Cuál es el tipo de queso que más calcio aporta pero menos daña tu hígado

El diagnóstico de hígado graso obliga a millones de personas a modificar su alimentación diaria

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Corte anatómico de hígado con acumulación de grasa e inflamación, junto a carnes, quesos y huevos sobre una mesa.
Ilustración de hígado dañado junto a alimentos característicos de la dieta cetogénica sobre fondo gris. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diagnóstico de hígado graso obliga a millones de personas en México a modificar su alimentación diaria, con énfasis en reducir el consumo de grasas saturadas y alimentos que sobrecargan este órgano.

Entre las consultas frecuentes de quienes reciben esta noticia, destaca la duda sobre qué tipos de queso pueden mantenerse en la dieta sin agravar el daño hepático.

El queso fresco de cabra y oveja: el mejor balance entre calcio y salud hepática

Para quienes buscan un queso que aporte calcio pero no represente un riesgo para el hígado, los especialistas consultados por la American Liver Foundation recomiendan el queso fresco de cabra o de oveja.

Estas variedades contienen ácidos grasos de cadena media que facilitan la digestión y no saturan el trabajo hepático. Además, presentan menos grasas saturadas en comparación con los quesos curados o añejados.

El queso fresco de cabra y oveja sobresale por su aporte de calcio, fósforo y proteínas de alta calidad. Al no pasar por procesos de maduración, mantienen un perfil nutricional más equilibrado y con menos sodio, lo que reduce el riesgo de acumulación de grasa en el hígado. Incorporar lácteos bajos en grasa es seguro siempre que se respete la porción y el balance general de la dieta.

Vista superior de yogur en vaso, dos botellas de kéfir, cubos de queso fresco, fresas y arándanos sobre tela azul, con gráfico sutil del intestino.
El queso fresco de cabra y oveja: el mejor balance entre calcio y salud hepática (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quesos aptos para hígado graso: opciones seguras y versátiles

Además del queso fresco de cabra y oveja, existen otras alternativas recomendadas para personas con diagnóstico de esteatosis hepática.

El requesón, conocido también como ricotta, figura entre los quesos con menor cantidad de grasa y colesterol. Su perfil lo convierte en una opción fácil de digerir y adecuada para recetas saladas o dulces.

El queso cottage destaca por su bajo contenido graso y su alto aporte de proteínas. Esta característica lo hace ideal para quienes buscan controlar su peso, factor relevante en el manejo del hígado graso.

Otras variantes como el queso panela o la mozzarella fresca permiten disfrutar del calcio sin la carga de grasas que presentan los quesos curados.

Las tiendas especializadas ofrecen productos con bajo contenido en lactosa y grasa, como el queso Lleugeret de cabra, que aporta solo 20 por ciento de materia grasa. Estos quesos artesanos buscan ofrecer alternativas para quienes deben cuidar su salud digestiva y hepática sin renunciar al sabor.

calabacitas de requesón y epazote -México- 24 febrero
(Gemini)

Quesos que deben evitarse para proteger el hígado

No todos los quesos son iguales en cuanto a riesgos para la salud hepática. Los quesos curados y semicurados como manchego, gouda, grana padano, parmesano y zamorano concentran entre 25 y 40 por ciento de grasa. El consumo frecuente de estas variedades no resulta recomendable para personas con diagnóstico de hígado graso.

Las variedades azules, como roquefort, cabrales y gorgonzola, combinan un alto contenido graso con una cantidad elevada de sal. Estas características las ubican entre las menos aconsejables para quienes padecen afecciones hepáticas. Las versiones cremosas o untables, además de aditivos, suelen contener altos niveles de sodio y grasas no saludables.

Aunque el parmesano es uno de los quesos con más calcio, la American Liver Foundation advierte que su carga de grasa y sodio no lo convierte en la mejor opción para quienes deben proteger su hígado.

Moderación y personalización: la clave en la dieta del hígado graso

De acuerdo con la American Liver Foundation, la progresión de la esteatosis hepática está directamente relacionada con el exceso de calorías provenientes de grasas saturadas o azúcares simples. Evitar productos ultraprocesados, embutidos grasos y quesos curados puede reducir el riesgo de complicaciones.

Incorporar quesos bajos en grasa, como los tipos frescos, cottage o ricotta, permite obtener los beneficios del lácteo sin avanzar en el daño hepático. Para quienes padecen hígado graso, la selección adecuada y el consumo moderado de queso forman parte de un abordaje personalizado que sigue las recomendaciones científicas más recientes.