
Argentina se prepara para un salto histórico en su infraestructura logística y de exportación con la instalación de dos buques de licuefacción flotantes en la costa atlántica de Río Negro. La iniciativa, que demandará una inversión superior a los 15.000 millones de dólares a lo largo de sus 20 años de operación, permitirá colocar gas natural licuado (GNL) en mercados de alto consumo y consolidará nuevas rutas de abastecimiento energético a escala global.
El proyecto implica no solo la transformación productiva de la región, sino también el desarrollo de un complejo entramado logístico que conectará la cuenca productora del suroeste del país con la infraestructura portuaria en el Atlántico sur.
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Para ello, se construirá un gasoducto de gran capacidad que garantizará el flujo constante de gas hacia los buques, donde será procesado y enfriado para su transporte marítimo especializado.
Producción y capacidad de exportación
Las dos unidades flotantes podrán producir en conjunto hasta seis millones de toneladas anuales de GNL. El primero de los buques operará como planta de licuefacción, mientras que el segundo reforzará la capacidad de producción y exportación, optimizando la continuidad de los envíos.
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En el plano logístico, esto implicará coordinar un flujo constante de gas desde origen hasta el embarque, integrando transporte por gasoducto, procesamiento en alta mar y una red de buques metaneros que distribuirán el producto a los destinos internacionales. La operación se ajustará a estándares internacionales de eficiencia y seguridad, con sistemas para minimizar pérdidas y optimizar tiempos de carga.
Etapas e inversión
El plan se ejecutará en dos fases: la primera, entre 2024 y 2031, requerirá alrededor de 3.200 millones de dólares; la segunda, de 2032 a 2035, sumará cerca de 2.800 millones. En conjunto, estas etapas superarán los 6.000 millones, aunque la inversión total durante la vida útil del proyecto rebasará los 15.000 millones.
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En términos de empleo, la construcción demandará aproximadamente 1.900 puestos directos e indirectos, además de técnicos y operarios especializados en logística energética, gestión portuaria y transporte internacional. Para garantizar esa mano de obra, la provincia implementará planes de capacitación enfocados en competencias técnicas y de seguridad.

Impacto logístico y económico
La obra generará un efecto multiplicador en la economía regional, con la incorporación de proveedores locales en todas las etapas: desde el montaje de la infraestructura portuaria y las operaciones de abastecimiento hasta los servicios de transporte y mantenimiento. La ampliación de la capacidad portuaria y la adaptación de canales de navegación para buques de gran porte reforzarán la posición de la Patagonia como hub energético y logístico.
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El gobernador de la provincia destacó que este desarrollo “marcará un antes y un después en las exportaciones de valor agregado”, subrayando que la logística será un componente clave para asegurar la competitividad y la integración con las cadenas de suministro internacionales.
Sostenibilidad y operaciones globales
El plan contempla la aplicación de criterios de sostenibilidad en la construcción y operación de las instalaciones, con protocolos para reducir el impacto ambiental y medidas de eficiencia en el transporte marítimo. La logística del proyecto demandará coordinar rutas marítimas optimizadas y sistemas de carga que reduzcan tiempos de espera y consumo energético.
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Una vez en marcha, el complejo permitirá a Argentina diversificar su matriz exportadora y ganar presencia en un mercado donde la demanda de GNL crece como alternativa en la transición energética. Las rutas de abastecimiento se integrarán con puertos estratégicos en distintos continentes, conectando la producción patagónica con centros de consumo en Asia, Europa y América.
Un nuevo nodo para la cadena de suministro energética
Con su puesta en funcionamiento prevista para 2028, este proyecto convertirá a la costa rionegrina en un nodo central de la cadena de suministro global de GNL. La combinación de infraestructura de transporte, tecnología de licuefacción y red marítima internacional colocará al país en un rol protagónico dentro del comercio energético, a la vez que reforzará las capacidades logísticas nacionales para futuros desarrollos de gran escala.
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