La ANSV aprueba nuevos cursos de capacitación técnica para conductores de carga

Los programas incorporan prácticas para la manipulación segura y la conducción preventiva, con el fin de mejorar la eficiencia y reducir riesgos en la cadena logística

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El enfoque de la capacitación se orienta a segmentos con alta frecuencia de operación, donde la estandarización de prácticas impacta directamente en la eficiencia logística y en la reducción de incidentes (Foto: Shutterstock)
El enfoque de la capacitación se orienta a segmentos con alta frecuencia de operación, donde la estandarización de prácticas impacta directamente en la eficiencia logística y en la reducción de incidentes (Foto: Shutterstock)

La actualización de los esquemas de formación para conductores de carga suma un nuevo capítulo en la agenda logística argentina. A partir de disposiciones oficiales recientes, la Agencia Nacional de Seguridad Vial avanzó en la aprobación de programas de capacitación técnica orientados a fortalecer la seguridad operativa, la conducción preventiva y el manejo adecuado de mercaderías en distintos entornos.

En un contexto donde la eficiencia del transporte terrestre está directamente vinculada a la reducción de incidentes y a la continuidad de las operaciones, estas medidas buscan consolidar criterios comunes en la formación de quienes participan en la cadena logística, con impacto directo en la eficiencia y la continuidad operativa.

Alcance técnico de la capacitación

Uno de los ejes centrales es la Disposición 105/2026, que formaliza el curso “Manejo Defensivo Integrado con Higiene y Seguridad de Cargas Clase C1”. En este punto, la referencia a Clase C1 no alude a un tipo de carga, sino a la categoría de licencia profesional que habilita a conducir vehículos de transporte de porte medio, típicos de la distribución urbana e interurbana.

Desde lo operativo, esta precisión no es menor: el enfoque de la capacitación se orienta a segmentos con alta frecuencia de operación, donde la estandarización de prácticas impacta directamente en la eficiencia logística y en la reducción de incidentes.

La iniciativa apunta a consolidar criterios en materia de seguridad en la manipulación, prevención de riesgos y conducción en escenarios complejos. Si bien la normativa no introduce nuevas obligaciones directas, sí establece un marco de referencia para la capacitación técnica, un aspecto cada vez más relevante en operaciones que demandan precisión, control y estandarización.

La actualización del registro de cursos y la validación oficial de contenidos funcionan como una herramienta para alinear criterios dentro de la cadena de suministro (Foto: Shutterstock)
La actualización del registro de cursos y la validación oficial de contenidos funcionan como una herramienta para alinear criterios dentro de la cadena de suministro (Foto: Shutterstock)

Nuevos estándares y control del sistema

Además, se incorporan programas específicos que amplían el alcance de la formación. Entre ellos, se destaca la aprobación del curso de manejo de vehículos 4x4, pensado para operaciones en condiciones exigentes, donde factores como el terreno, el clima o la infraestructura condicionan la dinámica del transporte.

En paralelo, la Disposición 108/2026 suma un programa de conducción defensiva y seguridad vial preventiva, reforzando el enfoque en la anticipación de riesgos y la toma de decisiones en ruta. Este tipo de contenidos impacta directamente en la reducción de incidentes, la seguridad vial y la continuidad operativa.

Otro punto relevante es la formalización del esquema de control. Todas las certificaciones aprobadas se incorporan al Registro Nacional de Antecedentes en Educación y Capacitación Vial, con una vigencia de un año desde su publicación. Este criterio introduce una lógica de actualización periódica, seguimiento y estandarización.

La Dirección de Capacitación y Campañas Viales queda facultada para realizar auditorías permanentes sobre los programas registrados. En caso de detectar incumplimientos, podrá promover la baja de los prestadores, lo que refuerza el control sobre la calidad de la formación, los estándares técnicos y los procesos de certificación.

Desde la perspectiva logística, estas medidas consolidan una tendencia: la profesionalización del transporte ya no se limita a la infraestructura o a la tecnología, sino que incorpora con mayor peso la variable humana. La capacitación técnica se consolida como componente estructural para sostener niveles de servicio, reducir costos operativos y mejorar la previsibilidad.

En este sentido, la actualización del registro de cursos y la validación oficial de contenidos funcionan como una herramienta para alinear criterios dentro de la cadena de suministro. Para las empresas del sector, implica contar con parámetros claros, mejores procesos de evaluación y mayor control en la gestión de flotas.

El impacto no es inmediato en términos operativos, pero sí progresivo. A medida que estos programas se integren en la formación de conductores, se espera una mejora en indicadores vinculados a la seguridad, la eficiencia y la gestión del riesgo, variables cada vez más determinantes en el desempeño logístico.