Sabrina Rojas, enamorada de Pepe Chatruc: “Hay muchas cosas suyas que me hacen decir ‘¡qué flor de hombre!’"

Este lunes 4 de junio regresa como conductora de Pasó en América junto a Tartu. En una charla exclusiva con Teleshow, habla de su afianzamiento en la tele, su romance con el ex futbolista y la relación actual con Luciano Castro: “Soy la única ex que no le soltó la mano”

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Una mujer de cabello rubio, Sabrina Rojas, posa sonriendo con un vestido negro de diseño moderno con aberturas laterales y detalles plateados, sobre un fondo gris liso.
Sabrina Rojas regresa a la pantalla de América TV con programa propio: Pasó en América

El año viene redondo para Sabrina Rojas. En lo profesional, Pasó en América —el ciclo que conduce junto a Augusto “Tartu” Tartúfoli— regresa este lunes a la pantalla de América TV, de lunes a viernes a las 23 horas, con formato renovado, panel reforzado y las mismas ganas con las que la dupla se despidió a fin de 2025. En lo personal, el vínculo con el exfutbolista José “Pepe” Chatruc avanza a paso firme y ella ya habla de amor sin titubear: “Me lo estoy permitiendo”, dice con la soltura de quien aprendió a no quedarse donde no tiene que estar.

El regreso de “PEA” —como lo llaman sus seguidores— no fue una decisión menor. Tras despedirse en diciembre pasado con un Martín Fierro en el bolsillo, la productora Corner Contenidos presentó una propuesta firme al canal para relanzar el ciclo, y América TV dijo que sí. El programa vuelve con el mismo espíritu que lo hizo querido: actualidad, humor y entretenimiento en la franja nocturna. Esta vez, Sabrina y Tartu contarán con un panel integrado por Natalie Weber, Martín Salwe, Barby Franco y Ailén Bechara. “Queremos que parezca que nunca nos fuimos”, anticipó la conductora.

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Composición vertical dividida de Sabrina Rojas. A la izquierda, ella baja gafas de sol negras. A la derecha, mira de frente con aretes dorados y cabello rubio.
Sabrina Rojas, en un gran año por partida doble: vuelve a la conducción de un programa propio y está enamorada de Pepe Chatruc

La química entre los dos conductores fue, desde el principio, el activo más difícil de replicar. Lo que arrancó en 2024 como un programa de emergencia —sin escenografía, sin panel, pensado para cubrir un bache de mes y medio— terminó convirtiéndose en uno de los productos más estables de la grilla. “La gente nos quiso, nos adoró y nos quedamos un año así”, recuerda Rojas. Ahora, con escenografía, equipo y un Martín Fierro como aval, la apuesta es consolidar lo que ya probó funcionar.

— ¿Qué dinámica nueva va a tener el programa con respecto al ciclo anterior?

— Primero que estamos muy contentos. Me parece increíble que estemos nuevamente a punto de hacerlo de nuevo. Viste que cuando uno se despide de un proyecto, en general se despide para siempre. Es muy raro que vuelvas después de un tiempo con lo mismo. Y estar volviendo es realmente increíble. Estamos todos muy, muy felices y como que todavía no caemos. Tenemos ganas de que sea tal cual fue nuestro programa. De hecho, hasta con la escenografía, que parezca que nunca nos fuimos, que la gente cuando nos vea nos reconozca. No queremos volver con otra escenografía, otra cosa. Queremos el espíritu Pasó en América cien por cien. No va a haber muchos cambios, más que algunas secciones y cosas que también se van generando en el día a día.

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Sabrina Rojas, de cabello rubio, posa de perfil con un vestido negro de tirantes y falda larga, con detalles plateados, sobre un fondo verde liso.
Sabrina Rojas posa con un elegante vestido negro adornado con detalles plateados, mostrando su carisma en una sesión de fotos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

— ¿Cuándo te descubriste como conductora?

