Sin rumbo no hay camión que llegue: las finanzas personales vistas como una cadena logística

Helena Estrada, escritora, abogada y coach especializada en divorcio, explica por qué planificar, anticipar y prever imprevistos es tan clave en las finanzas personales como en la operación

Helena Estrada
Helena Estrada es escritora, abogada y coach especializada en divorcio (Foto: Movant Connection)
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“Vivir 15 o 20 años más nos cambia la ecuación totalmente”. Helena habla del retiro, pero la idea atraviesa toda la charla: las decisiones económicas, como las de cualquier operación, necesitan un destino claro, un plan revisable y la disciplina de sostenerlo. Desde esa lógica recorre la previsibilidad, el margen para lo inesperado y por qué la gestión del dinero familiar no debería quedar en una sola persona.

Cuando una decisión falla en una cadena logística, el impacto se siente en distintos puntos. ¿Pasa algo similar con las decisiones financieras que vamos postergando?

Las decisiones financieras son una decisión de logística, en el sentido de que requieren primero saber los objetivos. Si no tenés objetivos en la logística, ni hablar: no sabés a dónde va el camión. Lo mismo en las finanzas: cuáles son tus objetivos de corto, de mediano y de largo plazo.

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En segundo lugar, tener un plan para lograrlo, que es súper de logística. Y ese plan tiene que tener la misma flexibilidad que le exigís a la logística: si está lloviendo y estás entregando materiales a la obra, no los vas a poder entregar y tenés que rearmar todo.

En las finanzas, el plan se tiene que poder revisar y adaptar a tu realidad de cada momento. Y finalmente, disciplina: podés tener objetivos y plan, pero si no lo llevás a cabo no llegás. En las finanzas y en la logística es muy evidente: si no, se cae el castillo de naipes en dos minutos.

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En logística, la previsibilidad lo es todo. ¿Qué lugar ocupa cuando se habla de independencia económica?

Para mí, más importante que la independencia económica es el bienestar financiero, que tiene que ver con la previsibilidad. Podés tener mucha plata y estar completamente inquieto, porque no sabés dónde está ni qué riesgo estás asumiendo. Y podés tener mucho menos y estar ordenado, con dinero separado para un desajuste, una emergencia o una urgencia.

Es como cepillarse los dientes: no podés hacerlo una vez al mes y con eso sacar todo, es todos los días un poquito. Con las finanzas es igual: tener claro dónde estás, hacia dónde vas y una estrategia. Si no, es la piedra abajo del colchón para siempre, con una incertidumbre que impacta en vos y en tus seres queridos.

Anticipación, planificación y capacidad de respuesta son la base de la logística. ¿Deberían aplicarse también a las finanzas personales?

Totalmente. Vos fijate que Navidad, los cumpleaños o la fiesta de 15 de nuestras hijas son cosas que ya sabemos que van a pasar. Entonces no tenemos por qué sorprendernos todos los diciembres con “uy, tengo que salir a comprar los regalos”. Como no es ninguna sorpresa, se puede planificar desde antes.

Finanzas
"El que tiene la información tiene el poder. Así que andá a buscar la información: cuánta plata tenés, cuánto te ingresa y cuánto se va todos los meses", manifiesta Helena (Foto: Shutterstock)

Eso trae bienestar, porque ya sabemos con lo que contamos y lo separamos de antes. Mucha gente dice: el aguinaldo que llega en ese momento lo voy a usar para esto. Lo mismo con las vacaciones o con el retiro, porque todos, finalmente, nos vamos a jubilar.

Y con la nueva longevidad esto es un tema. Vivir 15 o 20 años más nos cambia la ecuación totalmente: con el dinero que vamos a producir vamos a tener que seguir viviendo un par de décadas más. Eso requiere anticipación, un reajuste y tomarlo como información.

¿Se puede pensar la vida cotidiana como un sistema logístico, en el que todas las cuentas tienen que cerrar?

A mí me cuesta pensar la vida como un sistema logístico. Quizás es un prejuicio mío, pero lo veo como una cuenta matemática de suma cero: todo tiene que cerrar, el debe y el haber tiene que ser perfecto. Y a nivel vida, afortunadamente, hay algo de esa estructura que sí es importante.

Pero después está el misterio de la vida, el amor, la sorpresa, la aventura, la curiosidad. Sobre todo cuando venimos de profesiones en las que tendemos a pensar en cubos que hay que cubrir, es importante dejar espacio a ese asombro. Si nos abrimos a lo inesperado, podemos pensar mejor también en la parte lógica.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en la educación financiera en la Argentina? ¿Cómo impactan en el dinero familiar?

En acceso a la salud o a la educación, hombres y mujeres estamos bastante igual, pero en educación financiera las mujeres estamos bastante por detrás de la media latinoamericana. Y creo, aunque no tengo un dato objetivo, que en muchas parejas la gestión del dinero, aun el de los dos, la lleva el marido.

Con toda la buena intención, por comodidad o porque ambos creen que él sabe más, se delega demasiado, y es contraproducente para los dos. Para ella, porque no saber dónde están tus finanzas ni a título de quién están las cosas te deja con una incógnita enorme. Para él, porque la responsabilidad es muy grande para llevarla solo.

Hay muchos varones educados con la idea de que lo honroso era proveer y proteger, y no transmiten sus pesares económicos. Cuando llega la noticia es un baldazo de agua fría. Y si aparece la muerte, el divorcio o la pérdida de un ingreso, se mezcla lo emocional. Así como hablamos de compartir la crianza, hay que compartir esta responsabilidad.

Si ordenar una operación empieza por tener visibilidad de lo que entra y sale, ¿cuál es el primer paso con las finanzas propias?

Hay una frase que vale en la política y en la economía: el que tiene la información tiene el poder. Así que andá a buscar la información: cuánta plata tenés, cuánto te ingresa y cuánto se va todos los meses. Entre tenerlo claro y tenerlo en una nebulosa hay una diferencia enorme. Es un buen primer paso para perderle el miedo al tema y empezar a proyectar.

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