La parábola del buen samaritano robado

Por Juan Dillon

Guardar

Caminaba un hombre por el Conurbano y cayó en manos de un motochorro que, después de despojarlo y golpearlo, se fue y lo dejó medio muerto. De igual modo, otro hombre que pasaba por aquel sitio lo vio y, sin rodeos, apuró su marcha para pasar delante de él sin hacer nada por el buen samaritano que acababa de ser víctima de un brutal robo.

Pero otro hombre que iba por igual camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión por el ladrón. Acercándose, golpeó al hombre robado en sus heridas, echando sobre ellas más dolor y, forzándolo, lo llevó a una comisaría, donde lo culpó por la conmoción que le había causado al ladrón, víctima de un sistema de exclusión que lo había obligado a robar.

Al día siguiente, el samaritano robado sacó dos denarios y se los dio a un abogado y dijo: "Cuida del ladrón, y si gasta algo más por la conmoción que le he infringido, se lo pagarás sin dar vueltas".

¿Quién de estos te parece que fue el buen prójimo del que cayó en manos del motochorro? Y se escuchó decir: "El que practicó la misericordia con el ladrón".

Díjole el presentador a la audiencia de la televisión: "Vete y piensa que te puede pasar a ti lo mismo".

Versión del Evangelio de la Nueva Realidad Argentina, capítulo 2, versículo septiembre de 2016.

 

@juandillon

El autor es periodista económico y consultor en comunicación.