
Al referirse a su recorrido y a las exigencias cotidianas del comercio exterior, Fernando comenta que “es un rubro lindo, desafiante y necesario para un país que quiere crecer”. En esta entrevista, comparte su experiencia como despachante de aduana, su mirada sobre la formación de nuevos profesionales, los cambios recientes en la operatoria y las oportunidades que se abren para Argentina en un contexto global complejo.
¿Cómo ves hoy el desarrollo de nuevos profesionales en comercio exterior?
Es un tema que me encanta. Yo formé seis generaciones de despachantes de aduana. Chicos que llegaron a la oficina sin saber nada y se fueron formados. Incluso gente que vino de contextos muy difíciles, como la Villa 31, que empezó haciendo pasantías y terminó siendo jefe o jefa de oficina con muy pocos años. A todos les pagué la facultad y hoy son colegas, excelentes profesionales del comercio exterior.
Sigo haciendo lo mismo. Hoy tengo chicos de 22 años a los que les pago los estudios, se forman y salen a la vida preparados. Algunos se quedan en la oficina, otros arman la suya. Mi estudio no es una cárcel, es una pista de despegue. Y eso es lo que más me gusta.
¿Cómo funciona la operatoria actual en comparación con años anteriores?
La operatoria se fue simplificando mucho en los últimos dos años, y gracias a Dios. Veníamos de una época muy complicada. La Aduana aplica regulaciones que vienen de otros organismos y durante mucho tiempo eso fue un caos. Yo llegué a presentar despachos de 1.500 páginas, con letra chiquitita. Era una locura.
Eso se fue desregulando, perfeccionando, modificando. Hoy veo una Aduana mucho más inteligente. Hoy estamos camino a tener una aduana que compite con cualquiera del mundo. Para mí eso es fantástico.
¿Qué implica una aduana inteligente?
Significa sistemas inteligentes de control. No podemos seguir con un modelo donde a cada mercadería se le manda un verificador como si fuera sospechosa. Eso es caro para el Estado y desgasta al sistema. Si exportás lo mismo durante 20 años, te verificaron 18 y nunca encontraron nada, lo lógico sería que tengas menos controles. Hoy eso se fue ordenando y se nota.
En rubros como artículos eléctricos, ¿cómo es hoy la operatoria?
Hay que ser prolijos, pero no hay problemas. La clave está en el historial. Si vos exportás lo mismo durante años y nunca hubo observaciones, lo lógico es que el sistema lo tenga en cuenta. Ahí vuelve a aparecer la idea de una Aduana inteligente.
Las certificaciones fueron un problema grande en su momento, sobre todo para importación. Hoy eso está mucho más ordenado. Antes se llegaba a discutir hasta cómo estaba armado un enchufe. Era absurdo. Eso cambió mucho.
¿Cómo explicarías el rol del despachante de aduana?
Yo soy un auxiliar del comercio exterior. Tengo formación técnica otorgada por la Aduana y mi rol es simplificar lo complejo. Traducir resoluciones, normas, cambios permanentes, para que alguien que no está en el ambiente pueda importar o exportar sin miedo.
Me gusta que no sea un “cuco” el sector. Prefiero más las exportaciones que las importaciones, porque generan divisas. Muchas veces importamos insumos que después se transforman en productos de altísima calidad que se venden en países del primer mundo. Saber eso y ver el resultado final a mí me satisface muchísimo.
¿Cómo se encuentra hoy Argentina vista desde el exterior?
Tengo un hijo viviendo en Suecia, así que tengo una mirada bastante directa. Desde afuera se ve que Argentina hizo un cambio muy fuerte hace dos años, un giro de timón muy marcado, sobre todo en comercio exterior. Eso genera expectativa.
En un mundo muy conflictivo, con guerras comerciales y tensiones económicas, Argentina aparece como un país grande, con poca población, recursos naturales y lejos de los grandes conflictos. Eso la vuelve interesante. No sé cómo va a ser el futuro, pero hoy el mundo no está fácil.

¿Cómo ves la situación vinculada a infraestructura y operaciones?
Es compleja. Falta infraestructura. Las rutas están mal, los puertos están complicados, las terminales tienen demoras, conseguir turnos no es fácil. Pero tampoco se puede pretender que un país que salió hace dos años de una situación tan difícil se transforme de un día para el otro.
Esto pasa en todos lados. Pasa en la salud, pasa en el deporte, pasa en la economía. Hay que entender el contexto.
¿Qué importancia tiene conocer de operaciones y coordinación logística para un despachante de aduana?
Hoy el escenario es tan complejo que nadie puede abarcarlo todo. Hay gente buena para clasificar, otros para coordinar cargas, otros para temas normativos. Cada uno se especializa.
Es una carrera exigente. Muchas veces te quedás hasta las 9 de la noche porque al otro día la mercadería tiene que salir. Turnos de madrugada, sábados, domingos. Pero es un rubro lindo, desafiante y necesario para un país que quiere crecer.
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