Lula promulgó el acuerdo Mercosur-Unión Europea tres días antes de su entrada en vigor provisional

El presidente brasileño firmó el decreto ejecutivo que incorpora el tratado al ordenamiento jurídico de Brasil, último paso administrativo antes de que el pacto comercial más ambicioso de la historia del bloque suramericano comience a aplicarse el 1 de mayo

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FOTO DE ARCHIVO: El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebra una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro (no en la foto), en el Palacio São Bento en Lisboa, Portugal, el 21 de abril de 2026
REUTERS/Pedro Nunes/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebra una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro (no en la foto), en el Palacio São Bento en Lisboa, Portugal, el 21 de abril de 2026 REUTERS/Pedro Nunes/Foto de archivo

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó este martes en el Palacio de Planalto el decreto ejecutivo que incorpora al ordenamiento jurídico brasileño el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. La firma, celebrada en una ceremonia en Brasilia, constituye el último paso administrativo por parte de Brasil antes de que el pilar comercial del tratado entre en vigor de forma provisional el próximo 1 de mayo, fecha que los presidentes de los cuatro países del bloque suramericano conmemorarán en una reunión virtual con representantes europeos.

“El acuerdo fue hecho a hierro, sudor y sangre, porque hay muchas cosas que quieren evitar que Brasil crezca, compita y ponga sus productos en el mercado extranjero”, declaró Lula durante el acto. El mandatario subrayó que las resistencias internas y externas que marcaron más de dos décadas de negociación no lograron bloquear un pacto que, a su juicio, representa un avance estratégico para la inserción internacional de la región en un contexto de creciente proteccionismo global.

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El acuerdo fue firmado el 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, sede de la presidencia pro témpore del Mercosur. El Congreso brasileño lo aprobó en marzo: primero la Cámara de Diputados, el 4 de ese mes, y luego el Senado, que lo respaldó al día siguiente. Con el decreto presidencial suscrito este martes se cierra formalmente la etapa legislativa de Brasil, que fue el primer país del bloque en completar su proceso interno de ratificación.

Lula enmarcó la entrada en vigor del tratado en la turbulencia comercial desatada por la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Llegó en un momento crucial, porque sirvió para reforzar la idea establecida del multilateralismo. Tras las medidas adoptadas por el presidente Trump, que impuso unilateralmente aranceles a todo el mundo”, señaló. El mandatario presentó el acuerdo como una respuesta colectiva al unilateralismo comercial y como una herramienta de diversificación para economías que buscan reducir su dependencia de un solo mercado.

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El acuerdo crea una de las mayores zonas de libre comercio del planeta: vincula a 700 millones de consumidores y concentra alrededor del 25% del producto interior bruto mundial. Sin embargo, su plena ratificación enfrenta un obstáculo jurídico en Europa. El 21 de enero, cuatro días después de la firma en Asunción, el Parlamento Europeo votó por 334 votos contra 324 remitir el texto al Tribunal de Justicia de la UE para que se pronuncie sobre su legalidad. Ese dictamen puede demorar entre 18 y 24 meses, lo que bloquea de facto la ratificación plena por parte de la Eurocámara.

La Comisión Europea sorteó ese escollo aplicando una vía legal que le permite poner en marcha provisionalmente el pilar comercial del acuerdo sin esperar la aprobación parlamentaria, una vez que los países del Mercosur completaron su ratificación interna. Además de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay también concluyeron sus procedimientos nacionales. La aplicación provisional garantiza desde el primer día la eliminación de aranceles sobre determinados productos, con calendarios de reducción progresiva de hasta 15 años para sectores sensibles como la industria automotriz y los lácteos.

Las resistencias más firmes provienen de Francia, el mayor productor agrícola de la UE, junto a Polonia, Hungría, Austria e Irlanda. Los sectores rurales de esos países alegan que el pacto abrirá la puerta a importaciones de carne, azúcar y aves de corral suramericanas con menores costos de producción y estándares ambientales menos exigentes. En ese clima, Lula insistió este martes en que el acuerdo no busca la competencia destructiva sino una “política de complementariedad”, y reiteró el compromiso de Brasil con el desarrollo sostenible.

El horizonte inmediato del acuerdo depende, en gran medida, de lo que resuelva el Tribunal de Justicia de la UE. Mientras el dictamen no llegue —proceso que los expertos sitúan entre 2027 y 2028—, el tratado operará en su versión provisional, beneficiando los flujos comerciales de bienes pero dejando pendientes los capítulos de cooperación política y otras disposiciones que requieren ratificación unánime de los 27 Estados miembros. Para Lula, ese período de aplicación parcial es ya, en sí mismo, una victoria tras décadas de intentos fallidos.

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