
En una pequeña casa sin baño ni agua corriente del pueblo de Thal, Austria, nació en 1947 Arnold Schwarzenegger, hijo de un jefe de policía que había sido miembro voluntario del Partido Nazi y criado bajo estrictas normas de obediencia.
La escasez marcó su infancia: la familia se bañaba con agua de pozo que cargaban a mano, y él era el último en usarla, ya turbia. Pero en ese entorno austero se encendió una ambición singular.
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Según contó a Empire Magazine, a los 15 años, mientras recorría una tienda en Graz, encontró una revista con Reg Park en la portada, un culturista británico que triunfaba en el cine como Hércules. Esa imagen se convirtió en una guía de vida.
Schwarzenegger comenzó a entrenar cinco horas diarias, emulando a su ídolo, mientras su madre, preocupada por los pósters de fisicoculturistas en su cuarto, llegó a consultar a un médico.
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Impulsado por ese objetivo, ganó el Mr. Universe cuatro veces y emigró a Estados Unidos en 1968. Apenas llegado, trabajó como albañil junto a su amigo Franco Columbo, vendió manuales de entrenamiento por correo y, con esos ingresos, comenzó a adquirir propiedades en Santa Mónica.
Según Forbes, fue millonario antes de tener un papel relevante en el cine. Esa solidez económica le permitió rechazar ofertas que no se alineaban con su visión: buscaba convertirse en protagonista, aunque muchos productores solo lo querían como guardaespaldas por su físico y acento.
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Su salto definitivo llegó con Conan el Bárbaro y, sobre todo, con Terminator, que lo consagró como ícono del cine de acción. Participó en unas 50 películas que recaudaron en conjunto 5.500 millones de dólares, y sus acuerdos fueron tan astutos como inusuales.

En 1988, para rodar la comedia Twins junto a Danny DeVito, aceptó no cobrar salario a cambio del 20% de la taquilla. La película fue un éxito rotundo y ganó más de 35 millones de dólares, superando por mucho cualquier pago fijo convencional.
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Aunque fue uno de los actores mejor pagos de Hollywood, el verdadero origen de su fortuna actual radica fuera de los sets de filmación.
Según Esquire, ingresó al selecto grupo de los multimillonarios principalmente por sus inversiones inmobiliarias, iniciadas incluso antes de alcanzar la fama.
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Compró y revendió propiedades claves, como un edificio en Venice Beach adquirido en los años 80 por unos 12 millones de dólares, que luego vendió por al menos el triple en 2013. También participó del desarrollo de Easton Town Center, en Ohio, proyecto liderado por Les Wexner, fundador de Victoria’s Secret y uno de sus primeros mentores.
Esa visión estratégica fue acompañada por una administración profesional. Según Forbes, su asesor financiero, Paul Wachter, fundó en 1997 la firma Main Street Advisors exclusivamente para manejar sus inversiones.
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Allí nació una de las decisiones más rentables de su carrera: en 1996, Schwarzenegger adquirió cerca del 5% de la empresa de finanzas Dimensional Fund Advisors (DFA), cuando esta gestionaba 12.000 millones de dólares.
Actualmente, DFA administra 718.000 millones de dólares y esa participación vale cerca de 500 millones, según Forbes. Wachter aseguró que “nunca ha vendido una sola acción y nunca lo haría”.
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Según Forbes, el portafolio de Schwarzenegger es amplio. Fue uno de los primeros inversores en Google, del que vendió y luego recompró acciones.
También apostó por Starbucks en los años 90 y más tarde por Beyond Meat, AMC y YES Network. Rechazó las criptomonedas, influenciado por su admiración por Warren Buffett, quien fue su asesor económico durante su etapa política. “Soy como él. No invierto en cosas que no entiendo”, declaró en una entrevista con The New York Times en 2021.
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Incluso se embarcó en una arriesgada, pero creativa operación: compró el avión comercial, Boeing 747, por 130 millones de dólares y lo alquiló a Singapore Airlines. Aunque el negocio no fue tan rentable como esperaba por el impacto del 11-S en la industria aeronáutica, logró obtener beneficios.
A estas inversiones se suman sus propias empresas: la productora Oak Productions, la editorial Fitness Publications Inc. y la firma de licencias Pumping Iron America.

También organiza el Arnold Sports Festival, evento internacional de fisicoculturismo con ediciones en Estados Unidos, España, Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.
No todo en su trayectoria ha sido ganancia. Según Forbes, el 65% de sus ingresos por el mundo del espectáculo fueron destinados a impuestos, agentes, abogados y comisiones. Después de tributos, le quedaron unos 170 millones.
Su incursión en la política también tuvo un costo. Cuando asumió como gobernador de California en 2003, dejó de percibir unos 200 millones de dólares en ingresos de Hollywood.

El mandato duró hasta 2011 y, según Wachter, evitó involucrarse directamente en sus inversiones para no caer en conflictos de interés, aunque seguía de cerca los movimientos financieros.
En 2021 se oficializó su divorcio de Maria Shriver, periodista y miembro de la familia Kennedy, tras 35 años de matrimonio y cuatro hijos en común.

Aunque no se difundieron los términos del acuerdo, Forbes presume que, al no existir prenupcial, los bienes se dividieron en partes iguales conforme a la ley de California. De haber existido un contrato previo, su fortuna podría haber sido aún mayor.
A los 77 años, continúa tan activo como en sus años de apogeo. En 2023 protagonizó su primera serie de acción para televisión, FUBAR, y un documental sobre su vida, ambos en Netflix.

Además, según Forbes, tiene una aplicación de entrenamiento con 20.000 suscriptores que pagan 99 dólares al año, y un newsletter gratuito con 800.000 lectores diarios.
Según Forbes, pese a haber sido sometido a varias cirugías cardíacas y vivir con un marcapasos, mantiene una rutina estricta que comienza a las 5 de la mañana, cuando alimenta a sus animales, tres perros, un caballo miniatura, un burro y un cerdo, antes de entrenar y revisar sus correos.
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