Un nuevo escenario para el comercio exterior argentino

Diego Dumont, especialista en comercio exterior, advierte que el tipo de cambio, los nuevos estándares internacionales y los costos logísticos están redefiniendo las condiciones para importar y exportar desde Argentina

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Diego Dumont es especialista en comercio exterior (Foto: Movant Connection)
Diego Dumont es especialista en comercio exterior (Foto: Movant Connection)

El comercio exterior argentino atraviesa una etapa de redefinición, condicionada por un contexto global inestable. En ese escenario, Diego resume el momento actual: “El mundo está en una especie de metamorfosis, con mucha volatilidad”, y analiza desafíos en competitividad, estándares, logística y desarrollo exportador.

¿Cuáles son hoy los principales desafíos para importar o exportar desde Argentina?

Los exportadores enfrentan dificultades vinculadas a la competitividad exportadora y a la evolución del tipo de cambio real, que impacta directamente en la capacidad de competir en mercados internacionales.

En paralelo, las importaciones se ven favorecidas por este contexto, aunque sin generar un crecimiento significativo en los volúmenes.

A esto se suma un cambio profundo en las reglas del comercio global, donde los estándares pasan a ser determinantes en la operatoria de exportación.

¿Qué impacto tienen los nuevos estándares internacionales?

Los estándares ambientales y productivos dejaron de ser una herramienta de marketing para convertirse en requisitos técnicos.

Normativas como el reglamento europeo de deforestación o el mecanismo de ajuste de carbono (CBAM) obligan a las empresas a cumplir condiciones específicas para exportar.

Esto genera un desafío especialmente fuerte para pequeños productores dentro de la cadena exportadora, que pueden quedar fuera del mercado si no logran adaptarse a estas exigencias.

¿Cómo cambió el paradigma de las importaciones en Argentina?

El modelo actual pone más foco en el consumidor y menos en la protección de determinadas industrias.

Esto implica un cambio en la lógica de la política de importaciones, donde se busca mayor acceso a productos y mejores precios.

Sin embargo, este proceso también genera tensiones en la gestión de compras internacionales, especialmente en sectores que durante años operaron bajo esquemas de protección.

¿Qué ocurre cuando se baja al terreno operativo del comercio exterior?

En la práctica, el comercio exterior dista mucho de la idea de un sistema ordenado.

Los constantes cambios normativos generaron una cultura de incertidumbre, donde muchas empresas no tienen claridad sobre las reglas vigentes.

Esto obliga a trabajar fuertemente en la gestión aduanera y en el acompañamiento permanente a las organizaciones.

¿Qué rol juega la logística en este escenario?

Los tiempos y costos logísticos están cada vez más condicionados por factores externos. Situaciones como tensiones en el estrecho de Ormuz o cambios en políticas comerciales globales generan impactos en el transporte marítimo, los fletes internacionales y los seguros de carga. Estos efectos se trasladan directamente al costo final de los productos.

Además, decisiones en grandes economías pueden alterar la disponibilidad de contenedores y modificar los flujos de comercio global.

Esto impacta especialmente en regiones como Sudamérica, donde la disponibilidad de contenedores y la planificación logística dependen de estos movimientos internacionales.

Otro de los puntos críticos es la infraestructura logística. Argentina presenta un fuerte nivel de concentración en el puerto de Buenos Aires, mientras que otros puertos del interior y nodos logísticos están subutilizados.

Esta situación genera ineficiencias y limita el desarrollo de un esquema más federal en el comercio exterior.

"Los tiempos y costos logísticos están cada vez más condicionados por factores externos", sostiene Diego (Foto: Shutterstock)
"Los tiempos y costos logísticos están cada vez más condicionados por factores externos", sostiene Diego (Foto: Shutterstock)

¿Qué desafíos ves en la estructura exportadora de Argentina?

Hoy tenemos un problema de concentración. Las exportaciones están en pocas manos: un grupo muy reducido de empresas explica la mayor parte del ingreso por comercio exterior.

Eso no está mal en sí mismo, pero limita la distribución del ingreso en el país.

El desafío es generar más exportadores, sobre todo pymes, porque ahí es donde se logra que ese ingreso llegue a más regiones y a más sectores.

Hay modelos como el italiano donde esto funciona distinto, con muchas más empresas exportando y con mayor participación de pymes.

También mencionás la importancia de conectar el comercio exterior con la gente. ¿Por qué es relevante?

Porque entender cómo funciona la economía y el comercio exterior nos hace más libres. Saber cómo se mueven estas variables te permite tomar mejores decisiones y entender lo que pasa alrededor.

En nuestro caso, también implica una responsabilidad: poder explicar estos temas y acercarlos a quienes no tienen formación específica. Es como cuando un médico te explica un tratamiento, te da herramientas. Bueno, en economía pasa lo mismo.

¿Hay algo más que te parezca importante remarcar en este contexto?

Hoy el foco está muy puesto en la importación, y está bien por el cambio de paradigma. Pero no podemos perder de vista la exportación. Argentina necesita generar más exportadores para crecer de manera más equilibrada.

Además, estamos en un contexto global muy cambiante. El mundo está en una especie de metamorfosis, con mucha volatilidad.

Eso obliga a quienes operan en comercio exterior a informarse más, a profesionalizarse y a tomar decisiones con mayor responsabilidad.