
El comercio mundial inició 2025 con signos de estabilidad, pero enfrenta crecientes desafíos. Según la última Actualización sobre el Comercio Mundial de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), publicada en marzo, el comercio global alcanzó los 33 billones de dólares en 2024, registrando un crecimiento de 3,7% respecto al año anterior. Este desempeño estuvo impulsado principalmente por las economías en desarrollo y el comercio de servicios. Sin embargo, las perspectivas para este año están marcadas por desequilibrios comerciales, incertidumbre en las políticas globales y tensiones geopolíticas que podrían frenar el impulso.
El informe de la UNCTAD advierte sobre una creciente brecha entre las economías en desarrollo y las avanzadas. Mientras que regiones como Asia y América Latina se consolidan como motores del comercio, el crecimiento se desacelera en las economías más desarrolladas. El comercio Sur-Sur se mantiene estable, pero la actividad comercial dentro de África se contrae, revirtiendo avances recientes. En tanto, el comercio entre Europa y Asia Central ha disminuido, reflejando cambios en la demanda global y la reconfiguración de cadenas de suministro.
La diversificación redefine las cadenas de suministro
Las estrategias de nearshoring (relocalización cercana) y friendshoring (comercio con aliados estratégicos) experimentaron un cambio en 2024. En lugar de limitarse a socios geopolíticos o regiones cercanas, muchas empresas están optando por una mayor diversificación de sus redes comerciales para reducir riesgos. Este fenómeno abre nuevas oportunidades, pero también incrementa la complejidad de las operaciones globales.
Asimismo, la dependencia comercial está en transformación. Países como Rusia, Vietnam e India fortalecen sus lazos comerciales con socios estratégicos específicos, mientras que otras economías, como Australia y la Unión Europea (UE), buscan disminuir su dependencia de los mercados tradicionales. Esta menor concentración en pocos socios comerciales indica que las economías más pequeñas están adquiriendo mayor protagonismo en el escenario global.
Políticas comerciales en constante ajuste
Las decisiones gubernamentales están moldeando el comercio mundial. Estados Unidos, la UE y otras economías avanzadas han incrementado sus aranceles, subsidios y políticas industriales, incorporando criterios de seguridad económica y sostenibilidad climática en sus estrategias comerciales. China, por su parte, sigue apostando por estímulos económicos para sostener su capacidad exportadora.
El aumento del proteccionismo, especialmente en los países desarrollados, está generando represalias y elevando las barreras comerciales. En paralelo, las políticas industriales están impactando sectores estratégicos como la energía limpia, la tecnología y los materiales críticos, lo que podría distorsionar la competencia global.
Desequilibrios comerciales en expansión
El informe de la UNCTAD señala que los desequilibrios comerciales volvieron a los niveles de 2022. El déficit comercial de Estados Unidos creció, mientras que el superávit de China se expandió. La UE, en tanto, pasó de déficit a superávit debido a fluctuaciones en los precios de la energía.
Las brechas comerciales bilaterales persisten. El déficit entre Estados Unidos y China sigue en aumento, mientras que el superávit de la UE con China se expande y el déficit de India con Rusia crece, reflejando cambios en los flujos de comercio energético. Estas tendencias podrían provocar nuevas medidas proteccionistas, restricciones comerciales y alteraciones en la inversión extranjera, aumentando la incertidumbre económica.

Sectores con crecimiento dispar
El comportamiento del comercio varía según la industria. Mientras que los sectores agroalimentario, de tecnología y de transporte experimentan crecimiento, otros como la energía, la moda y las industrias extractivas muestran signos de desaceleración debido a una menor demanda y cambios en las políticas regulatorias.
El transporte marítimo, un indicador clave de la actividad comercial, refleja esta ralentización. Los índices de carga han disminuido, lo que sugiere una menor actividad en sectores dependientes de las cadenas de suministro globales.
Perspectivas y desafíos para 2025
El comercio global encara 2025 con oportunidades y riesgos en equilibrio. Si bien las medidas de estímulo de China y la desaceleración de la inflación en algunas regiones podrían impulsar la actividad comercial, el avance del proteccionismo y las modificaciones en las políticas económicas de las principales potencias siguen generando incertidumbre.
Evitar una fragmentación comercial que divida el mundo en bloques aislados será clave en los próximos meses. La respuesta de los gobiernos y las empresas frente a estas tensiones determinará la resiliencia del comercio global en los próximos años.
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