Escritor, periodista, ensayista, Juan Villoro es uno de los intelectuales mexicanos más importantes de la actualidad
Escritor, periodista, ensayista, Juan Villoro es uno de los intelectuales mexicanos más importantes de la actualidad

Frente al ensayo, el crítico y el escritor toman posturas diferentes. El crítico desmonta los materiales a la manera del chico que desarma un juguete: es un juego serio, concentrado, con el que intenta comprender —abarcar, entender— el mecanismo del autor. El escritor, en cambio, se mueve con otra libertad y escapa de ordenamientos, series y correspondencias; su objetivo es entablar un diálogo a partir del cual pueda autodefinirse. Los dos, a su modo, leen de manera utilitaria, pero tal vez el escritor sea más egoísta: lee como quien saquea.

No es casual que el autor mexicano Juan Villoro (Llamadas de Ámsterdam, Los culpables, Hay vida en la tierra, etc.) comience el volumen De eso se trata (Anagrama) con un ensayo/crónica sobre Harold Bloom y  haga referencia al famoso texto La angustia de la influencia de aquel: "En su lucha por una voz propia", parafrasea Villoro, "todo autor se opone a la tradición; de este modo la prolonga en forma crítica e 'influye' en sus antecesores (la Divina Comedia permite una lectura dantesca de Virgilio)".

Juan Villoro abre el libro con un ensayo sobre Harold Bloom y su relación con Shakespeare
Juan Villoro abre el libro con un ensayo sobre Harold Bloom y su relación con Shakespeare

Bloom, que es también autor de El canon occidental, de alguna manera habilita a que Villoro proponga su propio canon. Así, a lo largo de 18 artículos —uno más brillante que el otro, uno más emocionante que el otro— Villoro recupera y actualiza clásicos como Hamlet, el Quijote, las memorias de Casanova, Las afinidades electivas de Goethe y el Emilio de Rousseau, el diario de Bioy, El entenado de Saer, los cuentos de Chejov y Hemingway, Bajo el volcán de Malcolm Lowry, las novelas de Onetti. La lista, por supuesto, no se agota allí. Con entradas y salidas continuas aparecen Borges, Bolaño, Thomas Mann, Cortázar —Villoro es tan cortazariano que hasta decidió ser alto y dejarse la barba—, Fresán, Alan Pauls, Sergio Pitol.

La literatura es una manta infinita en la que cada autor borda su retazo.

De eso se trata, ensayos literarios de Juan Villoro
De eso se trata, ensayos literarios de Juan Villoro

Ser o no ser

El libro provoca la sensación paradojal del aislamiento acompañado: "Para quien escribe ficción", dice Villoro ya en la primera página, "pasar al ensayo representa una forma menos solitaria de la lectura". Y si el escritor que explica su propia obra cae necesariamente en una variante de la fabulación, hablar de —ensayar sobre— otros "ofrece una confrontación más indirecta pero más sincera" con uno mismo: "«Denle una máscara a un hombre y dirá la verdad», comentó Oscar Wilde. En este strip-tease al revés, las revelaciones llegan por lo que uno se pone encima".

El título del volumen viene de la gran traducción de "Hamlet" que escribió Tomás Segovia. Cuando el príncipe danés dice "Ser o no ser", Segovia opta por una solución superadora: "De eso se trata". Una interpretación más precisa  que el anquilosado "Esa es la cuestión" y que da la clave de leer estos ensayos a partir de la luz que da la literatura como autorrevelación. Cada ensayo retoma el tema bajo una forma distinta: la influencia de la cultura en el carácter personal para Goethe, la educación como agente normalizador de la adultez en Rousseau, la tradición en Borges, la frontera tex-mex como espejo indisciplinado en Crosthwaite.

William Shakespeare. El libro de Villoro parte de la traducción de Hamlet hecha por Tomás Segovia
William Shakespeare. El libro de Villoro parte de la traducción de Hamlet hecha por Tomás Segovia

El ensayo más antiguo del libro es "Lichtenberg en las islas del Nuevo Mundo". Escrito en 1992, con motivo del quinto centenario "del viaje de Colón" —es notable la tensión que supone para un mexicano hablar del "descubrimiento de América"—, la pregunta reclama una solución desde la antropología: "De [Fray Bartolomé de] Las Casas a Lévi-Strauss", dice Villoro, "el estudio del Otro supone el cuestionamiento de lo propio". Entonces, si para el americano la llegada del europeo significó la fundación de una nueva era, no fue menos para Europa la influencia de América como fantasma y utopía que estructuró deseos, fantasías y temores.

Volviendo al ensayo sobre Bloom, Villoro rescata varias frases que el crítico dijo en un seminario en Yale. "Hay quienes me critican por tratar a Yago o a Julieta como personas. Para mí tienen más realidad que la gente que conozco", dijo. Y más adelante, hablando sobre las líneas de Bruto en "Julio César": "La gente se queja de que repitan sus frases fuera del ámbito en que fueron dichas, ¡pero la cita no es otra cosa que la supresión del contexto!". Estas dos ideas ponen de manifiesto cómo se relaciona Villoro con la literatura: por momentos está más interesado en Quijote que en Cervantes y en Robinson que en Defoe; y luego, cada lectura se plaga de frases de otros escritores que rompen la linealidad del texto y abren a nuevas posibilidades. Como si lo más importante no fuera llegar a una verdad sino sostener el diálogo con el lector.

Por estos días, Anagrama está reeditando La utilidad del deseo, otro volumen de ensayos donde Villoro vuelve a la isla de Robinson, discute las figuras de Nikolái Gogol, Karl Kraus, Peter Handke, atraviesa la ficción de Gabriel García Márquez y lee las cartas de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti y Manuel Puig. Juan Villoro es frondoso en su erudición y generoso en la manera de compartirla. Leer De eso se trata y La utilidad del deseo en tándem es un acto que cualquier lector encontrará cercano a la felicidad.

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