
En las aldeas que rodean el Volcán de Fuego, el más activo de Centroamérica, la vida transcurre entre el temor y la costumbre. Ana Camposeco, residente de La Trinidad, una de las comunidades ubicadas en las faldas del coloso, volvió a su casa tras una nueva erupción que obligó a cientos de personas a evacuar temporalmente. “Con la naturaleza no podemos pelear”, afirma, reflejando una resignación compartida por muchos vecinos.
Esta semana, la ceniza no alcanzó La Trinidad porque el viento llevó los residuos hacia el oeste, en dirección a México. Las aldeas del sur, como El Rodeo y La Trinidad, evitaron el impacto directo, pero la sensación de vulnerabilidad permanece. Estas comunidades, dedicadas a la agricultura de subsistencia, suelen recibir atención estatal solo durante las emergencias y evacuaciones.
PUBLICIDAD
Cada actividad volcánica revive el recuerdo de la tragedia del 3 de junio de 2018, cuando una erupción sepultó dos aldeas y causó la muerte de más de 400 personas. La memoria colectiva sigue marcada por ese episodio, que transformó la relación de los habitantes con el volcán.

El volcán y las comunidades
El Volcán de Fuego se encuentra en el centro del país y es uno de los tres volcanes activos de Guatemala, junto con el Santiaguito y el Pacaya. De las 37 estructuras volcánicas del país, el de Fuego es considerado el más peligroso por su actividad constante y su proximidad a zonas habitadas.
PUBLICIDAD
Ana y otras 160 familias en La Trinidad han aprendido a convivir con la amenaza. Sus viviendas, muchas construidas con láminas y madera, se levantan en un entorno caluroso y rodeado de vegetación, a pocos kilómetros del océano Pacífico. La historia familiar de Ana está marcada por el desplazamiento: sus padres huyeron a México durante el conflicto armado interno y, tras regresar, se establecieron en las faldas del volcán. Ahora, la comunidad mantiene un diálogo de ocho años con el Gobierno sin soluciones concretas para su situación.
Recuerdos de una tragedia
Emilio Barillas, de 66 años, ha vivido toda su vida en El Rodeo, una aldea situada a 75 kilómetros al sur de la capital. Su rutina cambió después de la erupción de 2018. “Antes, el volcán siempre hacía grandes erupciones, pero la gente no le ponía mucha atención. Ahora todo es diferente”, relata. Emilio continúa cultivando maíz y frijol, aunque las cosechas sufren por la caída de ceniza. A su edad, considera poco viable buscar oportunidades fuera de la comunidad.
PUBLICIDAD

En El Rodeo, la mayoría de los habitantes opta por quedarse. Roberto Suruy, también residente de la aldea, no evacuó su vivienda durante la última erupción. Prefiere mantenerse cerca de la calle principal para poder escapar rápidamente en caso de emergencia. Pero la proximidad no elimina el riesgo: en 2018, Suruy perdió a su hermana y a una tía por los escombros de lava, y a su esposa, que falleció tras complicaciones de salud derivadas del estrés de la evacuación.
A pesar de las pérdidas y el peligro constante, muchos vecinos viven sin sobresaltos y con resignación. “Algunos no nos preocupamos tanto. Dormimos tranquilos”, dice Barillas, reflejando la mezcla de costumbre y aceptación que caracteriza a quienes han hecho del volcán parte de su vida diaria.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Alcalde de un municipio de Guatemala pide al Gobierno resarcir daños por inundaciones del río Pinula
Mynor Morales, alcalde de San Miguel Petapa, exige al Ejecutivo de Guatemala resarcimiento económico o reubicación para familias de Villa Hermosa, tras denunciar falta de atención ante la crecida del afluente

Guatemala vigila el avance de la depresión tropical Dieciocho-E
El fenómeno climático del Océano Pacífico incrementará la humedad en el país durante las próximas horas, por lo que las autoridades advierten sobre tormentas eléctricas continuas en gran parte del territorio nacional

El GPS que delató a una banda de ladrones de furgones en Villa Nueva: dos camiones robados, ocho capturados y un menor implicado
La señal satelital de un cabezal anaranjado guió a la Policía Nacional Civil hasta un predio en Bárcenas, donde los sospechosos descargaban sacos de alimento concentrado. Dentro del inmueble esperaba una segunda sorpresa.

"Sobreviví, pero me mataron a mi hija": las últimas palabras de Candelaria antes de ser asesinada en Guatemala
Con flores en la mano y hablando en idioma Mam, la mujer narró cómo escapó de la muerte en un puesto callejero frente a una escuela. Semanas después, su cuerpo fue hallado con múltiples impactos de bala.

La sequía afecta los cultivos de 1.2 millones de familias en Guatemala tras 62 días sin lluvias
La evaluación del MAGA advierte que la prolongada falta de precipitaciones compromete la alimentación rural y anticipa un período crítico entre enero y marzo de 2027, especialmente para las siembras de maíz y frijol



