
La navegabilidad de la hidrovía Paraná-Paraguay atraviesa un momento crítico que vuelve a poner en jaque al comercio exterior paraguayo. A las dificultades ya presentes en el río Paraguay por la acumulación de sedimentos, ahora se suma una bajante pronunciada en el río Paraná, especialmente en el tramo próximo a la represa de Yacyretá, que está provocando congestiones severas y demoras en el tránsito de embarcaciones.
El corredor de exportación del Alto Paraná, vital para la salida de productos agrícolas, experimenta una situación adversa debido a los bajos niveles de agua. Esta franja fluvial representa una vía estratégica por la que circula entre el 30% y el 40% del total de la producción agrícola del país. Las condiciones actuales no solo dificultan la navegación, sino que también proyectan un panorama incierto para los próximos meses, dada la previsión de escasas lluvias en la región.
Actualmente, cerca de 15 convoyes se encuentran detenidos en las inmediaciones de Ayolas, sin poder avanzar debido a la falta de profundidad en el canal. Las esperanzas del sector naviero están puestas en las denominadas “ventanas de agua”, es decir, las liberaciones puntuales desde la hidroeléctrica de Yacyretá que podrían permitir el paso de algunas embarcaciones. Sin embargo, estas oportunidades son limitadas y dependen de factores climáticos difíciles de prever.
Cuello de botella logístico
La situación se agrava aún más por el momento en que ocurre: el país se encuentra en el pico de exportaciones de soja. Aún quedan millones de toneladas almacenadas en silos y terminales portuarias del sur, especialmente en los departamentos de Itapúa y Alto Paraná, que no pueden salir con la fluidez necesaria. Este cuello de botella genera preocupación en los sectores logísticos y comerciales, no solo por la demora en las exportaciones, sino también por el riesgo de pérdidas económicas derivadas de la prolongada espera.
Cabe recordar que el sector agrícola ya había sufrido una caída en su volumen exportable debido a los problemas en el río Bermejo, que desde febrero complicaron la operativa en el tramo norte del río Paraguay. Esa situación redujo en más de un 14% los despachos de soja, por lo que las condiciones actuales en el Paraná suponen un segundo golpe en corto tiempo para la logística paraguaya.

A esto se suma que otros productos clave para el abastecimiento nacional también están siendo afectados. La distribución de combustibles hacia la zona sur y sureste del país, que se realiza a través de embarcaciones que operan desde Ciudad del Este, también enfrenta retrasos importantes. Este tipo de cargas requiere una operación constante y sin interrupciones para garantizar la cobertura de la demanda interna, lo cual no está siendo posible con la actual situación fluvial.
Por otra parte, aunque el río Paraguay mostró ciertas mejoras recientes gracias a lluvias aisladas, las autoridades del sector señalan que los incrementos en el nivel no son suficientes para garantizar una navegación sostenida en el tiempo. En especial, el Paso Bermejo sigue siendo una zona crítica por la constante acumulación de sedimentos que dificultan el tránsito fluido. Los trabajos de dragado continúan en marcha, pero la dinámica natural del río y la irregularidad climática imponen desafíos permanentes.
Sequía y falta de planificación
La estacionalidad de las bajantes en el Paraná no es una novedad, pero el agravamiento de estas condiciones en los últimos años ha convertido la situación en un problema estructural. Las sequías recurrentes y la falta de planificación integral para el mantenimiento de los canales profundizan la crisis, y exponen la fragilidad del sistema logístico fluvial del país. Desde el sector privado se vienen realizando esfuerzos para complementar los trabajos estatales, con intervenciones en zonas clave para garantizar mínimas condiciones de navegabilidad.
El estado actual de la hidrovía pone en evidencia la necesidad de fortalecer la cooperación regional, invertir en infraestructura de mantenimiento y generar mecanismos que permitan una mayor previsibilidad operativa. Paraguay, como país mediterráneo, depende en gran medida del funcionamiento eficiente de sus ríos para sostener sus exportaciones y su abastecimiento interno. La persistencia de estos obstáculos compromete directamente su competitividad en el comercio internacional y obliga a repensar las estrategias logísticas a corto y mediano plazo.
Mientras tanto, la incertidumbre climática, sumada a la falta de soluciones estructurales duraderas, mantiene en vilo al sistema fluvial. La hidrovía, que debería funcionar como columna vertebral del comercio paraguayo, transita nuevamente una etapa de debilidad operativa, con efectos que se sienten en toda la cadena productiva y exportadora del país.
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