La misteriosa muerte del inglés que armó el primer árbol de Navidad en Buenos Aires y su vínculo con la corona de su país

Según relatos y recuerdos de la Buenos Aires del siglo XIX, Michael Hines fue el que sorprendió a los porteños en los días previos a la Navidad con el armado de un árbol. Pero este hombre no quedaría en la historia solo por este hecho, sino que alrededor suyo perviven interrogantes respecto a si en realidad era el heredero al trono inglés, así como sobre su asesinato, cuyos móviles nunca se revelaron

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Arbol de Navidad
El irlandés Michael Hines habría sido el responsable de iniciar la tradición de armar el árbol de Navidad en Buenos Aires

El fin de esta historia lo podríamos situar en agosto de 1843 cuando coincidió la llegada de una fragata inglesa a Colonia del Sacramento, a casi 180 kilómetros de la ciudad de Montevideo, con un crimen sin motivo aparente. En la noche del 19 de ese mes un grupo de gauchos irrumpieron en un campo y asesinaron a puñaladas a su propietario, Michael Hines. Se vinculó a los asesinos con partidarios de Manuel Oribe, que apoyaba a Juan Manuel de Rosas. Era conocido que el irlandés Hines había volcado sus simpatías hacia Fructuoso Rivera, aliado de los unitarios emigrados y enemigo de Oribe.

El muerto no era un individuo cualquiera y el hecho no podía quedar impune. Las fuertes vinculaciones que poseía en el Río de la Plata no le dejaron otra salida a Oribe que detener a los supuestos culpables y, casi sin investigación ni proceso, fusilarlos. De esta manera, quedaría en la nebulosa el verdadero móvil del asesinato de quien, se decía, era un potencial heredero de la corona británica.

Segunda invasión inglesa
Hines era solo un muchacho cuando llegó a Buenos Aires integrando el Ejército británico, en lo que pasaría a la historia como la segunda invasión inglesa

La historia del enigmático Hines había comenzado en la segunda invasión inglesa. El domingo 5 de julio de 1807 los ingleses ingresaron a la ciudad por una docena de calles. La derecha del Regimiento 88, al mando del teniente coronel Alexander Duff, después de transitar por la actual calle Perón intentó, en vista de la resistencia que halló, buscar refugio en la iglesia de San Miguel Arcángel. Por el incesante fuego proveniente de las casas linderas, que dejó casi un centenar de cadáveres y heridos ingleses, debieron retroceder por Tacuarí, y no pudieron abrir las compactas puertas de la iglesia con las herramientas con las que contaban. Los sobrevivientes no tuvieron más opción que rendirse unas horas después.

Entre ese tendal de acribillados, había un muchacho con una herida de bala en una pierna del que la familia Terrada se compadeció: lo auxilió, lo llevó a su casa en Suipacha 55 y lo curó. El joven soldado dejó el uniforme y se quedó para siempre en estas tierras.

Esa historia, matizada con el relato oral transmitido de generación en generación, también narra el origen de Michael Hines, o Hynes, nacido el 4 de mayo de 1790 en Irlanda; un joven que, al parecer, por un arrebato se había enrolado en las fuerzas británicas que fueron rechazadas en 1807.

Rey Jorge IV
El rey Jorge IV de Inglaterra, el probable padre del protagonista de esta historia

Pero detrás de su vida que se cuenta, al parecer hubo otra.

Michael podría haber sido un hijo bastardo del Rey Jorge IV de Inglaterra, producto de una relación con una irlandesa católica. La mujer, luego de dar a luz, le dio la criatura a la familia Hines, de Dublín, para que lo criase.

Jorge IV fue rey regente entre 1811 y 1820 debido a la enfermedad mental de su padre. Famoso por su inclinación de donjuán, se habría casado en secreto con la que sería la madre de Michael, pero por la condición de católica de la esposa, se anuló la unión en base al Acta de Matrimonios Reales entonces vigente. La Corte, procurando mantener en secreto el enlace, solucionó el entuerto con un casamiento arreglado con su prima Carolina de Brunswick, que resultó ser una unión desastrosa.

El 20 de septiembre de 1806, Londres estalló de júbilo cuando atracó en Plymouth el barco que traía la noticia de la conquista de Buenos Aires. Los caudales que en vano el virrey Marqués de Sobremonte había intentado poner a resguardo, desfilaron en carretas para ser depositados, con toda pompa, en el Banco de Inglaterra.

Hines se hizo amigo de su compatriota Guillermo Brown. Serían socios en negocios agropecuarios
Hines se hizo amigo de su compatriota Guillermo Brown. Serían socios en negocios agropecuarios

Por esa época Michael se enteró de quiénes eran sus verdaderos padres y en un arrebato de amor propio, arrojó al Támesis los documentos que certificaban su origen y se enroló en el ejército que era enviado a engrosar las fuerzas que se creían eran dueñas de Buenos Aires.

En lo que se llamó la segunda invasión, fue cuando su vida cambió.

Luego que se curó de sus heridas, trabajó en el negocio de los Terrada y se hizo socio de su amigo, el irlandés Guillermo Brown. Compraron tierras en Colonia del Sacramento, donde se dedicaron a la explotación agropecuaria y a la industria del saladero en el establecimiento “Los Galpones”.

Ese muchacho alto y flaco se casó en 1814 con María González, nativa de Colonia, y tuvieron varios hijos: Josefa, Miguel —que nació ciego y fue un eximio ejecutante de violín—, Máxima, Carlos, Guillermo y María.

Buenos Aires 1830
Así lucía la ciudad de Buenos Aires en los tiempos en que transcurrió esta historia (Acuarela de Carlos Enrique Pellegrini, Museo Nacional de Bellas Artes)

Pastor Obligado, en Tradiciones argentinas, una serie de obras que recoge memorias y recuerdos, señala que en el hogar de los Hines, cercano a la calle Bolívar y Belgrano —aunque otros lo sitúan en Alsina y Perú, en la esquina de la Manzana de las Luces—, un 24 de diciembre de 1828, cuando la ciudad aún estaba convulsionada por el fusilamiento del gobernador Manuel Dorrego, se reflejaba un extraño resplandor por el que los vecinos se acercaron sorprendidos a las ventanas. Hines había armado el primer árbol de Navidad en el Río de la Plata, que estaba decorado con un sinnúmero de velas encendidas y diversos adornos; a su pie habían colocado golosinas.

La historia cuenta que Hines viajaba permanentemente entre Buenos Aires y Colonia y que en una de esas ocasiones se cruzó con un viejo conocido, que le recordó su origen, que el rey Jorge IV estaba anciano y que no había dejado herederos. El irlandés manifestó su deseo de permanecer en el Río de la Plata y seguir con su vida.

El monarca murió el 26 de junio de 1830. Fue sucedido por Guillermo IV. Cuando falleció, en 1837, el trono fue ocupado por la reina Victoria, quien sería la prima de Hines.

Colonia de Sacramento
Al momento de su muerte, Hines vivía en Colonia del Sacramento, donde había llegado una misteriosa fragata inglesa

Michael le reveló su verdadero origen a su hija Josefa, historia que ella le contó a su nieta. Y su nieta a su hijo, Horacio Bustamante, quien hace 30 años recreó esta interesante historia familiar en el libro novelado La corona hecha pedazos.

Luego del crimen de Hines, esa misteriosa fragata inglesa partió. Los restos de este irlandés fueron sepultados en el cementerio de Colonia, y con el correr de las décadas se fue alimentando la atrapante historia del heredero al trono inglés que un día decidió comenzar una nueva vida de simple plebeyo al otro lado del mundo.

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