La UNAM explica por qué la gente miente

Un estudio indica que casi la totalidad de los individuos acepta haber sido deshonesto

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Primer plano de un hombre caucásico con camisa azul y una nariz larga y protuberante, sonriendo ligeramente mientras mira a una persona sentada frente a él en una mesa.
La mentira, considerada inherente al ser humano, tiene raíces evolutivas que anteceden al desarrollo del lenguaje. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mentira, lejos de ser una simple falta ética, está tan arraigada en el comportamiento humano que se considera inherente a nuestra naturaleza, y sus efectos en las relaciones personales pueden ser profundos y duraderos.

Aunque tradicionalmente se condena mentir, diversos estudios y el análisis académico revelan que nadie está exento de hacerlo, y que la mentira —en formas tan cotidianas como una excusa para llegar tarde o tan complejas como una estrategia de poder— estructura buena parte de la interacción social, según expuso Dolores Mercado Corona, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

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En entrevista para UNAM Global, explicó que en diversos estudios, el 92% de los encuestados reconoció haber mentido. El 8% restante, según la investigadora, también habría faltado alguna vez a la verdad, aunque no lo haya admitido.

Este dato confirma una regla central: “No podemos encontrar una persona que nunca haya dicho una mentira. Este reconocimiento generalizado de la mentira como práctica universal elimina la posibilidad de una integridad absoluta y refuerza la idea de que la falsedad es parte del bagaje biológico de la humanidad.

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El origen evolutivo de la mentira: más allá del lenguaje

Primer plano de un hombre con una nariz alargada como la de Pinocho, hablando por teléfono, mientras tiene los dedos cruzados a su espalda.
El 92% de los encuestados reconoce haber mentido alguna vez, destacando la universalidad de la mentira en la naturaleza humana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mercado Corona explicó que el engañar es un recurso antiguo que precede incluso al propio ser humano. Animales de distintas especies recurren al camuflaje como una forma primaria de engaño para sobrevivir frente a los depredadores, práctica que evidencia cómo la mentira surge como estrategia evolutiva.

Con la evolución cerebral humana, el mentir no solo se mantiene sino que se vuelve una herramienta más fina y sofisticada, hasta el punto de que la académica afirmó: Todos nacemos siendo mentirosos. En lugar de ser Homo sapiens, deberíamos llamarnos Homo mentiroso.

En los humanos, la mentira se transforma, deja de ser solo una defensa y se convierte en una forma de obtener ventajas, alcanzar objetivos personales o manipular situaciones. Para Mercado Corona, mentir consiste en hacer que otros consideren verdadera cualquier información falsa, y quienes mienten aprenden a manejar señales y acciones, no solo palabras.

Tipos de mentiras: defensivas, agresivas, blancas y malintencionadas

Un hombre caucásico con camisa azul y nariz larga de Pinocho sonríe mientras mira de reojo, sentado en una mesa frente a una persona.
Expertos de la Facultad de Psicología de la UNAM identifican distintos tipos de mentiras, como defensivas, agresivas, blancas y malintencionadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La académica de la UNAM distingue varios tipos de mentiras en función de sus fines y efectos. Las mentiras defensivas buscan evitar daños, como el camuflaje animal o la excusa infantil para evadir un regaño. Las agresivas se utilizan para beneficiarse de otros. Las llamadas mentiras blancas son aquellas que buscan evitar un daño emocional; por ejemplo, suavizar la información sobre una enfermedad grave.

Existen también automentiras, que consisten en engaños dirigidos a uno mismo, frecuentemente para proteger la autoestima. Por último, las mentiras malintencionadas pueden tener objetivos graves, como el beneficio económico, la manipulación política o la estrategia durante una guerra, donde el engaño puede costar vidas.

En todos los casos, el común denominador es favorecer las propias motivaciones para obtener algún beneficio, ya sea protección, ganancia o comodidad social.

Mentir en las relaciones cercanas puede destruir la confianza de manera irreversible

Hombre caucásico con camisa azul y nariz alargada como la de Pinocho sostiene un teléfono. Mujer borrosa con brazos cruzados en el fondo.
Mentir en relaciones cercanas, como pareja o familia, puede destruir la confianza de manera irreversible según especialistas en psicología. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El inicio de la mentira en la vida de una persona se da pronto. Los niños comienzan a mentir entre los tres y cuatro años, normalmente al negar un acto a pesar de estar rodeados de pruebas.

Según Mercado Corona, esto se debe a que a esa edad ya comprendieron que mentir puede evitarles consecuencias negativas. Sin embargo, dicha conducta se refuerza en el entorno familiar, donde los adultos enseñan que mentir está mal, pero mantienen conductas contradictorias al mentir frente a sus hijos.

La mentira transforma su significado según el grado de intimidad. Para Mercado Corona, “la mentira es más inadecuada mientras más íntima es la relación. Mentir a una pareja, a los padres o a los hijos destruye la base de la confianza y deja una huella permanente: “Después de una mentira, cualquier cosa que diga la persona ya no se siente del todo cierta.

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