
Sharon Tate fue asesinada demasiado joven. De seguir con vida, ¿se habría consagrado como una gran actriz? ¿Habría perdurado su relación con Roman Polanski? ¿Cómo habrían sido sus películas posteriores? ¿Cómo sería la persona que hoy tendría 54 años, hija o hijo del célebre matrimonio?
Tate fue modelo, actriz y se casó con Roman Polanski, un célebre director de cine. Pero su nombre quedó grabado en la historia no por sus logros profesionales ni por su belleza, sino por la brutalidad con la que el Clan Manson acabó con su vida en la casa de Rodeo Drive.
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Un símbolo de la década del 60
Su vida breve y su apogeo ilustran la efervescencia de los años sesenta: libertad, drogas, promiscuidad sexual y un ritmo de vida frenético. Su trágica muerte marcó el fin de esa era, un punto señalado por Joan Didion: “Mucha gente en Los Ángeles cree que los sesenta terminaron de golpe el 9 de agosto de 1969, cuando la noticia de los asesinatos de Cielo Drive se propagó como un incendio”.

La vida de Sharon Tate comenzó en una familia militar. Hija de un coronel, su familia se mudó constantemente, llevándola a vivir en seis ciudades diferentes y a asistir a varias escuelas. Desde temprana edad, su belleza fue notoria, ganando concursos de belleza incluso cuando era apenas un bebé.
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Durante su estadía en Italia, Sharon se acercó al mundo del cine. Obtuvo un papel como extra en “Hemingway’s Adventures Of A Young Man”, donde conoció a Paul Newman y Richard Beymer. Su relación con Beymer fue breve, pero ella continuó su carrera en el cine italiano.
De regreso en Estados Unidos en 1962, Sharon ya tomó como objetivo principal de su vida convertirse en actriz. Llamó al agente de Beymer y empezó a asistir a castings. Así obtuvo pequeños papeles en series de televisión como “Mr. Ed” y “El Agente de CIPOL”. Su representante le pedía paciencia y le aseguraba que su talento y belleza la llevarían lejos.
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Los amores de Sharon
Sharon conoció a Jay Sebring, un famoso estilista de Hollywood. Sebring, exmarinero y veterano de la Guerra de Corea, había revolucionado el corte de cabello masculino. Entre sus clientes se encontraban Frank Sinatra y Steve McQueen. En 1964, Sebring y Tate comenzaron a salir, y él se convirtió en una figura importante en su vida.

En una fiesta, Sharon se cruzó con Roman Polanski, un director polaco conocido por sus películas “El Cuchillo Bajo el Agua” y “Repulsión”. Aunque inicialmente escéptico, Polanski contrató a Sharon para su película “La Danza de los Vampiros”. Durante el rodaje, la pareja se enamoró y comenzó a salir. Así, la relación de Tate con el peluquero pasó a ser una amistad.
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El romance entre Sharon y Polanski atrajo la atención de los medios. Sus vidas privadas y profesionales se convirtieron en tema de interés. A pesar de algunos fracasos en audiciones, Tate consiguió un papel destacado en “El Ojo del Diablo” en 1966. Su relación con Polanski se consolidó y acordaron un matrimonio libre de restricciones tradicionales.
Se casaron en 1968, con una fastuosa boda de la que participó la élite de Hollywood. Sin embargo, la vida social y las constantes fiestas no impidieron que Sharon quedara embarazada. Ocultó la noticia a Polanski por miedo a su reacción.
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La noche del horror
La noche del 8 de agosto de 1969, Sharon, Jay Sebring y otros amigos cenaron juntos. Después regresaron a la casa de Tate en Cielo Drive. Esa misma noche, el Clan Manson irrumpió en la propiedad, llevando a cabo una de las masacres más brutales de la historia.

