Obispo Silvio Báez al régimen de Ortega: “hoy los ‘ladrones y bandidos’ son los poderosos que se adueñan de la libertad”

La homilía pronunciada en Estados Unidos por el prelado nicaragüense revive las críticas hacia el mandato de Ortega y Murillo, en medio de persistentes denuncias de atentados contra los derechos fundamentales y la libertad religiosa

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El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en una fotografía de archivo. EFE/Jorge Torres
El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en una fotografía de archivo. EFE/Jorge Torres

Silvio Báez, Daniel Ortega y Rosario Murillo: el obispo auxiliar de Managua volvió a denunciar en Estados Unidos al régimen de Nicaragua como “ladrones y bandidos”, a siete años de su exilio forzado. Báez, privado de su nacionalidad y exiliado desde hace siete años, arremetió contra el régimen de Ortega y Murillo durante una homilía celebrada en suelo estadounidense, en medio de la permanencia sandinista desde 2007 y nuevas acusaciones de represión sistemática, incluidas denuncias sobre violaciones a la libertad religiosa y derechos fundamentales. Así lo informó la agencia de noticias española EFE.

Báez, quien cumple funciones como obispo auxiliar de Managua y fue obligado a salir de Nicaragua en 2019 por razones de seguridad, se refirió a Ortega y Murillo como “ladrones y bandidos” y sentenció: “interpretan sus abusos, actos de corrupción e injusticias como una bendición de Dios”. Agregó que “hablan continuamente de paz mientras mantienen estructuras opresoras que obligan al pueblo a no tener iniciativa ni libertad”.

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Exhortando a los católicos a proteger “el redil social en el que vivimos”, Báez alertó sobre la amenaza de figuras que “solo vienen a robar, matar y hacer daño”. El religioso contextualizó señalando que en tiempos bíblicos los “ladrones y bandidos” eran líderes religiosos de Israel que desatendían al pueblo humilde y, a la vez, líderes mesiánicos que engañaban con falsos mensajes de liberación.

Según Báez, “hoy los «ladrones y bandidos» son los poderosos que se adueñan de la libertad y del futuro de los pueblos; los dictadores y sus secuaces que se disfrazan de políticos pero que, en realidad, son delincuentes y criminales”.

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Fotografía de archivo del 10 de enero de 2025 que muestra al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, hablando en Caracas (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R
Fotografía de archivo del 10 de enero de 2025 que muestra al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, hablando en Caracas (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R

La irrupción de Báez reintroduce en la agenda internacional el deterioro institucional de Nicaragua, cuyos problemas se agravaron a partir de abril de dos mil dieciocho con la crisis social y política que derivó en manifestaciones antigubernamentales.

La situación se intensificó después de las elecciones de noviembre de dos mil veintiuno, en las que Daniel Ortega fue reelecto para un quinto mandato, el cuarto consecutivo, en comicios donde sus principales adversarios se hallaban en prisión, posteriormente expulsados del país y desposeídos...de la nacionalidad y de sus derechos políticos bajo acusaciones de “golpismo” y “traición a la patria”, indicó el mismo medio.

Frente a la figura autoritaria de los gobernantes, Báez planteó la visión de Jesús como “quien no viene a quitarnos la libertad, sino a liberarnos de todo lo que nos condiciona y oprime; él no oscurece nuestra conciencia, sino que la ilumina; él no nos arrebata nuestros gozos auténticos, sino que los multiplica”.

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Acusaciones internacionales y crisis social desde 2018

El gobierno de Nicaragua dirigido por Ortega ha recibido múltiples señalamientos de organismos nacionales e internacionales acerca de la violación de garantías esenciales de los nicaragüenses y la supresión de libertades civiles, como la de asociación, reunión, prensa y expresión, de acuerdo con EFE. El insistente señalamiento de Báez refuerza la visión de que el actual régimen utiliza mecanismos de persecución y control para perpetuarse, provocando la huida o exilio de figuras críticas y agravando la fragmentación social.

Desde dos mil dieciocho, Nicaragua vive una crisis multidimensional cuya intensidad se elevó tras la reelección cuestionada de Ortega en dos mil veintiuno, lo que catalizó el cierre del espacio cívico y la represión de opositores. El caso de Báez, quien fue despojado de la nacionalidad y forzado al exilio por razones de seguridad en 2019, se suma a una lista de opositores en condiciones similares.

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