
Las empresas agroexportadoras de Argentina liquidaron en enero un total de 2.073 millones de dólares, lo que representa un incremento del 36% respecto al mismo mes del año anterior y un 5% más en comparación con diciembre de 2024. Así lo informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que agrupan el 48% de las exportaciones del país.
El flujo de ingresos de divisas responde al dinamismo en la comercialización de granos, impulsado por la entrega de trigo y cebada a puerto y un sostenido nivel de molienda de soja para abastecer los embarques de harina y aceite. Sin embargo, la mejora en la producción no estuvo acompañada por precios internacionales favorables, lo que limitó un mayor crecimiento en los valores totales.
Factores que impulsaron la liquidación
El volumen de divisas ingresadas refleja el mecanismo de compra de granos por parte del sector exportador, que los adquiere para ser vendidos en su estado original o transformados en productos industrializados. En este proceso, la anticipación de la liquidación varía: ronda los 30 días en la exportación de granos y puede extenderse hasta 90 días en el caso de aceites y harinas proteicas.
El ciclo comercial de los granos incide en la variabilidad de las cifras de liquidación mes a mes. Elementos externos como fluctuaciones en los precios internacionales, volumen de cosechas, condiciones climáticas, regulaciones, feriados o conflictos sindicales pueden alterar los niveles de ingreso de divisas. También se deben considerar los cambios en la política económica nacional, que pueden impactar directamente en los incentivos para la exportación y la disponibilidad de divisas en el mercado local.
En años recientes, el sector ha enfrentado una volatilidad significativa debido a factores macroeconómicos y políticos, como modificaciones en los derechos de exportación y restricciones a la comercialización de granos. Estas variables han afectado las estrategias comerciales de los exportadores, quienes deben adaptarse a un entorno de incertidumbre.
Importancia del sector en la economía argentina
El complejo oleaginoso-cerealero, incluyendo biodiésel y sus derivados, aportó en 2023 el 50,1% del total de exportaciones del país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Dentro de este segmento, la harina de soja lideró con el 12% del total exportado, seguida por el maíz con el 11% y el aceite de soja con el 6,9%.
A pesar de su relevancia en la balanza comercial, la capacidad de procesamiento de la industria aceitera presenta un alto nivel de ociosidad, cercano al 70%. Este factor, combinado con la volatilidad de los mercados internacionales y las restricciones impuestas por los países compradores, afecta la competitividad del sector. La industria también enfrenta desafíos en logística y costos de producción, lo que reduce su margen de rentabilidad.

Perspectivas y desafíos
El comportamiento del sector agroexportador en los próximos meses dependerá de la evolución de las condiciones climáticas, la oferta de granos en el mercado interno y las fluctuaciones en la demanda global. La estabilidad en las políticas comerciales y la reducción de trabas regulatorias también jugarán un papel clave en la capacidad de generar divisas para el país.
El contexto internacional también será determinante. La demanda de productos agroindustriales por parte de China, la Unión Europea y otros mercados emergentes puede definir la dinámica de los precios y la competitividad del sector. En un entorno de creciente competencia global, Argentina necesita consolidar su posición como proveedor confiable y garantizar condiciones favorables para sus exportaciones.
El próximo período de cosecha y exportación representará una oportunidad para evaluar si el sector logra mantener el ritmo de crecimiento observado en enero y superar los desafíos que enfrenta en el contexto económico actual.
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