello, desde el Frente Justicialista Cumplir, tenemos una propuesta real para proteger a las pymes, mediante una menor carga impositiva, un mayor fomento a la producción nacional y propiciando el crecimiento del consumo interno. Tres medidas puntuales que van a generar más y mejores fuentes laborales para los argentinos.

Sin ninguna duda, nuestra sociedad fue engañada maliciosamente en la elección de 2015 ya que el "cambio" que proponía el actual Gobierno auguraba la pobreza cero y mejores condiciones de vida para los argentinos, pero poco después demostró que implementaron políticas diametralmente opuestas a lo que prometían, lo que generó una mayor recesión, un aumento en los índices de desocupación y pobreza.

Nos decían: "Sí, se puede" y a poco de asumir nos dijeron: "No, no se puede". Hoy todos tenemos un familiar o un amigo que perdió el empleo o que empeoró su calidad de vida. Sólo hace falta salir de casa para observar el aumento de las personas en situación de calle o las filas en los comedores comunitarios.

Por todos estos motivos es que se torna imprescindible que la política esté a la altura de las necesidades del pueblo y que las propuestas se basen en la honestidad, recuperando el valor de la palabra. Ese es nuestro compromiso: es fundamental que los candidatos garanticen Cumplir con su propuesta electoral para poner un freno al avasallamiento de los derechos de los trabajadores, para recuperar la producción y el empleo, y para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo.

La autora es precandidata a diputada nacional por Cumplir.