El mercado global del diésel seguirá ajustado y suma presión sobre el transporte de cargas

La menor oferta de combustibles refinados, el aumento de los fletes marítimos y los bajos inventarios mantienen elevados los costos. La AIE prevé que la tensión continúe durante buena parte de 2027

Los futuros del Brent subieron alrededor de 13% desde comienzos de septiembre, mientras que el precio de los cargamentos físicos mostró una volatilidad todavía mayor (Foto: Shutterstock)
Los futuros del Brent subieron alrededor de 13% desde comienzos de septiembre, mientras que el precio de los cargamentos físicos mostró una volatilidad todavía mayor (Foto: Shutterstock)
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El mercado mundial de diésel atraviesa un período de oferta restringida que podría prolongarse durante buena parte de 2027 y mantener la presión sobre el transporte de mercancías. La menor disponibilidad de productos refinados, los costos récord del transporte marítimo y los bajos niveles de inventarios conforman un escenario en el que el abastecimiento se vuelve tan relevante como el precio del crudo.

Durante el tercer trimestre, la disponibilidad mundial de diésel y gasóleo fue 1,7 millones de barriles diarios inferior a la registrada un año antes, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE). En septiembre, las exportaciones globales se ubicaron en 4,7 millones de barriles diarios, unas 700.000 unidades menos que en el mismo período de 2025.

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La situación se produce en un momento en que el petróleo también volvió a encarecerse. Los futuros del Brent subieron alrededor de 13% desde comienzos de septiembre, mientras que el precio de los cargamentos físicos mostró una volatilidad todavía mayor. Sin embargo, el problema del diésel no responde únicamente al costo de la materia prima: la capacidad disponible para refinar y transportar el producto se convirtió en otro condicionante central.

Menos producto refinado disponible

Uno de los principales factores detrás del ajuste es la fuerte reducción de las exportaciones de combustibles refinados desde algunos proveedores tradicionales. Los envíos de productos desde Medio Oriente se ubicaron en 1,9 millones de barriles diarios en septiembre, frente a 4,7 millones antes del conflicto mencionado en el informe.

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A esa situación se suma una menor disponibilidad procedente de Rusia. Entre julio y septiembre, sus exportaciones de diésel promediaron alrededor de 140.000 barriles diarios, frente a 693.000 durante el mismo período del año anterior. El principal límite está en la capacidad de refinación disponible, por lo que una mayor oferta de crudo no necesariamente se traduce de manera inmediata en más diésel para el mercado.

Otros productores aumentaron sus ventas externas, pero no lograron compensar completamente la caída. Medio Oriente y Rusia exportaron conjuntamente 1,3 millones de barriles diarios menos que un año atrás, mientras Estados Unidos y China incrementaron sus envíos en unas 610.000 unidades diarias.

El escenario muestra una diferencia relevante para las cadenas de suministro: puede existir disponibilidad de petróleo crudo sin que eso garantice una oferta equivalente de combustibles terminados. La capacidad de refinación se convierte así en un eslabón crítico para sostener el funcionamiento del transporte.

En la Unión Europea, el valor medio ponderado del diésel alcanzó 2,27 euros por litro a fines de septiembre, un 39% más que en febrero. Tras retroceder durante los primeros días de octubre, volvió a registrar una leve recuperación (Foto: Shutterstock)
En la Unión Europea, el valor medio ponderado del diésel alcanzó 2,27 euros por litro a fines de septiembre, un 39% más que en febrero. Tras retroceder durante los primeros días de octubre, volvió a registrar una leve recuperación (Foto: Shutterstock)

El costo de mover combustible también aumenta

A la menor oferta se agrega otra presión logística. Las tarifas de los buques tanque utilizados para transportar productos refinados desde Medio Oriente alcanzaron a mediados de octubre máximos desde que existen registros para esas rutas, en un contexto de menor disponibilidad de embarcaciones.

Parte de la capacidad marítima está siendo utilizada para transportar crudo, donde los retornos son mayores. Esto deja menos buques disponibles para movilizar diésel y otros productos refinados y agrega presión sobre los costos de abastecimiento.

El impacto también aparece en las distancias recorridas. Algunas rutas entre Medio Oriente y Asia requieren actualmente trayectos de más de 50 días, frente a unos 23 días en condiciones anteriores, debido a desvíos que obligan a recorrer mayores distancias. El costo de transportar un barril entre ambas regiones pasó de aproximadamente tres dólares antes del conflicto a más de 30 dólares.

La combinación entre viajes más largos, menor disponibilidad de buques y tarifas elevadas muestra cómo una alteración en las rutas energéticas termina trasladándose hacia los costos logísticos del transporte terrestre, especialmente en mercados altamente dependientes del combustible importado.

Europa enfrenta una presión adicional

Europa aparece entre las regiones más expuestas. En julio, los países de la OCDE importaron 673.000 barriles diarios de gasóleo y diésel desde mercados externos, 37% menos que un año antes, con fuertes reducciones de los volúmenes procedentes de proveedores tradicionales.

A esto se suma que las refinerías europeas tienen un margen limitado para aumentar la producción. La AIE advirtió sobre la posibilidad de recortes económicos en instalaciones que ya operan cerca de su capacidad máxima, aun cuando el mercado presenta bajos inventarios y escasez de productos.

Las dificultades también alcanzan a la logística interna. El bajo nivel del río Rin redujo fuertemente las entregas por barcaza hacia Alemania y Suiza y llevó el costo del transporte fluvial hacia Basilea a 248,50 euros por tonelada. Algunas regiones alemanas incluso flexibilizaron restricciones de circulación para camiones durante los domingos con el objetivo de compensar la menor capacidad fluvial.

Inventarios bajos limitan el margen de respuesta

Otro elemento que incrementa la vulnerabilidad son las existencias. Los inventarios mundiales almacenados en tierra cayeron otros 113 millones de barriles durante septiembre y alcanzaron su menor nivel desde al menos 2016. Las reservas observadas se encontraban 509 millones de barriles por debajo de las registradas a fines de febrero.

La AIE acordó acelerar la liberación de reservas, incluyendo más de 20 millones de barriles de diésel. Sin embargo, distribuidos durante cuatro meses, equivaldrían a alrededor de 170.000 barriles diarios, apenas una fracción de la reducción registrada en la disponibilidad mundial durante el tercer trimestre.

El impacto ya empieza a reflejarse en los precios al consumidor. En la Unión Europea, el valor medio ponderado del diésel alcanzó 2,27 euros por litro a fines de septiembre, un 39% más que en febrero. Tras retroceder durante los primeros días de octubre, volvió a registrar una leve recuperación.

Un escenario ajustado que podría extenderse hasta 2027

Para los próximos meses, las perspectivas muestran una recuperación parcial de la producción de las refinerías, aunque insuficiente para reconstruir rápidamente los inventarios acumulados durante 2026.

La AIE estima que el mercado podría volver a registrar un cierto superávit durante el primer trimestre de 2027, pero ese volumen apenas alcanzaría para acompañar el comportamiento estacional habitual de las existencias. La normalización dependerá, entre otros factores, de la recuperación del suministro de productos refinados desde Medio Oriente.

Por ese motivo, el organismo prevé que el mercado del gasóleo permanezca ajustado hasta bien entrado 2027, mientras que la reconstrucción de inventarios podría demorarse hasta la segunda mitad del año. Para el transporte de cargas, el escenario mantiene abierta una fuente adicional de presión sobre los costos y refuerza la importancia del abastecimiento energético dentro de la planificación de las cadenas de suministro.

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