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Lasaña a la mexicana: la receta del platillo italiano que nunca habías probado así

Cuatro versiones mexicanas de un platillo italiano que se hace con ingredientes de cualquier mercado, desde queso Oaxaca, chiles y chorizo hasta la flor de calabaza

Lasagna mexicana en tazón de barro, carne, queso derretido, chiles verdes asados, queso desmoronado, cebolla, cilantro, cuchara de madera, tortillas, chiles y limas.
En México, los platillos de fusión combinan técnicas internacionales con productos del campo nacional. (Imagen Ilustrativa Infobae/Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural)
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La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural propone cuatro versiones mexicanas de la lasaña —azteca, vegetariana, poblana y de flor de calabaza con queso oaxaca— elaboradas con ingredientes nacionales que le dan al platillo italiano un giro con sabores del campo mexicano.

Los ingredientes de las cuatro versiones se encuentran en cualquier mercado o tianguis local: tortillas, chiles, quesos como el manchego o el oaxaca y flor de calabaza son productos de temporada accesibles.

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La lasaña clásica, de origen italiano, se prepara con láminas de pasta, ragú de res, salsa bechamel y queso gratinado.

Infografía de una lasaña en plato, con ilustraciones de tortillas, chiles, quesos, verduras y texto sobre versiones mexicanas y su preparación.
Las cuatro versiones de lasaña mexicana comparten la misma lógica de capas que el platillo italiano: guisado, salsa y queso gratinado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En México, esa base se adapta con lo que el campo y las costas del país producen: tortillas, chiles, huitlacoche, flor de calabaza, crema ácida y quesos como el manchego, el chihuahua o el oaxaca.

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Lasaña italiana: guisado de res, salsa, queso y pasta en capas

La receta clásica alterna láminas de pasta de trigo cocidas con ragú —un guisado lento de carne molida de res con jitomate, cebolla, ajo y vino tinto— y salsa bechamel, una mezcla de mantequilla, harina y leche.

El conjunto se cubre con queso parmesano y se hornea hasta gratinar.

Un plato de lasaña con queso y hojas de albahaca fresca sobre un mantel a cuadros rojos y blancos, junto a un tenedor, un cuchillo y una copa de vino.
La versión boloñesa es originaria de Bolonia, Italia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La versión más conocida es la boloñesa, originaria de Bolonia, en el norte de Italia.

Esa misma estructura de capasguisado, salsa y queso— es la que las versiones mexicanas retoman, cambiando los ingredientes por los del campo nacional.

Lasaña poblana: rajas poblanas, elote, crema ácida y pollo deshebrado

Esta versión se prepara con rajas, elote y crema ácida. Los chiles poblanos se asan, se pelan y se cortan en tiras; se saltean con cebolla hasta acitronar y se mezclan con granos de elote y crema ácida.

Una fuente de cerámica blanca con lasaña poblana de pollo, elote y queso gratinado, sobre un paño de lino gris. Al fondo, chiles poblanos y una mazorca de maíz.
Los chiles poblanos de la lasaña poblana se asan, se pelan y se cortan en rajas antes de integrarse al guisado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pechuga de pollo se deshebra por separado y se integra al guisado antes de armar las capas con láminas de pasta y queso manchego, chihuahua o mozzarella para gratinar.

Lasaña de temporada: huitlacoche, flor de calabaza y queso oaxaca derretido

La lasaña de flor de calabaza y huitlacoche es la preparación más arraigada en la tradición culinaria nacional.

Sus ingredientes principales son productos de temporada que se consiguen en cualquier mercado: la flor de calabaza y el huitlacoche aparecen entre julio y octubre, cuando el maíz está en pleno cultivo.

El huitlacoche es un hongo que crece entre los granos de maíz y se cosecha de manera natural en temporada de lluvias. Investigadores de la UNAM desarrollaron una técnica para producirlo todo el año. (YouTube/@UNAMGlobalTV)

Su base es un guisado con flor de calabaza, huitlacoche desmenuzado, epazote fresco, elote, ajo y cebolla.

El epazote entra al final para que no pierda su aroma. La mezcla se liga con queso oaxaca deshebrado y se arma en capas con láminas de pasta de harina, salsa blanca y manchego para gratinar.

Lasaña mexicana en fuente de cerámica verde, con queso gratinado, huitlacoche, flor de calabaza y maíz, sobre una mesa de madera.
La flor de calabaza y el huitlacoche son ingredientes de temporada que aparecen entre julio y octubre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lasaña azteca: sin pasta, con tortilla, chorizo y frijoles

La lasaña azteca reemplaza las láminas de pasta con tortillas de maíz o harina.

La carne se prepara a la mexicana o se sustituye por chorizo; y se puede añadir frijoles y chiles entre las capas para agregar más sabor al platillo final.

Es la versión que más se aleja del original italiano y más se acerca a un pastel de tortilla tradicional.

Una mujer mayor con delantal floral amasa masa en un metate de piedra. Detrás, un fogón de leña humeante calienta tortillas en un comal y ollas de barro.
Las versiones mexicanas van desde la más cercana al original italiano hasta la que usa tortillas en lugar de pasta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lasaña sin carne: champiñones, zanahoria, espinacas y salsa de jitomate

La lasaña vegetariana prescinde de cualquier proteína animal. Su base es una salsa de jitomate con ajo y cebolla sobre la que se integran las verduras: champiñones fileteados, espinacas, zanahoria rallada y calabaza en cubos, todas salteadas por separado para que cada una conserve su textura y no suelte demasiada agua al hornear.

Las verduras se distribuyen en capas alternas con láminas de pasta y salsa de jitomate.

Bandeja blanca rectangular con lasagna vegetariana, capas de vegetales salteados, salsa de tomate y queso gratinado, decorada con hojas de cilantro.
Las cuatro recetas se hornean hasta que el queso de la superficie dora y los bordes de la pasta quedan ligeramente crujientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Encima va una capa generosa de queso —manchego, mozzarella o el que se tenga a la mano— y el conjunto entra al horno hasta que la superficie dore y los bordes de la pasta queden ligeramente crujientes.

Es la versión más ligera de las cuatro y la que más fácil se adapta a lo que haya en la despensa.

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