Chile implementa certificación fitosanitaria paperless para exportaciones a China

El Servicio Agrícola y Ganadero completó un piloto de ocho meses con la aduana china y desde el 20 de abril operará sin documentación física en todos los puertos del país asiático

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Exportaciones Chile
La trazabilidad digital de los certificados también permite a las autoridades de ambos países verificar la información en tiempo real, sin depender de documentos físicos susceptibles a pérdida o falsificación (Ilustración: Shutterstock)

El comercio agrícola y forestal entre Chile y China comenzará a operar desde el próximo lunes 20 de abril bajo un esquema de certificación fitosanitaria completamente electrónica, sin intercambio de documentación en papel. La implementación fue desarrollada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en conjunto con la Administración General de Aduanas de China.

Con este cambio, Chile se convertirá en el primer país del mundo en aplicar esta modalidad de forma integral y permanente para ese corredor bilateral, según informó el Ministerio de Agricultura al anunciar el inicio de las operaciones en todos los puertos del país asiático.

El nuevo esquema modifica un proceso que hasta ahora requería la emisión y presentación física de certificados sanitarios en frontera. Con la modalidad paperless, la información se transmitirá entre sistemas oficiales antes de que la carga llegue al puerto de destino, eliminando un eslabón de fricción documental en la cadena de despacho.

Un piloto de ocho meses como respaldo operativo

La transición no fue inmediata. El esquema paperless comenzó a desarrollarse en agosto de 2025 con un plan piloto que se extendió por más de ocho meses antes de escalar al 100% de los despachos. Durante ese período, la transmisión electrónica funcionó sin retenciones en aduana ni interrupciones en los sistemas involucrados, lo que habilitó la decisión de generalizar el modelo a todos los puertos del país asiático.

Ese historial de funcionamiento estable es relevante para entender la solidez del salto operativo. En logística de productos frescos, donde los tiempos de tránsito son ajustados y cualquier demora en frontera puede comprometer la calidad de la mercadería, contar con un sistema probado reduce significativamente la exposición al riesgo. La trazabilidad digital de los certificados también permite a las autoridades de ambos países verificar la información en tiempo real, sin depender de documentos físicos susceptibles a pérdida o falsificación.

Impacto directo en la operativa de exportación

Desde el punto de vista logístico, la eliminación del papel en la certificación fitosanitaria tiene consecuencias concretas sobre el flujo de carga. La agilización en frontera reduce los tiempos de liberación de contenedores, un factor determinante especialmente para productos perecederos como cerezas, ciruelas y nectarines, que representan la mayor parte de los volúmenes certificados en la temporada 2025-2026.

Solo en lo que va de esa temporada, el SAG certificó exportaciones por 663.618 toneladas, con las cerezas como producto dominante con 493.812 toneladas, seguidas de ciruelas con 86.381 toneladas y nectarines con 47.261 toneladas. Para este tipo de productos, donde la ventana comercial es corta y la exigencia de los mercados de destino es alta, cualquier reducción en los tiempos de despacho tiene impacto directo sobre los resultados del exportador.

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La adopción de estándares similares en países de la región podría simplificar procesos, reducir fricciones en frontera y fortalecer la confiabilidad operativa del corredor Asia-Pacífico como destino de exportación para la región (Foto: Shutterstock)

Además de la velocidad, el nuevo esquema aporta mayor seguridad documental. La transmisión de datos entre autoridades reduce el riesgo de fraude en la cadena, un problema que en algunos mercados ha generado rechazos de carga y pérdida de acceso a destinos estratégicos. La trazabilidad electrónica permite identificar inconsistencias antes de que la mercadería llegue a puerto.

Un modelo con potencial de replicación regional

El antecedente chileno abre una discusión operativa relevante para el resto de los países exportadores de la región. Latinoamérica concentra una parte significativa del flujo de productos agrícolas frescos hacia China, y varios de esos intercambios todavía dependen de documentación física con los costos administrativos y tiempos asociados que eso implica.

La experiencia del SAG demuestra que la digitalización integral de la certificación es técnicamente viable y operativamente sostenible a escala. El modelo requiere acuerdos bilaterales con la autoridad aduanera del país de destino, integración de sistemas entre organismos públicos y un período de validación antes del despliegue total, pero el camino ya está trazado.

Para países como Argentina, Brasil o Perú, que mantienen volúmenes relevantes de exportaciones agrícolas hacia el mercado chino, el esquema chileno representa un caso de referencia concreto. La adopción de estándares similares podría simplificar procesos, reducir fricciones en frontera y fortalecer la confiabilidad operativa del corredor Asia-Pacífico como destino de exportación para la región.