Por qué el estrés en turnos nocturnos causa más gastritis, según especialistas

Expertos advierten que laborar fuera del horario diurno altera la función digestiva y eleva el riesgo de úlceras, acidez y dolor abdominal

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Un hombre con sudadera encapuchada sentado frente a dos monitores de computadora, con envases de comida y pastillas en la mesa, sufre un dolor abdominal.
El trabajo nocturno y los turnos rotativos pueden desajustar los ritmos internos del cuerpo, aumentar el estrés y provocar síntomas digestivos, como gastritis, según estudios recientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo nocturno y los turnos rotativos provocan un aumento del riesgo de gastritis y otros problemas digestivos entre quienes laboran fuera del horario diurno, según especialistas en cronobiología y gastroenterología.

La evidencia científica recopilada en revistas como Journal of Human Nutrition and Dietetics y Industrial Health señala que la alteración de los ritmos circadianos y el estrés asociado al trabajo nocturno inciden directamente en la aparición de síntomas gastrointestinales.

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Un meta-análisis publicado en Industrial Health por Wen-Pei Chang y Yu-Xuan Peng reporta que el riesgo de gastritis y úlceras es 56% mayor entre personas con turnos rotativos, en comparación con quienes trabajan de día.

El estudio analizó datos de 16 investigaciones y encontró que la odds ratio para problemas digestivos alcanza 1.56 (IC 95%: 1.24–1.95) en trabajadores nocturnos.

Los autores destacan que la irregularidad en los horarios de comida y el aumento de la secreción ácida durante la noche contribuyen a la irritación de la mucosa gástrica.

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El desajuste circadiano altera la función digestiva

Especialistas en cronobiología citados en el artículo de Rachel Gibson, Seham H. Alyami y Miranda C. E. Lomer para Journal of Human Nutrition and Dietetics advierten que el trabajo nocturno altera los ritmos circadianos, responsables de regular funciones como el sueño y la digestión.

La revisión sistemática concluye que la desincronización circadiana provoca síntomas digestivos, como inflamación, acidez y dolor abdominal, incluso en personas con buena calidad de sueño.

Según Gibson y colegas, el aparato digestivo mantiene ritmos diarios para la motilidad intestinal y la secreción gástrica, por lo que comer y permanecer activo durante la noche genera señales contrarias a la programación biológica.

La alteración de estos ciclos impacta la reparación de tejidos y la secreción hormonal, lo que incrementa el riesgo de gastritis.

Silueta del torso humano con el tracto gastrointestinal iluminado, que incluye estómago, hígado e intestinos. Un reloj circular con flechas, sol y luna rodea la figura.
El trabajo nocturno altera los ritmos circadianos, responsables de regular funciones como el sueño y la digestión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estrés laboral y secreción ácida aumentan la vulnerabilidad gástrica

El estrés psicológico y físico asociado a los turnos nocturnos contribuye al daño en la mucosa gástrica.

Robin M. Voigt, en su revisión para Circadian rhythms: a regulator of gastrointestinal health and dysfunction, explica que el desajuste circadiano eleva los niveles de cortisol y otras hormonas del estrés, lo que afecta la secreción de ácido gástrico y debilita la protección estomacal.

Voigt detalla que el aumento del cortisol y la exposición crónica al estrés incrementan el riesgo de gastritis y úlceras en trabajadores nocturnos.

La revisión de Gibson y colegas subraya que el estrés laboral y las alteraciones del sueño son factores de riesgo independientes.

Incluso controlando la calidad del sueño, los turnos nocturnos predisponen a síntomas digestivos frecuentes.

Según la revisión, los turnos rotativos y nocturnos actúan como un estresor fisiológico que altera la fisiología digestiva.

Cambios en la microbiota intestinal y respuesta inflamatoria

Investigadores citados en Night Shift Work, Circadian Disruption, and the Gut Microbiome: Implications for Human Health documentan que el trabajo nocturno y el estrés asociado alteran la composición bacteriana del intestino, facilitando la inflamación y el desarrollo de trastornos como gastritis y síndrome de intestino irritable.

El estrés crónico provoca una respuesta inflamatoria sostenida que afecta la barrera gástrica y la función inmune local.

El documento enfatiza que la combinación de desincronización circadiana, estrés laboral y cambios en la microbiota crea un entorno propicio para la gastritis.

Los investigadores concluyen que el trabajo nocturno modifica el equilibrio del microbioma intestinal y favorece la inflamación crónica.

Un hombre con ojeras y corbata desatada se sienta en un escritorio con un monitor que muestra código, rodeado de altas pilas de papel y vasos de café.
El estrés psicológico y físico asociado a los turnos nocturnos contribuye al daño en la mucosa gástrica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Melatonina y estrategias preventivas

La hormona melatonina, conocida por regular el sueño, también cumple funciones protectoras en la mucosa gástrica.

Investigadores, como Yulin Gao en Melatonin alleviates chronic intermittent hypoxia-induced gastric mucosal injury, demostraron en modelos animales que la administración de melatonina reduce el daño gástrico provocado por el estrés oxidativo y activa mecanismos antioxidantes.

Gao afirma que la melatonina protege la mucosa gástrica contra lesiones inducidas por estrés en condiciones de exposición nocturna prolongada.

Aunque los resultados en humanos son preliminares, especialistas sugieren que la mejora de la higiene del sueño, la regularidad en las comidas y la reducción del estrés pueden funcionar como pilares de prevención.

Empresas y sistemas de salud implementan medidas de apoyo

La evidencia reunida por Gibson y otros especialistas sugiere que las empresas y sistemas de salud deben implementar apoyo para quienes trabajan de noche.

Entre las medidas recomendadas destacan las pausas adecuadas, el acceso a alimentos saludables y los programas para el manejo del estrés.

El reconocimiento de la gastritis como una consecuencia frecuente del estrés por turnos nocturnos permite incrementar la vigilancia y la prevención de enfermedades digestivas en sectores como la salud, la seguridad y el transporte.

En México, los especialistas consultados coinciden en que la regulación de los turnos y la capacitación sobre hábitos saludables son clave para proteger la salud digestiva de quienes laboran fuera del horario diurno.

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