Los policías que llegaron a lugar se encontraron con una escena espeluznante. Cruzaron el portón y se acercaron a un auto estacionado. Por la ventanilla vieron a un joven tirado, desparramado en la parte delantera, con un brazo colgado del volante. Le habían disparado varias veces. Era tanta la sangre que resultaba difícil determinar de qué color era el tapizado.
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Al avanzar hacia la casa, encontraron más cuerpos. En el césped, yacía un hombre con una camisa de colores chillones, muerto por múltiples puñaladas. A pocos metros, otro cuerpo, esta vez de una mujer, también muerta por disparos y cuchilladas. Ninguno de los cuerpos mostraba signos de vida. Dentro de la casa, la escena era aún más macabra. En el living, encontraron a una mujer en posición fetal, cubierta apenas con una bikini floreada, y visiblemente embarazada. Las heridas de múltiples puñaladas y la cuerda alrededor de su cuello hicieron que la escena fuera aún más desoladora.
Charles Manson creía en una inminente guerra racial entre negros y blancos. Fue así que interpretó la canción “Helter Skelter” de los Beatles como un mensaje en clave que anunciaba la hecatombe. Formó una secta, “La Familia Manson”, compuesta por adeptos y adictos, con la convicción de que sus crímenes precipitarían la guerra racial.
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El raid del clan Manson
Manson había llegado a San Francisco en 1967, durante el “Verano del Amor”. Se estableció como un líder gurú. Atrajo a jóvenes mujeres de clase media que buscaban un estilo de vida comunal y alternativo. Vivían en California, consumían drogas y compartían una vida de odio y violencia bajo la dirección de Manson.
El 25 de julio de 1969, el Clan Manson asesinó al músico Gary Hinman. Bobby Beausoleil, uno de los miembros del clan, lo apuñaló dos veces en el pecho, mientras Susan Atkins y Mary Brunner le tapaban la cara con almohadones. Con la sangre de Hinman, escribieron en una pared “cerdito político”, intentando culpar a grupos negros de izquierda.
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La frustración de Manson con el mundo de la música también contribuyó a su venganza. Había intentado ingresar a esa industria a través de Terry Melcher, hijo de Doris Day. Al ser rechazado, Manson ordenó atacar la casa de Melcher en Cielo Drive, sin importarle quién estuviera allí.
La noche del 9 de agosto de 1969, Sharon Tate y sus amigos fueron brutalmente asesinados. Tex Watson, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian ejecutaron la masacre. Sharon, embarazada de ocho meses, fue apuñalada 16 veces.
El juicio reveló la magnitud de los crímenes del Clan Manson. Los testimonios detallaron la crueldad y la falta de remordimiento de los asesinos. Susan Atkins describió a Sharon como un “maniquí” mientras la apuñalaba. Fue Atkins quien mojó una toalla en la sangre de los muertos para escribir “Pig” (Cerda) en una de las paredes.

El fin de la era hippie
La muerte de Sharon Tate simbolizó el fin de la inocencia de los años 60. La brutalidad del crimen sacudió a la sociedad y marcó el fin del movimiento hippie. Polanski, devastado, regresó a Los Ángeles y enfrentó la difícil tarea de responder a las preguntas sobre la tragedia.
En 1984, Polanski reflexionó sobre la pérdida de Sharon en su biografía “Roman by Polanski”. Describió cómo la tragedia afectó su vida y su fe en la religión, reforzando su creencia en el absurdo de la existencia. Los miembros del Clan Manson fueron condenados a muerte, aunque sus sentencias fueron conmutadas a cadena perpetua. Linda Kasabian, quien testificó contra ellos, obtuvo inmunidad y vivió el resto de su vida en Washington, donde murió en enero de este año.
Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Tex Watson pasaron el resto de sus vidas en prisión. Atkins murió en 2009, Krenwinkel sigue encarcelada y a Watson le negaron la libertad condicional 17 veces.
Doris Tate, la madre de Sharon, se convirtió en una firme opositora a la libertad condicional para los miembros del Clan Manson. Enfrentó a Watson en 1984 y luchó para que los asesinos de su hija nunca salieran de prisión.
Charles Manson murió en 2017 a los 83 años. Su muerte en prisión marcó el final de una era de terror y dejó una huella imborrable en la historia criminal de Estados Unidos. El legado de Sharon Tate y el impacto de su muerte continúan vigentes. La brutalidad de su asesinato no solo terminó con su vida y la de sus amigos, sino que también marcó el fin de una época y el comienzo de una nueva era de paranoia y desilusión en la sociedad estadounidense.
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