Argumenta borgeana

Por Juan Sasturain

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Argumenta borgeana

 

El mundo no sería muy diferente

peor de lo que es, sin el euskera,

sin hipo, sin porteros, si no hubiera

mosquitos, Bucay o detergente.

 

Pero sí sin sal o jazz. Si de repente

faltara Kafka, el Diego sólo fuera

un sueño y el whisky no existiera,

sufrirían el pasado y el presente.

 

Existir no es un asunto peregrino:

huella y memoria tienen el secreto,

pero la identidad es un destino

 

azaroso, y a menudo incompleto.

Era escritor, solía ser argentino.

Por Borges es posible este soneto.

 
 
 

El General no tuvo quién

 

Se asomó, apoyado en el codo,

a la cansada luz de un cielo ajeno

tan distante al del Sur, y ya sereno,

cerró los ojos, se olvidó de todo.

 

Y soñó que moría de otro modo:

el tajo de un alfanje sarraceno

en combate; el fuego y el trueno

de la metralla caliente del godo.

 

Después, los viles tenderos del Puerto

que nunca perdonaron lo del sable,

lo hicieron Padre cuando estaba muerto

 

lo hicieron Santo para que no hable.

El viejo general sigue despierto

en sus cenizas, materia deleznable.

 
 
 

Cita a ciegas 

In memoriam J.L.B., lector de lectores

 

Despierta tarde. No espía en la ventana

los colores del cielo. Es la chica

de la sabia tevé la que le explica

si habrá nubes o sol, esta mañana.

 

Enciende el celular. La cotidiana

costumbre del pulgar lo comunica

con los usuarios de una agenda rica.

Incluso con los que no tiene ganas.

 

Prende la compu. Pasa todo el día

pegado a la pantalla, pero cree

que le queda cierto tiempo todavía

 

por vivir, y que la noche lo provee:

saca El Aleph de la estantería,

cierra, apaga, silencia, calla y lee.

 

Estos sonetos pertenecen a la antología El Versero (Cien poemas 1976-2016), que en breve publicará Gárgola Editorial.

Acerca del autor: Juan Sasturain, autor de Manual de perdedores, Arena en los zapatos, Los sentidos del agua, El caso Yotivenko y Dudoso Noriega, entre otras novelas y cuentos, escribió el guión de Perramus, una historieta en cuatro libros que comenzó en 1983 con "El piloto del olvido", cuando Jorge Luis Borges vivía, y terminó —con "Diente por diente"— cuando ya había muerto. Con dibujos de Alberto Breccia, imaginó a un Borges que ganó el Nobel por una sola obra, Fricciones, que conserva la vista y que encabeza la resistencia metafísica contra una alegoría de la dictadura 1976-1983, Los Mariscales.