— Mirá, había hecho cosas de muy chica en Fox Sports como conductora, pero con formatos grabados, cubriendo cosas que sucedían en la nieve, carreras de motocross. Había hecho vivo, pero siempre con coconductores. Nosotras hacíamos más una participación, que era Leo Montero, Gustavo López en ese momento. Yo era muy joven y reconocía un poco ese terreno, si bien no lo había transitado mucho. Después, cuando empecé en A la Tarde con Karina Mazzocco como panelista, estuve muy poquito tiempo porque por una cuestión de horarios se me complicaba. Cuando se lo planteé al canal, Fer Merlini y Liliana Parodi me dijeron: “Nosotros te queremos hace un montón en el canal y ahora que te tenemos no te queremos perder”. Había un piloto para hacer y me dijeron: “¿Te animás a conducir?”. Y yo, a esta edad, sentí que sí, que lo podía hacer. Le dije: “Sí, hagámoslo”. Hicimos varios pilotos con distintos conductores y finalmente lo terminé haciendo con el Tucu López, que fue un programa que duró seis meses los fines de semana. Ya ahí sentí que era un lugar que me estaba gustando. Tener buenas críticas de Liliana y de Fer, con muchas cosas por pulir, me hizo pensar: “Este puede ser un terreno”. La gimnasia que te da el diario hace que te curtás mucho más, y eso llegó con Pasó en América. Era un proyecto muy corto, nos lo aclararon. No teníamos escenografía, éramos Tartu y yo, sin panel. Y no sé, la gente nos quiso, nos adoró y nos quedamos un año así. Al segundo año nos agrandaron, nos pusieron escenografía, panel y demás.

— ¿Te temblaban las patitas la primera vez que condujiste sola SQP, cuando reemplazaste a Yanina Latorre por sus vacaciones?

— Sí, el primer día sí, porque estoy acostumbrada a mirar de costado y tener a Tartu. Entonces, si bien estaba segura de que lo podía hacer, tenía una adrenalina que me hizo temblar las patitas. Y aparte esto de prender la tele y no ver a Yanina, descubrir que hay otra persona. Fue un desafío que también hizo que se vea que lo puedo hacer sola. Ahora justamente estoy llegando al canal a reemplazar a Yani, que una vez más confió en mí para dejarme su lugar mientras ella se va de vacaciones. Todo ese desafío te enseña: hace que o sigas o desaparezcas, pero te enseña.

Sabrina Rojas y Tartu, la dupla de "Pasó en América"
Sabrina Rojas y Tartu, la dupla de "Pasó en América"

— Nombraste varias veces la frase “a mi edad”. Venías de una carrera como modelo que en algún punto tiene un techo. ¿Era esto lo que soñabas?

— En realidad me veía más como actriz. Hice mucho, mucho teatro, mucha comedia. Entonces creía que iba a ir por ahí lo mío con el paso del tiempo. Esa conductora que vi pasar en la juventud no se me había ocurrido. Pero también digo “a mi edad” porque no es lo mismo hacer un personaje en una comedia dirigida por un director que arrancar un programa en vivo y tener que pilotear con un productor que te habla por el auricular, con cosas que fallan en el momento, tratando de traspasar la pantalla para que el que te está mirando se quede. Creo que si esa oportunidad se me hubiese presentado unos años atrás, por una cuestión de inseguridades mías, no hubiese estado igual de plantada. Me llegó en el momento que me tenía que llegar, ya siendo una mujer mucho más plantada en la vida, con mucho más recorrido, con cosas más vividas y con una seguridad que hace que me pueda plantar sola, mirar a cámara y empezar un programa en vivo.

— Estás en un programa diario sobre espectáculos y farándula, y tu propia vida personal también es noticia. ¿Cómo manejás eso?

— Un día, siendo panelista en el programa de Karina Mazzocco, me di cuenta de que mi opinión era portal. Que tal vez algún compañero o compañera opinaba sobre un tema de manera más picante que yo, pero no lo replicaban. No sé bien qué es ni por qué. También como conductora, muchas veces digo algo y se replica, y a lo mejor hay conductoras maravillosas y superexitosas, pero no las replican en los portales. Pero también, a mis 46 años, me resbala a un nivel que digo: “Guau”. Lo pienso y digo: “Qué espectacular esto que pasa”. Soy una mujer que con mi exmarido tuve guardias durante meses en mi casa, durante años, donde cualquier cosa que pasara de mi vida privada lo levantaban en los programas, y ahora estoy del otro lado. Entonces hay una parte que entiendo, porque a veces yo debo estar haciendo o diciendo cosas que no me han gustado que digan de mí, y yo con algún tema estoy opinando de la misma manera.

