El castillo Fontainebleau residencia de la realeza francesa en la Edad Media

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El majestuoso Palacio de Fontainebleau data del S.XII. Se encuentra a 55 km de París, la capital francesa. Por su diseño arquitectónico fue una de las residencias favoritas de Felipe II y Luis IX, miembros de la realeza. Hasta el día del hoy conserva la belleza original.

Francia se caracteriza por tener rutas hacia todos lados que te llevan hacia pueblos encantadores, con incontables palacios escondidos entre las montañas, poseedores de historias de cuentos, de princesas, reyes y emperadores.

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Es un palacio de estilo Manierista, donde Leonardo da Vinci fue invitado por Francisco I, su creador, para que participe en esta fascinante obra. Tras el paso del tiempo, ingresó el arte Renacentista con las remodelaciones que le hicieron Catalina de Medici y Enrique II.

Con la llegada de la Revolución Francesa, el palacio entró en decadencia teniendo que vender mucho de su mobiliario originario. Luego de eso vuelve su esplendor junto a Napoleón Bonaparte que comenzó a transformarlo como símbolo de la grandeza de su imperio y como una alternativa al Palacio de Versalles.


Por su gran belleza y esplendor en 1982 fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Posee inmensos jardines simétricos con lagunas y caminos que rodean al Gran Palacio, para los turistas que están por esa zona es un paseo ideal ya que pueden combinar con Moret Sur Loing, el pueblo amurallado que ha sido postales de reconocidos pintores de la época y se encuentra a unos pocos minutos.