Talento disponible, chances escasas: lo que los jóvenes pueden darle a la logística

Mercedes Méndez Ribas, directora ejecutiva de una organización que acompaña a adolescentes y jóvenes en Argentina, plantea por qué el sector logístico tiene una oportunidad concreta de apostar por el talento joven

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Mercedes Méndez Ribas
Mercedes Méndez Ribas es directora ejecutiva de una organización que acompaña a adolescentes y jóvenes en Argentina (Foto: Movant Connection)

“Nadie elige lo que no ve, y lo que hacemos es abrir ese mundo de posibilidades”. Con esa convicción, Mercedes conduce una organización que acompaña a miles de jóvenes en todo el país y que encuentra en la logística uno de los sectores con mayor potencial para transformar trayectorias de vida.

¿Qué hace que hoy sea tan urgente trabajar en el egreso secundario y la inserción laboral de jóvenes en situaciones vulnerables?

El punto de partida es una estadística que golpea: en población vulnerable, solo tres de cada diez adolescentes terminan la secundaria. Y sabemos que los jóvenes con título secundario duplican sus chances de acceder a un empleo formal. Eso hace que acompañar ese egreso sea una misión con impacto directo en sus posibilidades de vida.

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Lo que hacemos es trabajar desde las habilidades: autonomía, capacidad de hablar en público, trabajo en equipo, pensamiento sobre el propio proyecto de vida. No es solo llegar al título, es desarrollar el oficio de ser estudiante. Y eso tiene un correlato directo en cómo ese joven va a insertarse después en el mundo del trabajo.

Mencionás una “educación a dos velocidades”. ¿Qué significa eso en la práctica?

Hay un grupo de jóvenes que tiene acceso a tecnología, a redes de contacto, a información sobre el mercado laboral, y ya están pensando en cómo proyectarse. Y hay otro grupo, en situación de vulnerabilidad, que está más rezagado: no tiene esa apertura al mundo de lo que está pasando hoy.

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Esa brecha genera una inequidad enorme. Por eso trabajamos mucho en orientación vocacional y en acercar el mundo laboral a los jóvenes: llevamos profesionales a que cuenten sus experiencias, los llevamos a visitar empresas, industrias, pymes. Porque nadie elige lo que no ve, y lo que hacemos es abrir ese mundo de posibilidades.

¿Por qué la logística aparece como un sector especialmente relevante para la inserción de estos jóvenes?

La logística en Argentina es un sector con muchísimo dinamismo y posibilidades concretas de crecimiento. Y lo que los jóvenes pueden aportar ahí es exactamente lo que el sector necesita: mayor facilidad con la tecnología, adaptabilidad, flexibilidad. Son características que un joven recién egresado puede poner en juego desde el primer día.

El sector está cambiando rápido, con la inteligencia artificial incorporándose a los procesos. Y justamente esa capacidad de adaptarse rápido, esa pasión por aprender y descubrir cosas nuevas, es algo que alguien con más recorrido a veces ya no tiene de la misma manera. Los jóvenes traen eso naturalmente.

Logística para adolescentes
Para Mercedes, las empresas de logística "pueden acercarse a dar charlas, participar en jornadas de orientación vocacional, mostrar sus operaciones a jóvenes que nunca imaginaron que eso podía ser una carrera posible para ellos" (Foto: Shutterstock)

Hay empresas que dudan a la hora de contratar jóvenes de contextos vulnerables. ¿Cómo desmitificarías esos prejuicios?

Es un mito que se instala y no termino de entender cómo. La idea de que un joven que viene de un contexto vulnerable no puede comprometerse, no puede ser puntual, no va a quedarse en el trabajo. Eso no es así.

Cuando alguien recibe una oportunidad que realmente necesita, la cuida. Se compromete. Y además aporta valor a sus pares y al equipo. Dar empleo a un joven que lo necesita es algo muy valorado por esa persona, y eso se traduce en actitud, en presencia, en ganas de crecer. El potencial está, lo que falta muchas veces es la oportunidad.

¿Tienen datos que respalden ese impacto?

Sí, y nos llenan de orgullo. Al año del egreso, el 83% de los jóvenes que acompañamos está estudiando, trabajando, o ambas cosas. Eso en un contexto donde solo tres de cada diez terminan la secundaria en población vulnerable dice mucho sobre lo que significa el acompañamiento personalizado.

Y detrás de los números hay historias. Leandro, por ejemplo, empezó siendo acompañado a los 13 años, en una zona con bajísima tasa de egreso en la Patagonia. Todo indicaba que iba a quedar afuera del sistema. Terminó la secundaria, se mudó a estudiar arquitectura, fue apadrinado por uno de nuestros socios durante toda la universidad, se recibió, trabajó en un estudio reconocido, y hoy es voluntario y donante. Eso es lo que puede pasar cuando alguien tiene un adulto que lo acompaña y un entorno que no lo descarta.

¿Cómo puede involucrarse una empresa del sector logístico?

De varias maneras. Pueden acercarse a dar charlas, participar en jornadas de orientación vocacional, mostrar sus operaciones a jóvenes que nunca imaginaron que eso podía ser una carrera posible para ellos. Esa exposición vale muchísimo.

Y también pueden mirar sus propias búsquedas laborales con otro criterio: tener en foco el empleo joven, especialmente en jóvenes de contextos vulnerables. El sector logístico está creciendo, hay demanda real de personas con ganas de aprender y capacidad de adaptarse. Ese perfil existe y está esperando que alguien le abra la puerta.

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