Selfie de José Chatruc y Sabrina Rojas sentados en un café. Él se apoya en ella, mirando a cámara con una expresión divertida. Ella sonríe, mostrando su cabello rubio y largo
José Chatruc y Sabrina Rojas posan juntos en un café, confirmando públicamente su relación.

— Pasemos al terreno personal. ¿Qué te enamoró de Pepe Chatruc?

— Ay, un montón de cosas.

— ¿Ya se puede hablar de amor, no?

— Sí, se puede hablar de amor. Hace muy poco que estamos y siempre digo paso a paso, y soy consciente de que se puede terminar mañana por cualquier cosa de la vida, porque uno se desenamore o por lo que sea. Pero sí, lo estoy viviendo muy tranquila y me lo estoy permitiendo. Entonces sí puedo hablar de amor. Hay muchas cosas que me enamoraron. No me había pasado con nadie de registrar tantas cosas lindas que decís: “Ay, qué espectacular este hombre”. En él encontré un hombre muy íntegro, y eso me encanta y me seduce. Tiene de todo un poco, que es como difícil de encontrar. Es un hombre inteligente, con sentido del humor, con sentido común, culto, divertísimo, muy bien plantado en la vida, profesional, buen papá. Hay un montón de cosas de Pepe que hacen que lo admire y que diga: ¡guau, qué flor de hombre este!

— Han dicho: “¿Qué le vio a Pepe Chatruc?”. ¿Qué respondés a eso?

— Sí, pobre mi alma (ríe). Si miramos en la farándula hay un montón que están robando. No sé por qué se la agarraron justamente con Pepe, porque no todas salen con Brad Pitt. Al contrario, me parece que en vez de registrar y decir: “Qué bueno que no todo es lo estético”, más allá de que yo lo veo guapísimo y que tiene toda esa cosa de morocho y linda sonrisa que me gusta. Porque primero, por supuesto, te tiene que atraer físicamente. Aparte tiene un lomazo Pepe, lo que pasa es que es un tapado, no se muestra, pero tiene exactamente el mismo cuerpo de cuando jugaba al fútbol. No se puede creer. ¿Viste cuando jugaba y se sacaba la camiseta? Te digo, está mejor que antes. Y también me gusta que, de manera unánime, cada persona de distintos rubros que lo conoce me habla muy bien de él.

Reflejo en un espejo de una mujer rubia besando a un hombre con barba, ambos vistiendo ropa casual. La mujer sostiene un teléfono para tomar la selfie
José Chatruc y Sabrina Rojas, la pareja del momento, comparten un apasionado beso en un ascensor, formalizando su amor mientras celebran el cumpleaños de la actriz en un momento íntimo capturado por ella misma.

— ¿Pudiste volver a confiar en un hombre?

— Sí, eso se construye con el tiempo. No me lo permito yo tampoco. No podría estar con una persona que hoy me genere un ruido. Hoy tengo la facilidad de soltar fácil y rápido. Hay cosas que ya no las busco. O sea, si no están, no hay relación. No pierdo un minuto de mi vida en algo que no va o en algo que me genere algún tipo de ansiedad.

— ¿Lo perdiste en algún momento? ¿Te quedaste cuando no te tenías que quedar?

— Sí. En todas mis relaciones me quedé más tiempo del que me tenía que quedar. En todas, desde que era muy joven. Por los hijos, ni hablar, cuando tenés familia hasta se justifica más. Pero en otras relaciones que no tuve hijos en común también me quedé más de lo que hacía falta. En alguna relación, un añito antes me hubiese ido. Ahora no estoy para estar ni siquiera un mes en algo que me pueda llegar a generar ansiedad. En el caso de Pepe, es lindo saber que estás con una buena persona, más allá de que yo no buscaba estar en pareja. Y eso hace que una registre más cómo quiere estar. Porque la verdad, cuando estás desesperada por estar en pareja, cualquier cosa te viene bien, pero cuando estás bien con tu soledad estás más atenta a todo.

