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UNAM participa en histórico mapeo internacional de la Vía Láctea: ya recopilaron 44 millones de espectros

Con al menos 18 universitarios en el Science Meeting 2026, la UNAM es la institución académica no estadunidense con mayor aportación individual y la primera socia oficial confirmada

Fragmento de la Vía Láctea con nebulosas azules, naranjas y rojas, estrellas y una cuadrícula de líneas blancas superpuesta.
A través del Instituto de Astronomía (IA), científicos universitarios colaboran con especialistas de instituciones de diversos países en el Local Volume Mapper (LVM). (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participa en uno de los proyectos astronómicos internacionales más ambiciosos de los últimos años: la elaboración de un detallado mapeo de la Vía Láctea que permitirá conocer mejor la composición y comportamiento del gas interestelar, las estrellas y las nebulosas que integran nuestra galaxia.

A través del Instituto de Astronomía (IA), científicos universitarios colaboran con especialistas de instituciones de diversos países en el Local Volume Mapper (LVM), o Mapeado del Volumen Local, instrumento perteneciente al Sloan Digital Sky Survey (SDSS), uno de los grandes proyectos de exploración astronómica que opera desde comienzos de este siglo.

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El trabajo ha alcanzado una escala considerable: los investigadores han mapeado cerca de 22 mil regiones del cielo del tamaño aparente de la Luna y reunido aproximadamente 44 millones de espectros, de acuerdo con información difundida por Gaceta UNAM.

¿Cómo participa la UNAM en el mapeo de la Vía Láctea?

El proyecto utiliza una técnica conocida como espectroscopía de campo integral, con la cual los astrónomos pueden analizar extensas regiones del cielo y obtener simultáneamente información de la luz en miles de longitudes de onda.

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Sebastián Francisco Sánchez Sánchez, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM y líder del proyecto, explicó que hasta ahora no existía un instrumento capaz de estudiar áreas tan extensas del firmamento y, al mismo tiempo, medir la luz en miles de colores.

Esta limitación dificultaba estudiar con suficiente detalle la física del gas interestelar a grandes escalas. El Local Volume Mapper fue diseñado precisamente para cubrir ese vacío tecnológico y científico.

A diferencia de estudios anteriores concentrados en objetos específicos o en galaxias externas, ahora los especialistas enfrentan un desafío particular: estudiar la galaxia desde su interior.

La Vía Láctea ocupa una enorme extensión del cielo desde la perspectiva terrestre, por lo que realizar un mapa detallado requiere recopilar información de miles de regiones diferentes.

Para conseguirlo, el proyecto cuenta con una infraestructura integrada por cuatro telescopios y tres espectrógrafos. Aunque los telescopios tienen apenas 16 centímetros de diámetro, el sistema de detectores utilizado les permite captar la radiación necesaria para realizar las observaciones.

¿Qué buscan descubrir los científicos con el mapa de la Vía Láctea?

Uno de los principales objetivos consiste en comprender con mayor precisión los procesos físicos que ocurren en el medio interestelar, es decir, el material compuesto principalmente por gas y polvo que existe entre las estrellas.

El análisis espectroscópico permite determinar características como la temperatura, densidad y composición química del gas ionizado, datos fundamentales para estudiar cómo nacen, evolucionan y modifican su entorno las estrellas.

Las primeras observaciones ya permitieron analizar nebulosas como la Hélice, la Trífida y la Roseta.

Los resultados muestran, por ejemplo, que regiones relativamente sencillas como la nebulosa Trífida presentan comportamientos compatibles con los modelos teóricos, mientras estructuras más complejas como la Roseta contienen características internas que serían prácticamente imposibles de identificar si se observaran en galaxias muy lejanas.

Precisamente ahí radica otra de las ventajas del proyecto: estudiar con enorme precisión nuestra región del Universo puede proporcionar una especie de referencia para interpretar posteriormente las observaciones de sistemas mucho más distantes.

Proyecto también observa las Nubes de Magallanes y galaxias cercanas

El alcance del Local Volume Mapper no se limita exclusivamente a nuestra galaxia.

Héctor Javier Ibarra Medel, investigador del Instituto de Astronomía e integrante del proyecto, detalló que las observaciones comprenden fundamentalmente tres grandes grupos de objetos: la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes y diferentes galaxias pertenecientes al denominado Volumen Local.

Las Nubes de Magallanes son dos galaxias vecinas de la Vía Láctea que ofrecen condiciones particularmente útiles para investigar fenómenos relacionados con la formación y evolución de las estrellas.

El Volumen Local, por su parte, comprende cientos de galaxias relativamente próximas en términos astronómicos. Analizarlas permite comparar diferentes ambientes galácticos y estudiar cómo interactúan las estrellas, el gas y el polvo bajo distintas condiciones.

El proyecto también tiene una dimensión de ciencia abierta. El primer conjunto público de observaciones del LVM contiene alrededor de 300 mil espectros correspondientes a seis objetos astronómicos, una cantidad que representa apenas una pequeña fracción del volumen de información recopilado y proyectado por el programa.

UNAM destaca dentro de colaboración astronómica internacional

La participación mexicana forma parte de una extensa colaboración científica que reúne instituciones de países como España, Alemania, Estados Unidos, Chile, Reino Unido, Australia, Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos, además de México.

Entre los organismos participantes se encuentran el Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Max Planck de Astronomía, el Observatorio Europeo Austral, diversas universidades estadounidenses y varias instituciones académicas chilenas, británicas y australianas.

La UNAM ocupa además una posición relevante dentro de esta cooperación. Durante el Science Meeting 2026, la Universidad contó con al menos 18 participantes, lo que la colocó como la institución académica no estadounidense con la mayor aportación individual reportada por Gaceta UNAM.

La Universidad Nacional también es señalada como la primera socia oficial confirmada para la futura ampliación del proyecto, lo que abre la posibilidad de que investigadores mexicanos mantengan un papel importante en las siguientes etapas del estudio.

El mapeo continuará generando millones de observaciones y enormes volúmenes de datos. Con ellos, los científicos esperan construir una imagen cada vez más precisa del funcionamiento de nuestro entorno galáctico y entender fenómenos esenciales como la formación estelar, la evolución de las nebulosas y la interacción entre las estrellas y el gas que llena la Vía Láctea.

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