Las exportaciones mineras y la importancia del comercio exterior para nuestra región

Boratos, litio y cobre consolidan el perfil exportador del NOA y ponen al comercio exterior en el centro de una cadena que moviliza producción, logística, empleo, proveedores e inversiones en toda la región

Alejandro Hurtado
Alejandro Hurtado es operador analista de comercio exterior en empresa minera (Foto: Movant Connection)
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Cada año, desde la Puna salteña y jujeña salen camiones cargados de productos que terminan en campos, fábricas de vidrio y plantas industriales de otros países.

Ese recorrido, que empieza en un salar y termina en un cliente a miles de kilómetros, es lo que me enseñó el valor del comercio exterior.

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Una mirada desde adentro

Soy operador de comercio exterior y diplomado universitario en gestión integral minera. Desde hace tres años desarrollo mi actividad en una empresa minera familiar dedicada a la extracción, producción y comercialización internacional de boratos y sus derivados. Esta experiencia me permitió llevar a la práctica conocimientos que antes veía desde lo académico y entender, desde adentro, la complejidad de exportar.

En mi tarea cotidiana participo en la comercialización de productos como ácido bórico, octoborato disódico tetrahidratado, bórax decahidratado y ulexita granulada con diferentes concentraciones de boro. Pero mi relación con el comercio exterior no se limita a la venta: también gestiono los Certificados de Origen Minero, emito facturas de exportación y remitos de embarque, y participo en la planificación logística de nuestras operaciones.

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La cadena que no se ve

En este proceso, los despachantes de aduana cumplen un rol fundamental. Suele asociárselos solo con el trámite para cruzar una frontera, pero su función es más amplia: gestionan y presentan los permisos de embarque, el documento que formaliza una exportación ante la Aduana. Allí se declara qué producto se exporta, su clasificación arancelaria, cantidad, valor y toda la información necesaria para que la operación quede correctamente registrada y controlada.

Así, lo que desde afuera parece tan simple como “exportar un producto” es en realidad un trabajo de documentación y coordinación entre la empresa, los despachantes, los organismos de control y los transportistas. Cuando se mira esa cadena en su conjunto, se advierte que cada etapa (producción, logística, papeles, comercialización) es parte de un mismo proceso, y es entonces cuando aparece la verdadera dimensión del comercio exterior para la región.

Una región que exporta al mundo

En nuestro caso, esa dimensión es concreta: exportamos aproximadamente 100.000 toneladas por año, conectando nuestra producción con distintos mercados internacionales. Brasil es nuestro principal destino: recibe el 90 % de nuestras exportaciones, un dato que refleja el peso de los vínculos con los países vecinos en el comercio exterior de la región. Detrás de esas toneladas hay trabajo, empresas, transporte, servicios e infraestructura.

Operaciones mineras
El comercio exterior nos obliga a mirar hacia afuera sin dejar de mirar hacia adentro: nos conecta con otros mercados y, al mismo tiempo, nos permite reconocer el valor de lo que producimos en nuestro propio territorio (Foto: Shutterstock)

El NOA y el valor de exportar

Hoy el noroeste argentino atraviesa un momento de crecimiento de la actividad minera: los proyectos de litio y cobre, sumados a la larga trayectoria de los boratos en la Puna, consolidan a la región como uno de los polos mineros más importantes del país. Este auge es una oportunidad concreta para generar más empleo, más proveedores locales y más exportaciones, y plantea el desafío de acompañarlo con capacitación, infraestructura y un desarrollo que deje valor en cada una de nuestras provincias.

Y es en este contexto donde las exportaciones adquieren todo su valor. Para una región como el NOA, exportar no es solo vender afuera: es traer divisas al país, sostener empleo en zonas alejadas de los grandes centros urbanos y hacer posibles inversiones que, sin mercados externos, no tendrían razón de ser.

La minería se apoya en una demanda internacional que la economía local no podría absorber por sí sola, y esa demanda es la que justifica proyectos, caminos, servicios y capacitación en lugares donde antes había poco más que distancia. Cada tonelada exportada activa una cadena de proveedores locales (transporte, talleres, alimentación, servicios técnicos) y deja en la región, a través del trabajo, las regalías y los tributos, parte del valor que se genera. Por eso, defender y facilitar las exportaciones mineras del NOA es defender el desarrollo de nuestras provincias

El comercio exterior nos obliga a mirar hacia afuera sin dejar de mirar hacia adentro: nos conecta con otros mercados y, al mismo tiempo, nos permite reconocer el valor de lo que producimos en nuestro propio territorio. Por eso hablar de exportaciones es hablar también de desarrollo regional. Cada operación internacional es fruto de un esfuerzo colectivo y una oportunidad para integrarnos a una economía global cada vez más conectada.

Después de estos tres años, el comercio exterior dejó de ser para mí solo una actividad profesional. Se volvió una manera de leer nuestra realidad productiva. Porque detrás de cada exportación hay mucho más que un producto que cruza una frontera: hay una región que produce, personas que trabajan y una oportunidad de mostrarle al mundo todo lo que somos capaces de hacer

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