Murillo borra a Ortega de su discurso y coloca a su hijo Laureano como heredero: el estudio que revela la transición oculta del régimen nicaragüense

Un politólogo analizó más de 2,400 alocuciones de la copresidenta y detectó un patrón sostenido: las menciones al dictador cayeron a la mitad mientras las de su hijo ascendían. La estrategia apunta a algo que nadie en el régimen ha declarado en público

Ilustración en la que figuran Rosario Murillo, Laureano Ortega con corona, Daniel Ortega, banderas de Nicaragua, agentes armados y prisioneros.
Rosario Murillo sostiene los hombros de Laureano Ortega, quien porta una corona con la inscripción Sucesión, ante la bandera de Nicaragua y Daniel Ortega. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Rosario Murillo empieza a construir el relato de su propia continuidad en el poder. Un análisis de las comparecencias públicas de la copresidenta nicaragüense detectó que las menciones a su hijo Laureano Ortega Murillo aumentaron de forma sostenida mientras las referencias a su esposo, el dictador Daniel Ortega, de 80 años, cayeron del 72% en 2024 al 38.5% en 2026.

El hallazgo proviene de un estudio del politólogo Gil Guerra, investigador del Instituto Hudson, centro de análisis estratégico estadounidense fundado en 1961, que examinó 2,404 alocuciones de Murillo.

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De ese total, Laureano fue nombrado en 181 ocasiones, muy por encima de sus hermanos Daniel Edmundo (33 menciones) y Camila y Maurice (alrededor de 15 cada uno). Luciana y Rafael aparecieron apenas dos o tres veces, mientras que Juan Carlos y Carlos Enrique no fueron mencionados ni una sola vez.

Guerra presentó sus conclusiones el 30 de septiembre ante el Subcomité sobre el Hemisferio Occidental del Congreso estadounidense, en una audiencia centrada en el régimen nicaragüense y sus alianzas con China y Rusia.

El politólogo ve a Laureano como heredero de Murillo

“Rosario Murillo busca ante todo posicionarse a sí misma. Su intención es, con el tiempo, gobernar por su cuenta, quizás con Laureano como su sucesor después de ella”, planteó Guerra ante los legisladores estadounidenses.

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Consultado por La Prensa de Nicaragua, Guerra ofreció una lectura adicional: “Daniel Ortega, a medida que envejece y participa en menos actos, es natural que tenga menos presencia mediática. Pero creo que Murillo también está empezando a preparar al público para su eventual retiro de la vida pública, cualquiera que sea la forma que tome”.

Caricatura de una mujer con vestido estampado que pisa a un hombre tirado en el suelo mientras sostiene una pancarta azul sin texto.
Una ilustración satírica presenta a Rosario Murillo pisando la espalda de Daniel Ortega mientras sostiene una tela azul en medio de una manifestación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador también matizó el aumento de visibilidad de Laureano. “El aumento de las menciones de Laureano se deriva naturalmente de que hoy tiene funciones más visibles”, explicó ante el diario, aunque remarcó que el hijo de los dictadores es “con diferencia, el hijo con el perfil más visible e importante, y el que Murillo más menciona”.

Laureano, canciller de facto del régimen

Laureano Ortega Murillo ocupa el cargo de asesor presidencial para la Promoción de las Inversiones, el Comercio y la Cooperación Internacional. Desde 2023 actúa como enlace con China, Rusia, Bielorrusia e Irán, en una función que equivale a la de canciller de facto de la dictadura.

Tras recibir “plenos poderes”, el hijo de los dictadores firma acuerdos y se reúne con altos funcionarios de regímenes considerados antiestadounidenses en representación de sus padres. También lideró la promoción del sector minero aurífero, actividad por la que Estados Unidos lo sancionó.

Una investigación de La Prensa publicada en 2026 reveló además que la familia Ortega Murillo montó un esquema de extorsión contra mineros artesanales y empresas establecidas del sector.

La proyección pública del asesor presidencial no pasó inadvertida para la oposición. El expreso político y coordinador de Ciudadanos por la Libertad (CxL), Juan Sebastián Chamorro, asistió a la misma audiencia del Congreso en la que participó Guerra y coincidió en que el patrón estadístico del discurso de Murillo apunta a una «transición» dentro del propio círculo familiar.

Un matrimonio que concentra todo el poder del Estado

Rosario Murillo, de 75 años, y Daniel Ortega forman el único matrimonio de dictadores en el poder en América Latina. Ella controla un régimen familiar en el que sus hijos y nueras participan activamente como funcionarios de Estado, además de supervisar a los ministros y a las estructuras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En 2025, el partido de gobierno reformó la Constitución para nombrarla “copresidenta”, con lo que la elevó al mismo nivel jerárquico que su esposo. La misma reforma oficializó la abolición de la independencia de los poderes del Estado y fortaleció el aparato represivo que persigue a los opositores desde hace ocho años.

Caricatura de Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a celdas con prisioneros, un cuerpo cubierto y agentes encapuchados que arrestan a un hombre.
Una caricatura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ilustra las denuncias de la ONU sobre muertes de presos políticos y desapariciones forzadas en Nicaragua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El régimen enfrenta una presión internacional creciente. La Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó el 2 de octubre una resolución que exige a Nicaragua celebrar elecciones libres y liberar sin condiciones a los presos políticos, después de que Ortega anunciara en julio el fin de los comicios competitivos en el país, según informó Reuters, agencia internacional de noticias.

El texto, impulsado por Estados Unidos, Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y República Dominicana, también reclama recuperar la separación de poderes y divulgar el paradero de las personas desaparecidas, aunque no incluye sanciones concretas contra la pareja gobernante.

El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, calificó al matrimonio de dictadores como una amenaza que “no tiene lugar en nuestro hemisferio”, de acuerdo con Deutsche Welle, diario alemán.

El régimen, bajo escrutinio por violaciones de derechos humanos

Los Ortega Murillo llevan 19 años en el poder. Desde 2018, el régimen ha sido señalado por asesinatos, privación de nacionalidad y represión transnacional contra sus críticos.

En la actualidad mantiene al menos 68 presos políticos, según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas. De ese total, 31 permanecen en condición de desaparición forzada y 15 son mujeres, entre ellas dos niñas menores de edad, de acuerdo con un reporte del 24 de septiembre citado por el diario nicaragüense.

Para Guerra, el matrimonio lidera un régimen que “se ha vuelto, como mínimo, tan autoritario como el cubano y los gobiernos chavistas de Venezuela”. No obstante, considera que en sus acciones hacia Estados Unidos “han sido más audaces que muchos de los regímenes comparables”, en referencia al uso de la migración como herramienta de presión durante la administración Biden.

El investigador observa ahora en Washington, bajo la administración Trump, una creciente sensación de que “tarde o temprano habrá que hacerle frente al régimen de una forma u otra”.

Guerra es licenciado en Ciencias Políticas por Swarthmore College, en Filadelfia, y tiene una maestría en seguridad global y fronteras de la Universidad Queen’s de Belfast, en Irlanda del Norte.

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