— En un momento hasta dijiste que a Pepe lo apuraste un poquito en la primera cita...

— Sí, él venía medio lento. Yo lo miraba y creo que él miraba para atrás como diciendo: “No me está mirando a mí, debe estar mirando al de atrás”. Era como: “¿A mí?” “Sí, a vos”. Tuve que tirar muchas señales antes para que se diera cuenta. Si hacés una nota con él, tal vez te lo discuta, pero yo tuve que insistir bastante.

— ¿Cómo está hoy tu relación con Luciano Castro?

— Bien. Luciano y yo siempre vamos a tener idas y vueltas como cualquier familia. Hay momentos en los que tenemos más diálogo y podemos compartir algún momento familiar, momentos donde no tenemos ganas de vernos. Pero ahora estamos en un buen momento, está todo mucho más tranquilo. Son relaciones muy de familia: cuando tenés un hermano, un padre, hay veces que te llevás mejor y veces que te llevás peor. Y son vínculos que no se pueden cortar, porque al tener niños no podés decir: “No lo quiero ver más”. No es lo que quiero para mis hijos, que vean una mamá y un papá que no se saludan, que no se hablan, que no pueden hacer un chiste y reírse. Aún en nuestros peores momentos, nunca caímos en una cosa como tal vez Cubero y Nicole, de tener que tener abogados, no poder hablar entre nosotros algún problema de nuestros niños, no poder decir: “Te lo llevo”, “Dale, buscalo”. Eso no se cortó nunca, pero sí, ahora estamos mejor.

Imagen dividida: a la izquierda, Sabrina Rojas, mujer rubia con chaqueta de mezclilla; a la derecha, Luciano Castro, hombre moreno con bigote y barba, chaqueta negra
Sabrina Rojas sostiene que es la única ex de Luciano Castro que no le soltó la mano luego de su internación

— Cuando él tuvo infidelidades con Flor Vigna o con Siciliani, vos posteabas con cierta ironía. Pero cuando lo internaron, te llamaste a silencio y cubriste a la familia. ¿Cómo lo manejaste puertas adentro con tus hijos?

— Nunca hablé del tema. Porque a veces dicen “qué brava que sos”, y el tiempo lo único que hace es demostrar que yo puedo hablar de infidelidades y de cosas más superficiales. Si bien una infidelidad te puede lastimar el autoestima, te genera cosas, pero de las cosas mucho más profundas nunca hablé públicamente. Puedo contar si fue un buen marido conmigo, puedo opinar si le fue infiel a otra porque yo viví lo mismo. Pero no de cosas tan íntimas que para mí ni siquiera deberían tratarse públicamente... El otro día escuchaba las noticias sobre el cocinero, (Christian) Petersen, y yo pensaba: “No sé si es necesario contar algo tan íntimo de cómo él llegó a la clínica”. Me parece que tenemos que dejar que las personas vivan su intimidad así, de manera íntima. A mis hijos los protejo, no sé cómo hago, pero lo hago. Y después, por supuesto, se los sienta, se les cuenta la verdad y se les enseña. Porque estas cosas enseñan y también no hay que tener vergüenza ni nada. Son cosas y situaciones que hay que apoyar y cuidar. La familia siempre está. Las parejas vamos a pasar y van a pasar, pero la familia es la que está.

— ¿Sentís que fuiste la única de sus ex que no le soltó la mano?

— No lo siento, es así. Pero tengo hijos en común. No puedo juzgar, porque creo que si no los tuviese, quizás hubiese dicho: “No sé, es tu problema”. No sé si hay relación o preocupación de los otros lados, no tengo idea, no pregunto. Pero si fuese así, no juzgo, porque yo, tal vez si no tuviese hijos en común, cortaría totalmente el vínculo. Cada uno con su vida.

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