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La expansión minera anticipa una mayor presión sobre las cadenas logísticas argentinas

Un nuevo informe proyecta picos simultáneos de construcción para cobre y litio y advierte que la escala de los proyectos podría tensionar servicios de logística, montaje y abastecimiento

Logística minera
El trabajo dimensionó qué bienes, servicios e insumos podrían requerirse durante las fases de construcción y operación (Foto: Shutterstock)
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La expansión proyectada para la minería de cobre y litio en Argentina podría generar durante la próxima década una demanda creciente sobre el transporte, la logística y el abastecimiento de insumos y equipos. Un nuevo informe elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advierte que la ejecución simultánea de distintos proyectos podría tensionar capacidades disponibles en actividades como logística, movimiento de suelos y montajes.

El estudio, denominado Proveedores Mineros en Argentina: Escenarios y proyecciones de desarrollo, identificó más de 72 proyectos con necesidades de inversión superiores a 50.000 millones de dólares. Más del 70% de ese monto se concentra en seis proyectos avanzados de cobre y alrededor del 25% en iniciativas de litio. A partir de ese escenario, el trabajo dimensionó qué bienes, servicios e insumos podrían requerirse durante las fases de construcción y operación.

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Varios proyectos demandarán recursos al mismo tiempo

Uno de los puntos centrales para la cadena logística surge del calendario previsto. En litio, el informe estima que habrá uno o más proyectos en construcción todos los años entre 2026 y 2033, con mayor intensidad hacia 2028, 2029 y 2030. Para el cobre, las obras se desarrollarían principalmente entre 2026 y 2037, también con un pico de requerimientos hacia 2028 y 2029.

La coincidencia adquiere relevancia porque las obras requieren movilizar grandes volúmenes hacia zonas alejadas de los principales centros industriales. El propio estudio señala que, incluso en segmentos donde existe oferta local, la escala simultánea podría presionar la capacidad disponible en logística, movimiento de suelos y montajes.

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En los años de mayor actividad constructiva del litio, las proyecciones contemplan demandas anuales que pueden alcanzar 450 kilómetros de tuberías, 10,5 millones de metros cúbicos de movimiento de suelos y 30 millones de metros cuadrados de geomembranas y geotextiles. También deberán trasladarse acero, hormigón, equipos pesados y soluciones habitacionales para operaciones ubicadas lejos de los centros urbanos.

En cobre, la escala es todavía mayor. El informe calcula que durante los años de construcción de los proyectos analizados se incorporaría un parque inicial de alrededor de 2.100 vehículos 4x4 de apoyo logístico, además de cientos de equipos de gran porte. En los momentos de mayor actividad, también se proyectan importantes movimientos de acero, hormigón y combustibles.

Una cadena de abastecimiento que continúa durante la operación

La presión logística no termina con la puesta en marcha de las minas. Una vez iniciada la producción, los proyectos pasan a demandar de forma recurrente combustibles, energía, reactivos, neumáticos, repuestos y servicios de mantenimiento, que deben llegar de manera continua a operaciones de larga duración.

Logística minera
Para los principales proyectos de cobre, el estudio proyecta que hacia fines de la próxima década el consumo de diésel podría ubicarse en torno a 485 millones de litros anuales (Foto: Shutterstock)

Para los principales proyectos de cobre, el estudio proyecta que hacia fines de la próxima década el consumo de diésel podría ubicarse en torno a 485 millones de litros anuales. A ello se suman explosivos, medios de molienda y neumáticos para equipos pesados, entre otros consumibles indispensables para sostener la operación.

En litio, el abastecimiento está especialmente condicionado por los grandes volúmenes de reactivos químicos y energía. El informe señala que esta demanda convierte en actores críticos a los proveedores capaces de sostener entregas hacia zonas remotas, donde una interrupción puede afectar directamente la continuidad productiva.

La distancia aparece, de hecho, como uno de los principales desafíos. El documento identifica los costos logísticos derivados de la separación entre los polos productivos y los proyectos mineros como una barrera para la competitividad de los proveedores argentinos.

Hubs regionales y stock cercano ganan importancia

En una actividad donde los tiempos de provisión resultan críticos, la cercanía también puede convertirse en una ventaja competitiva. El informe destaca que los proveedores próximos a los proyectos pueden reducir costos logísticos, mejorar la seguridad de abastecimiento y responder con mayor velocidad ante necesidades de mantenimiento, reparación o reemplazo de partes.

En ese contexto, el estudio identifica específicamente oportunidades para la logística y el transporte especializado. Entre los desafíos plantea incrementar la cantidad de hubs regionales en el NOA y Cuyo que combinen almacenamiento de repuestos críticos, grúas y equipos de izaje con servicios en sitio coordinados con mantenimiento.

El comercio exterior también seguirá ocupando un lugar relevante. Equipos de mayor porte o complejidad tecnológica, como perforadoras, palas, grandes camiones, chancadores y molinos, continúan siendo provistos principalmente desde el exterior, por lo que su ingreso al país y posterior traslado hasta los yacimientos formará parte de las cadenas de abastecimiento asociadas al crecimiento minero.

Frente a este escenario, el informe plantea la necesidad de una planificación anticipada de la demanda, que permita a los proveedores dimensionar capacidades productivas, financieras y logísticas antes de los períodos de mayor actividad.

Así, el crecimiento proyectado del cobre y el litio no dependerá únicamente de nuevas inversiones y capacidad extractiva. También requerirá escalar y coordinar las cadenas de abastecimiento capaces de sostener simultáneamente proyectos de gran magnitud, atravesar largas distancias y garantizar que materiales, equipos e insumos críticos lleguen en los tiempos que exige la operación minera.

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