La ONU busca dar previsibilidad al transporte de cargas en Medio Oriente con un nuevo sistema

El mecanismo se lanza en respuesta a la disrupción en Ormuz, que multiplicó la demanda sobre el transporte por carretera y generó cuellos de botella operativos

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La caída de más del 90 % en el tránsito marítimo habitual por Ormuz derivó en un traslado masivo de contenedores hacia rutas terrestres (Imagen: Shutterstock)
La caída de más del 90 % en el tránsito marítimo habitual por Ormuz derivó en un traslado masivo de contenedores hacia rutas terrestres (Imagen: Shutterstock)

La reconfiguración de los flujos logísticos en Medio Oriente empieza a mostrar un nuevo equilibrio operativo. La Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE) lanzó un observatorio digital orientado a mejorar la planificación del transporte terrestre, en un contexto donde los corredores por carretera absorbieron buena parte del tráfico desplazado por el bloqueo en el estrecho de Ormuz.

El instrumento apunta a aportar visibilidad sobre rutas, tiempos de tránsito y condiciones aduaneras en una red que hoy conecta países del Golfo con destinos alternativos en el mar Rojo y el este de la región. La iniciativa surge tras un incremento sostenido del transporte por camión en los últimos dos meses, con una reorganización acelerada de las cadenas de suministro regionales.

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Redirección de flujos y presión sobre la capacidad

La caída de más del 90% en el tránsito marítimo habitual por Ormuz derivó en un traslado masivo de contenedores hacia rutas terrestres. Desde países como Catar, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait, los envíos se redirigen hacia puertos saudíes como Yeda, donde el flujo creció un 140% desde febrero.

Ese puerto pasó de operar cerca de 50.000 contenedores semanales a gestionar alrededor de 120.000 unidades, con tiempos de tránsito por carretera que rondan los cuatro días desde el Golfo. Este cambio no solo redefine los nodos logísticos, sino que también introduce nuevas exigencias sobre la infraestructura vial, la disponibilidad de equipos y la coordinación transfronteriza.

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Sin embargo, la capacidad no acompaña el ritmo de la demanda. Según la International Road Transport Union, el volumen requerido en estas rutas terrestres es hasta cinco veces superior a la capacidad disponible, lo que expone limitaciones estructurales en conductores, flota y gestión aduanera.

Costos en alza y cuellos de botella operativos

La presión sobre los corredores terrestres se refleja de forma directa en los costos. Transportar un contenedor entre Emiratos y Yeda supera actualmente los 4.000 euros, frente a valores inferiores a 1.000 euros previos al conflicto. La combinación de demanda concentrada, restricciones operativas y falta de recursos humanos está generando un nuevo esquema de precios en la logística regional.

En este escenario, el observatorio de UNECE busca reducir fricciones operativas mediante información en tiempo real sobre pasos fronterizos, requisitos documentales y tiempos de espera. La lógica es similar a herramientas implementadas durante la pandemia, cuando la visibilidad sobre las rutas permitió mitigar interrupciones en el comercio.

Entre las principales cargas que circulan por estos corredores se encuentran alimentos, materiales de construcción y fertilizantes, con impactos directos en otros mercados (Foto: Shutterstock)
Entre las principales cargas que circulan por estos corredores se encuentran alimentos, materiales de construcción y fertilizantes, con impactos directos en otros mercados (Foto: Shutterstock)

Estandarización y facilitación del comercio

Uno de los ejes centrales de la estrategia es impulsar el uso del sistema TIR, un mecanismo internacional que permite el tránsito de mercancías en contenedores precintados con menor intervención en frontera. Este esquema puede reducir los tiempos de cruce hasta un 92% y los costos hasta un 50%, según datos de Naciones Unidas.

La adopción más extendida de este tipo de instrumentos aparece como una respuesta clave frente a la fragmentación operativa actual. En paralelo, se amplía el alcance geográfico de los corredores terrestres, incluyendo rutas que atraviesan países como Siria, Jordania o Turquía, además de conexiones hacia puertos en Omán.

Impacto sobre las cadenas globales

El cambio en la matriz logística no se limita al transporte. Entre las principales cargas que circulan por estos corredores se encuentran alimentos, materiales de construcción y fertilizantes, con impactos directos en otros mercados. La urea, uno de los productos clave de la región, ya registra un aumento del 20% en su precio, con efectos que se trasladan a la producción agrícola en economías como Estados Unidos y Brasil.

La escala del desvío logístico también es significativa en términos estructurales. Antes del conflicto, por Ormuz transitaba cerca del 3% del tráfico global de contenedores, equivalente a medio millón de unidades semanales, además de una porción clave del comercio energético.

Frente a este escenario, algunos países de la región comenzaron a movilizar recursos de gran magnitud. Arabia Saudita, por ejemplo, proyecta poner en operación hasta 500.000 camiones para sostener los flujos terrestres, lo que evidencia el nivel de ajuste que atraviesa la red logística.

En conjunto, la implementación del observatorio y la expansión de los corredores por carretera reflejan una transición operativa en tiempo real. La logística terrestre deja de ser una alternativa complementaria para convertirse en un eje central de las cadenas de suministro regionales, en un contexto donde la capacidad de adaptación define la continuidad del comercio.

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