La automatización avanza en el agro y redefine la logística de los sectores productivos

Silvio Aran, CEO de una empresa vinculada a tecnología para sectores productivos, analiza cómo la automatización, las importaciones y la conectividad global empiezan a transformar la productividad

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Silvio Aran es CEO de una empresa vinculada a tecnología para sectores productivos (Foto: Movant Connection)
Silvio Aran es CEO de una empresa vinculada a tecnología para sectores productivos (Foto: Movant Connection)

Desde la automatización de maquinaria hasta el uso de drones y sistemas guiados por GPS, la tecnología empezó a modificar tareas que durante décadas se hicieron prácticamente de la misma manera. “La tecnología vino a corregir errores y a mejorar la productividad”, explica Silvio, quien además sostiene que minería, petróleo y gas pueden convertirse en los sectores que más transformen la economía argentina durante los próximos años.

¿Cómo empezó tu vínculo con la tecnología aplicada a sectores productivos?

Hace unos 25 años trabajaba en una cooperativa tambera, en el área de compras y expedición. También soy técnico en industrias lácteas. En un momento sentí que había mucho por hacer y decidí buscar otro camino. Ahí empecé a pensar cómo podía aportar algo distinto dentro de sectores donde gran parte de los productos ya estaban comoditizados.

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En ese contexto apareció algo que me llamó mucho la atención: la tecnología aplicada al agro. Veía que el productor agropecuario muchas veces era reticente a los cambios, muy acostumbrado a trabajar de determinada manera, pero al mismo tiempo tenía curiosidad cuando aparecía algo distinto. No era lo mismo llegar ofreciendo semillas o agroquímicos que decir “vendo tecnología para el agro”. Ahí automáticamente aparecía otra reacción.

Capaz alguien decía que no tenía tiempo, pero cuando escuchaba hablar de sensores, automatización o GPS se quedaba preguntando. Y entendí que tarde o temprano el agro iba a incorporar tecnología de la misma manera que pasó dentro de nuestras propias casas.

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¿A qué te referís con esa comparación?

A que muchas tecnologías primero parecen un lujo y después terminan convirtiéndose en una necesidad. Pasó con internet, con el aire acondicionado, con el lavarropas automático o con los teléfonos celulares. Al principio parecía algo reservado para pocos, pero después entendimos que mejoran productividad, calidad de vida y aprovechamiento del tiempo.

En el agro empezó a pasar exactamente lo mismo. Tecnologías que antes parecían innecesarias hoy permiten trabajar mejor, reducir errores y aumentar productividad. Por ejemplo, el piloto automático en maquinaria agrícola cambió completamente la forma de trabajar. Antes había tareas que directamente no podían hacerse correctamente de noche porque no se veía bien o porque el cansancio terminaba generando errores inevitables.

Hoy un tractor puede sembrar guiado por GPS y el operario se concentra en controlar parámetros y funcionamiento. Eso permitió trabajar en horarios más eficientes, especialmente en zonas donde las temperaturas son extremas.

En provincias como Chaco o Santiago del Estero hay momentos donde trabajar durante la tarde puede ser muy duro para las personas y también para las máquinas. Entonces la tecnología no solamente mejora productividad: también mejora condiciones de trabajo y permite reducir errores que antes eran normales dentro de la operatoria.

También hablaste del vínculo entre tecnología y comercio exterior. ¿Qué tan importante es hoy la importación para este sector?

Es fundamental. Y hay algo importante para destacar: el ingenio argentino es impresionante. La capacidad que tiene Argentina para encontrar soluciones técnicas o resolver problemas es realmente muy valorada. El problema no está en la creatividad ni en el conocimiento. El problema está en la industrialización.

Argentina está lejos de fabricar este tipo de tecnologías al nivel de China o Alemania. Entonces muchas veces la solución nace acá, se prueba acá y funciona bien, pero después termina fabricándose afuera porque los costos son completamente distintos.

Ahí el comercio exterior, la logística y la conectividad global pasan a ser centrales. Porque muchas veces fabricar localmente un producto puede costar muchísimo más que producirlo a escala en China. Entonces aparece un equilibrio entre desarrollo local, importación y rentabilidad. Hay productos que se diseñan en Argentina y se adaptan a necesidades locales, pero necesitan escala industrial internacional para ser viables.

¿Y qué impacto tiene la conectividad global sobre el desarrollo tecnológico?

Cambió todo. Hoy alguien encuentra una solución en Argentina y automáticamente puede compartirla con el resto del mundo. Y también pasa al revés. Una innovación aparece en China, Alemania o Estados Unidos y rápidamente ya está llegando a Argentina o al menos empieza a analizarse cómo implementarla.

Eso acelera la adopción tecnológica. Antes muchas soluciones quedaban aisladas porque no existían estos niveles de comunicación. Hoy la logística, internet y el ecommerce funcionan como puentes permanentes entre necesidades, desarrollos y soluciones.

Muchas veces había procesos que se hacían de determinada manera simplemente porque “siempre se hicieron así”. Pero cuando aparece una solución concreta y rentable, todo empieza a cambiar más rápido. Y eso también genera nuevas empresas, nuevos servicios y nuevas oportunidades alrededor de la tecnología aplicada a sectores productivos.

Mencionabas también el crecimiento de la minería. ¿Qué estás viendo hoy en ese sector?

La minería está atravesando un momento muy parecido al que atravesó el agro hace unos 15 años. Hoy muchas empresas todavía creen que ciertas tecnologías solamente vienen incorporadas en maquinaria nueva. Pero también existe la posibilidad de automatizar equipos que ya están trabajando.

“La tecnología vino a corregir errores y a mejorar la productividad”, explica Silvio (Foto: Shutterstock)
“La tecnología vino a corregir errores y a mejorar la productividad”, explica Silvio (Foto: Shutterstock)

Por ejemplo, una topadora, una motoniveladora o una retroexcavadora pueden incorporar sistemas de automatización aunque tengan varios años de uso. Eso está generando mucho interés porque mejora precisión, productividad y tiempos operativos sin necesidad de reemplazar toda la maquinaria.

También aparecen herramientas como drones autónomos para relevamientos topográficos que permiten hacer en un día trabajos que antes podían demandar varios días.

¿Cómo ves el futuro productivo argentino?

Creo que Argentina tiene un potencial enorme vinculado a minería, petróleo, gas y litio. El agro sigue siendo fuerte y va a seguir creciendo gracias a la tecnología y a la productividad, pero la minería todavía está en una etapa inicial y eso genera oportunidades enormes.

Hoy la minería empieza a incorporar automatización, conectividad y nuevos procesos operativos de una manera acelerada. Y alrededor de eso también empiezan a crecer la logística, el transporte, la infraestructura y toda la cadena vinculada al abastecimiento.

Por eso creo que minería, petróleo y gas van a tener un impacto muy fuerte sobre el desarrollo económico argentino en los próximos años.

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