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Mover una turbina hasta el sur: la logística detrás de un proyecto de energía

Virginia Acosta, especialista en cargas de proyecto en el rubro de la energía, explica cómo se planifica y coordina el traslado de maquinaria pesada y extradimensionada hasta la obra energética

Virginia Acosta
Virginia Acosta es especialista en cargas de proyecto en el rubro de la energía (Foto: Movant Connection)
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“Estar a cargo de una operación logística de estas envergaduras es como ser un director de orquesta”. Con esta analogía, Virginia representa el trabajo diario de coordinar el traslado de maquinaria pesada y extradimensionada hasta un proyecto de energía, donde distintos actores, la planificación de varios meses, los tiempos de cada puerto y hasta la variable climática definen el éxito o el fracaso de cada operación logística de gran escala en el sector.

¿Cómo llegaste a especializarte en carga de proyecto y qué es lo que más te apasiona de ese trabajo?

La carga de proyecto tiene la particularidad de que cada operación es distinta. Cada una representa un desafío, requiere planificación, coordinación y estrategia, y son muchos los actores que intervienen: no se trata simplemente de mover un bulto grande de un lugar a otro.

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La complejidad que hay detrás de cada operación es lo que genera ese desafío: son muchos los actores que intervienen y hay que planificar cada paso. Se trabaja con incertidumbre constante, sin manera de estandarizar un procedimiento, y eso, para algunos perfiles, resulta motivador.

Para quien no es del sector, ¿qué tipo de cargas y maquinaria mueven en un proyecto de este tipo?

Se mueve maquinaria pesada y extra dimensionada, además del resto de las cargas habituales de cualquier industria. El último embarque, por ejemplo, incluyó una turbina que había que transportar en un convoy por una ruta rural del sur.

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Ese tipo de traslado arranca meses antes de que el barco llegue: hay que planificar rutas, conocer el equipo y definir los puntos de izaje. Hasta el clima resulta un factor determinante en una operación así. Son procesos complejos, pero eso es lo que los hace interesantes.

Cuando el camión sale y se ponen en marcha meses de planificación y preparación, ver la maquinaria finalmente montada en la obra genera una satisfacción enorme, sobre todo en los proyectos de gran envergadura, donde queda algo que las próximas generaciones podrán visitar el día de mañana.

¿De qué mercados suelen abastecerse y cuáles son los puertos estratégicos para este tipo de operaciones?

La mayoría del equipamiento que forma parte de la obra llega de China, en este caso por tratarse de un socio del proyecto, y también hay puntos de abastecimiento en Alemania para equipamiento específico. Los proveedores locales se usan para insumos más puntuales.

Cargas de proyecto
"Argentina tiene un potencial en recursos y una capacidad productiva que no tiene ningún otro país, pero seguimos siendo muy dependientes del transporte por carretera", afirma Virginia (Foto: Shutterstock)

En cuanto a los puertos, se ha trabajado bastante en Punta Quilla, que si bien no tiene una gran infraestructura, permite recibir un buque completo y descargarlo con los tiempos y los equipos especiales que este tipo de proyectos necesita, además de contar con espacio para almacenaje. Puerto Deseado es otro de los puertos utilizados, y en menor medida el de Buenos Aires, por los accesos y la distancia.

Coordinar tantos actores y variables suele caer en la logística. ¿Cómo se gestiona ese rol?

Estar a cargo de una operación logística de estas envergaduras es como ser un director de orquesta: distintos actores tienen que entrar en el momento justo para que la operación sea exitosa. Cualquier variable puede generar una demora o un sobrecosto que, en muchos casos, resulta determinante para la obra.

Por eso es fundamental mantener una buena comunicación y que cada uno sepa lo que tiene que hacer, algo que se planifica con mucha anticipación. La incertidumbre siempre está presente; la idea es anticiparse para reducir al mínimo los riesgos.

¿Cómo se cruza tu formación en psicología con la gestión logística diaria?

Antes de estudiar psicología hizo una carrera en comunicación, y eso tiene que ver con todo lo que no se ve de las operaciones: se necesitan muchas habilidades para tratar con distintos tipos de operadores, organismos públicos y personas con su propia individualidad.

Aprender a comunicarse habilita una gestión más prolija y fluida, sobre todo porque este rubro fue durante mucho tiempo bastante masculinizado. Ver a una mujer con casco y zapatos de seguridad en un puerto no era lo común, y eso llevó a nutrirse de otras habilidades para llegar a todos los actores y hacer que la orquesta siga tocando.

¿Hay alguna operación que recuerdes especialmente, por lo desafiante o lo curiosa?

En uno de los últimos buques que llegaron se largó una tormenta justo cuando había que revisar la carga dentro de la bodega. Un operador logístico con el que se trabaja habitualmente propuso una solución: subir en una jaula con una grúa para poder ver todo desde arriba.

Ver la bodega desde esa altura, después de tomar dimensión de todo el trabajo previo que hay detrás de cada operación, fue un momento revelador. No fue un gran conflicto ni una emergencia, pero sí la confirmación de por qué se elige este tipo de trabajo.

¿Qué reflexión te gustaría dejar sobre el sector?

Argentina tiene un potencial en recursos y una capacidad productiva que no tiene ningún otro país, pero seguimos siendo muy dependientes del transporte por carretera. Haría falta invertir en infraestructura para volver al transporte multimodal: recuperar el ferrocarril y los espacios fluviales, y mejorar los accesos a los puertos.

No se trata de producir más, sino de acompañar esa producción con una logística capaz de sostener ese crecimiento, para que llegue a más mercados, se haga visible y el país sea más competitivo en el comercio internacional.

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