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La importancia de trabajar con proveedores o socios estratégicos

La eficiencia logística depende de convertir a los proveedores en socios estratégicos, basándose en la visibilidad, flexibilidad, confianza e innovación para garantizar resultados de alta calidad

Ramón Martínez
Ramón Martínez es jefe de operaciones de logística nacional (Foto: Movant Connection)
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La nieve cayendo lentamente me hace pensar: ¿estar lejos significa no estar presente?

Hoy vivimos en un mundo en constante cambio, donde siempre corremos detrás de las nuevas tecnologías, de los desarrollos permanentes y de la necesidad de adaptarnos. Pero, en medio de esa carrera, vale la pena detenerse y preguntarnos: ¿estamos realmente atentos a lo que sucede con nuestras cargas? ¿Estamos brindando el servicio que nuestros clientes necesitan? ¿Está el servicio que prestamos verdaderamente a la altura de sus expectativas?

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Todas estas preguntas me llevan a reflexionar sobre la importancia de contar con proveedores de servicios logísticos en los que realmente podamos confiar. Proveedores que nos permitan descansar tranquilos, sabiendo que las operaciones están en buenas manos, y que nos den la posibilidad de enfocar nuestros esfuerzos en otros desafíos.

Después de más de 14 años recorriendo este camino, puedo dar fe, no solo por mi experiencia, sino también por mis propios errores y por los problemas que me tocó resolver. Porque cuando una carga no llega a tiempo, cuando un camino se vuelve intransitable o cuando la operación presenta una complejidad inesperada, también aparece una oportunidad: la de encontrar una alternativa mejor, una solución más eficiente o un proveedor más preparado.

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Trabajar a la distancia hace que esa complejidad se multiplique. Por eso, contar con un método claro para seleccionar proveedores confiables deja de ser una ventaja y pasa a ser una necesidad.

Es justamente por eso que, cada vez que evalúo un proveedor logístico, me apoyo en cuatro pilares fundamentales.

1. Visibilidad de extremo a extremo - “End to end”

Cuando una carga sale de origen, deja de estar frente a nuestros ojos, pero nunca debería dejar de estar bajo nuestro control.

La incertidumbre es, probablemente, el mayor enemigo de la logística. No saber dónde está una carga, cuándo llegará o qué inconveniente surgió durante el trayecto genera ansiedad, retrabajos y, muchas veces, problemas con el cliente final.

Por eso, para mí, un buen proveedor no es el que simplemente transporta una carga. Es el que me permite verla aun cuando está a cientos o miles de kilómetros. La trazabilidad, la información en tiempo real y la integración de sistemas no son un lujo tecnológico; son las herramientas que nos permiten anticiparnos a los problemas antes de que se transformen en una crisis.

La distancia deja de ser un problema cuando la información está siempre al alcance.

2. Flexibilidad y capacidad de adaptación

En logística, pocas cosas salen exactamente como fueron planificadas. Los imponderables están al acecho constantemente.

Un proyecto puede duplicar su volumen de un día para otro, una ruta puede quedar inhabilitada por el clima o un cliente puede necesitar cambiar completamente una operación sobre la marcha.

Después de tantos años aprendí que la diferencia entre un proveedor común y un verdadero socio estratégico aparece justamente en esos momentos. Cuando todo cambia, necesitamos alguien que pueda cambiar con nosotros.

La capacidad para sumar recursos, modificar recorridos, encontrar alternativas y mantener el nivel de servicio aún bajo presión es lo que convierte una dificultad en una oportunidad para seguir cumpliendo.

También en momentos de crisis, cuando la plata es escasa pero la demanda sigue en pie, la comunicación fluida y el entendimiento nos hace estar atentos a los cambios de rumbo.

Socio estratégico
La distancia deja de ser un problema cuando la información está siempre al alcance (Foto: Shutterstock)

3. Confianza y transparencia

“La confianza no se firma en un contrato, se construye en cada operación”.

Se construye cuando un proveedor avisa un problema antes de que tengamos que preguntarlo. Cuando reconoce un error y, al mismo tiempo, llega con una propuesta de solución. Cuando comparte información con la misma transparencia con la que nosotros compartimos nuestras necesidades.

Las mejores relaciones comerciales que construí en estos años nunca fueron las que menos problemas tuvieron, sino aquellas donde ambas partes trabajaron con un mismo objetivo: que la operación salga bien. El éxito no siempre es el amigo del cambio.

Cuando existe confianza, dejamos de hablar de cliente y proveedor para empezar a hablar de un solo equipo.

Esto es notablemente un Win-Win.

4. Innovación y mejora continúa

La logística cambia todos los días. Lo que ayer era una buena práctica, mañana puede quedar obsoleto.

Por eso busco proveedores que no esperen instrucciones para mejorar, sino que permanentemente estén preguntándose cómo hacer las cosas de una manera más eficiente, más segura y más inteligente.

Innovar no siempre significa incorporar la última tecnología. Muchas veces significa rediseñar un recorrido, optimizar una carga, reducir tiempos de espera o encontrar una solución que nadie había considerado.

Los mejores socios logísticos no solo ejecutan una operación, aportan ideas que hacen crecer la operación. Porque al final del día, un proveedor estratégico no es quien mueve una carga de un punto a otro. Es quien nos ayuda a llegar más lejos con mayor tranquilidad.

Si llegaste hasta acá y sos proveedor de servicios de logística te dejo esta pregunta.

¿Qué estás haciendo como proveedor para promoverte como socio estratégico de tu cliente?

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