
Andrew Jones compitió en un triatlón en aguas abiertas y terminó hospitalizado una semana con antibióticos intravenosos tras contraer campilobacteriosis, una infección bacteriana intestinal provocada por la mala calidad de la superficie en la que nadó. El galés, nacido en Carmarthen, relató su experiencia en un reportaje recogido por la BBC que también presentó el proyecto Safer Blue Spaces, una iniciativa para monitorear la calidad de las aguas abiertas en Gales.
El triatleta, con una larga trayectoria en competencias de triatlón e Ironman en distintas partes del mundo, no advirtió ninguna señal de alarma antes de ingresar. El domingo siguiente a la carrera, por la noche, comenzaron los síntomas: fiebre alta, temblores incontrolables, náuseas y aceleración del ritmo cardíaco. Fue directo a urgencias y los médicos lo internaron de inmediato.
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La mala calidad del agua en la competencia le provocó una enfermedad grave que requirió internación
“Lamentablemente, debido a la mala calidad del agua, contraje campilobacteriosis. Me subió la temperatura, se me aceleró el ritmo cardíaco, temblaba incontrolablemente y tenía náuseas. Tuve que ir directamente a urgencias y me ingresaron”, declaró Jones en el reportaje de la BBC.

La campilobacteriosis es una infección provocada por bacterias del género Campylobacter. Según especialistas de Mayo Clinic, se trata de una patología “común” que daña el intestino y puede adquirirse al consumir alimentos o agua contaminados, o al nadar en cuerpos de agua con presencia de esas bacterias. Entre sus síntomas más frecuentes figuran diarrea intensa, calambres abdominales, fiebre y vómitos.
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“Es una enfermedad muy desagradable que ataca el intestino y que me mantuvo hospitalizado durante una semana con antibióticos intravenosos”, afirmó el deportista ante el medio británico. El cuadro que atravesó el atleta incluyó todos esos síntomas y requirió atención hospitalaria prolongada.
El contagio llegó días antes del Campeonato Mundial Ironman, al que Jones se había clasificado
Sin embargo, el momento del contagio agravó la situación. El triatleta logró clasificarse para el Campeonato Mundial Ironman, programado para el 10 de octubre en Kona, Hawái, uno de los eventos más exigentes del calendario deportivo internacional. La infección apareció poco más de una semana antes de la largada.

“Fue un momento muy inoportuno”, reconoció el galés en declaraciones recogidas por la BBC. La semana de internación y el tratamiento condicionaron su preparación y pusieron en duda su presencia en la prueba más relevante de su temporada.
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“Entramos al agua con confianza, sabiendo que todo estaba bien... Pero me hizo pensar en si quiero volver a nadar en esa zona en particular”, dijo Jones. El caso pone de relieve un riesgo real para los atletas que compiten en aguas abiertas: la dificultad de conocer el estado bacteriológico de una zona antes de ingresar.
El proyecto Safer Blue Spaces busca mapear los riesgos bacteriológicos en las aguas de Gales
El testimonio de Jones se enmarca en un esfuerzo institucional concreto. Triatlón de Gales, órgano rector nacional del triatlón, duatlón y otras disciplinas multimodales, trabaja junto a Swim Wales, la Universidad de Bangor y el Imperial College de Londres en el proyecto The Safer Blue Spaces, cuyo objetivo es analizar la calidad bacteriológica de las aguas del país.
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Para recopilar los datos, el programa utiliza pequeños dispositivos del tamaño aproximado de una moneda. Se colocan en la parte posterior de los trajes de neopreno de los atletas y registran la ruta exacta que siguen los nadadores.
Esos aparatos generan información detallada sobre los tramos con mayor exposición bacteriana, con el objetivo de construir un mapa de riesgos que permita a federaciones, organizadores y deportistas tomar decisiones basadas en datos antes de competir o entrenarse en aguas abiertas.
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