
La Tbourida, tradición ecuestre marroquí documentada desde el siglo XV, recrea cargas de caballería con grupos de jinetes que galopan y disparan cartuchos de fogueo de manera sincronizada. En 2021, la UNESCO la incorporó a su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Cada presentación la ejecuta una troupe denominada “Sorba”, compuesta por un número impar de jinetes —entre 11 y 15— sobre caballos de razas bereber y árabe-bereber. Los participantes visten trajes de época: turbantes, ropas drapeadas y babuchas orientales. Portan además una pequeña copia del Corán y una espada árabe, elementos que reflejan la dimensión religiosa y cultural de la práctica.
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Los arneses de los caballos, cosidos y decorados de forma artesanal, completan una estética que remite directamente a la vestimenta militar de los siglos pasados. El espectáculo tiene lugar en una pista llamada “Mahrak”, de entre 150 y 200 metros de largo.
La estructura del espectáculo sigue un orden preciso. Comienza con la “hadda”, el saludo inicial en el que los jinetes entran al trote y realizan maniobras con sus armas. El momento central es la “talqa”: una carrera al galope en la que todos los integrantes de la Sorba disparan sus rifles —cargados con cartuchos de fogueo— de forma simultánea, con el objetivo de que el estruendo suene como un único disparo.
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La sincronización entre jinetes y caballos durante ese instante es el sello que define la calidad de una troupe. Alcanzar esa coordinación exige años de entrenamiento y una comunicación casi instintiva entre el jinete y su animal.
La práctica tiene uno de sus principales escenarios en los moussems, ferias tradicionales marroquíes que reúnen a comunidades enteras. En un festival típico, cerca de 300 espectadores se congregan para presenciar las actuaciones, mientras familias enteras instalan tiendas alrededor del área de exhibición.
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Según el reportaje de National Geographic, esos encuentros funcionan como espacios de transmisión oral e identitaria, donde la disciplina pasa de generación en generación. La comida, la música y los rituales que rodean a la Tbourida forman parte de un tejido cultural más amplio que le otorga sentido más allá de la pista.
El reconocimiento de la UNESCO

En 2021, la UNESCO, organismo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, incorporó la Tbourida a su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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El reconocimiento formalizó a nivel internacional lo que las comunidades marroquíes sostienen desde hace siglos: que esta práctica es un pilar de la identidad cultural del país. La distinción también impulsó nuevos esfuerzos de documentación y preservación de sus técnicas y rituales.
El avance de las mujeres jinetes
Pese a esa continuidad histórica, la Tbourida atraviesa un proceso de transformación. Mujeres jinetes se incorporan a una práctica que, durante siglos, fue exclusivamente masculina, y forman sus propias troupes en distintas regiones del país.
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De acuerdo con el relevamiento de National Geographic, algunas de estas pioneras también asumen la tarea de instruir a jóvenes en la disciplina, con el objetivo de ampliar su alcance y garantizar su permanencia. La resistencia inicial de algunas familias y comunidades cedió, en varios casos, ante la constancia de quienes insistieron en participar.
El Trofeo Hassan II y el acceso femenino
El principal torneo nacional de la Tbourida lleva el nombre de Trofeo Hassan II y tiene lugar en Dar Essalam.
Las troupes conformadas por mujeres todavía no cuentan con la posibilidad de participar en esa competencia, a pesar de que el desarrollo y la presencia de la disciplina entre las mujeres muestran un progreso constante durante los últimos años, de acuerdo con lo que señala National Geographic en su cobertura referida a las jinetes de Marruecos.
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