Logística, costos y adaptación: las claves del comercio exterior en la práctica

María Eugenia Sétula, licenciada en relaciones internacionales con especialización en comercio exterior, explica cómo se articulan tiempos, costos y logística en la operación diaria del sector

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María Eugenia Sétula es licenciada en relaciones internacionales con especialización en comercio exterior (Foto: Movant Connection)
María Eugenia Sétula es licenciada en relaciones internacionales con especialización en comercio exterior (Foto: Movant Connection)

En un mundo globalizado el comercio exterior deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una dinámica concreta de operación, costos y decisiones. “Vivimos en un mundo complejo, interdependiente”, plantea María Eugenia Sétula, licenciada en relaciones internacionales con especialización en comercio exterior, quien comparte su experiencia en distintos sectores y su mirada sobre el sector.

¿Qué te atrajo del comercio exterior para finalmente decidir hacer carrera en el sector?

La experiencia estudiando me hizo ver que vivimos en un mundo globalizado, complejo e interdependiente, y que el comercio exterior es crucial para la vida diaria de todos. No vivimos en países cerrados, sino que hay muchos factores que influyen en nuestras vidas.

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Me llamó mucho la atención ver los barcos con contenedores, las rutas marítimas, las cadenas globales de valor. También me gusta pensar que las exportaciones pueden ser importantes para el desarrollo de un país.

Cuando empezaste a trabajar, ¿qué te sorprendió al contrastar esa idea inicial con la realidad?

En el ideal, un país desarrolla políticas para promover exportaciones y crecer. Pero después están las circunstancias. Hoy, por ejemplo, hay una gran apertura a las importaciones y eso genera consecuencias en la industria local. Ahí te das cuenta de que no es tan simple: hay muchos factores que influyen. A veces priman los costos por sobre otras cuestiones como el desarrollo.

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Pasaste por sectores distintos. ¿Qué aprendizajes te dejó cada uno desde lo operativo?

En fertilizantes, lo más importante era cuidar las condiciones del producto. Los biológicos tienen que mantener cierta temperatura, entonces el transporte y el manipuleo eran clave.

Hoy trabajo con maquinaria sobredimensionada, que implica otro tipo de logística: carretones, otra forma de carga, otro tipo de planificación. Pero en todos los casos hay algo en común: es fundamental cuidar el producto durante todo el proceso del comercio exterior.

"Hay momentos más vertiginosos, como cuando trabajás con mercadería sobredimensionada y tenés que ver si entra en el transporte el mismo día de la carga", recuerda María Eugenia (Foto: Shutterstock)
"Hay momentos más vertiginosos, como cuando trabajás con mercadería sobredimensionada y tenés que ver si entra en el transporte el mismo día de la carga", recuerda María Eugenia (Foto: Shutterstock)

¿Cómo es el vínculo con los proveedores logísticos en ese proceso?

El contacto con proveedores de logística es muy bueno. Siempre tuve buenas experiencias. Como cliente, uno busca que le brinden un buen servicio, pero también ser claro con lo que necesita.

Tratamos de cumplir con los tiempos, pero también de que los costos no sean excesivos. Es un equilibrio constante entre nivel de servicio, tiempos y costos.

En un país con cambios normativos frecuentes, ¿cómo viviste la adaptación del sector?

Uno se adapta a la realidad argentina. Sabemos que es un país cambiante y como profesionales buscamos tener esa plasticidad para adaptarnos a las reglas del juego.

Pasamos de restricciones a las importaciones a un contexto de mayor apertura, y así sucesivamente. La capacidad de adaptación es clave en el comercio exterior.

¿Cómo describís el momento actual del sector?

Entiendo que hay demanda y movimiento, especialmente en maquinaria. Pero también es un momento donde el comercio se está reconfigurando por factores geopolíticos y normativos.

Por ejemplo, conflictos internacionales generan subas en el petróleo, lo que impacta directamente en los fletes y en los costos. Es un contexto complejo, pero la rueda sigue funcionando.

Tu formación es en relaciones internacionales. ¿Qué herramientas te aporta hoy en tu trabajo?

Las relaciones internacionales y el comercio exterior van muy de la mano. Te enseñan a analizar los sucesos globales, los actores de poder, la política y la economía, que influyen directamente en el comercio.

Hoy más que nunca vemos cómo lo que pasa en el mundo impacta en la economía global, en la inflación y en los costos logísticos.

¿Recordás alguna experiencia que te haya marcado profesionalmente?

Sí, varias. Las operaciones a gran escala las viví como logros importantes. Por ejemplo, coordinar exportaciones terrestres de 50 camiones y que todo salga bien. Eso lo sentí como un éxito personal y del equipo.

También hay momentos más vertiginosos, como cuando trabajás con mercadería sobredimensionada y tenés que ver si entra en el transporte el mismo día de la carga. Son situaciones que generan adrenalina, pero siempre se resuelven.

¿Cómo te proyectás a futuro dentro del sector?

Me interesa seguir interconectando mis saberes entre las relaciones internacionales y el comercio exterior. Estoy abierta a seguir aprendiendo y desarrollándome.

Hoy sigo capacitándome, porque sabemos que es un sector que cambia todo el tiempo. No tengo una meta cerrada, pero sí la intención de seguir creciendo.

¿Qué reflexión te gustaría dejar sobre el comercio exterior?

Me gusta remarcar lo importante que es el comercio exterior para el desarrollo de un país y para el bienestar de las personas.

Ojalá podamos tener normas claras y estables, y políticas que permitan ese desarrollo. Es una idea que sostengo y que creo que es clave para el futuro.

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