Milonguera. Hace siete años comenzó a bailar tango y hoy se da el lujo de hacer una obra en la que entrelaza ese género con su vida.
Milonguera. Hace siete años comenzó a bailar tango y hoy se da el lujo de hacer una obra en la que entrelaza ese género con su vida.

Sensualidad, pasión, erotismo, música, risas, lágrimas… Nada falta en Madame Tango, la obra que Andrea Ghidone guionó, produce, dirige y protagoniza en tiempos de fuerza femenina.

La actriz y bailarina, nacida el 10 de junio de 1978 en Montevideo y mamá de Natasha (12), hace una fuerte declaración desde el escenario: "Las mujeres a las que nos gusta bailar el tango tenemos mucho que agradecerles a las prostitutas. Porque cuando esta música sólo estaba permitida para los hombres, ellas fueron las primeras que se animaron a danzar en burdeles de mala muerte".

Si bien hace años que Ghidone está vinculada con espectáculos del género, este que hoy presenta en la calle Corrientes –viernes y sábado a las 19.30, teatro Lola Membrives– es su fetiche. Porque, como sostiene: "Madame Tango fue una especie de conquista. La forma en que una mujer se hizo lugar en un ambiente de machos".

Bailarina y modista. El vestuario que Andrea usa en el espectáculo es de su propia autoría.
Bailarina y modista. El vestuario que Andrea usa en el espectáculo es de su propia autoría.

–¿Costó que aceptaran a una mujer protagonista, directora y productora de una obra de tango en la calle Corrientes?

–¡No te imaginás…! (carcajadas). Y yo creía que sería sencillo… Muchos teatros me cerraron las puertas por el solo hecho de ser mujer y por otros tantos prejuicios. Yo venía de hacer revista con Carmen Barbieri y debí hacerme un lugar. Pero con el tiempo entendí que está bien que te exijan algunas cosas… ¡aunque creo que a mí me pidieron demasiado!

–¿Por ejemplo…?

–¡Todo lo que puedas imaginarte! Me censuraron, me discriminaron mucho, me hicieron cosas dignas de ser escrachadas. Por eso el tango se volvió tan cerrado y los referentes cada vez son menos. Por suerte me di el gusto de hacer una obra que es un homenaje a la mujer.

–¿Podés dar nombres de esos referentes?

–De los más conocidos destaco a Raúl Lavié, a Calamaro y a Juan Darthés. Después hay muchos que son eminencias pero sólo en el ambiente del tango… No son tan populares.

Por amor al tango. Los viernes y sábados, realiza su show a sala llena.
Por amor al tango. Los viernes y sábados, realiza su show a sala llena.

–No mencionaste a Mora Godoy, quien hace una semana dijo en Intrusos que no sos contrincante porque "no te conoce". ¿Sentís qué eso también es una forma de discriminar?

–No lo tomo así, sino como el ego de un artista. Los que amamos esto sabemos que las verdaderas mujeres del tango son Libertad Lamarque, Tita Merello…

–En 2014 trabajaste con Juan Darthés en la tira Dulce amor (Telefe). ¿Cómo fue tu experiencia?

–Excelente. Juan siempre fue un muy buen compañero, y como los dos somos tangueros, nos entendíamos muy bien.

–¿Harías un espectáculo con él?

–Me encantaría. ¿Por qué no? Lo considero un gran cantante. Profesionalmente no tengo objeciones. Quisiera hablar con él y darle otra oportunidad.

“Quiero darle una chance a Darthés”, confiesa Andrea. En 2014, Andrea compartió escenas con Juan Darthés y Sebastián Estevanez en Dulce amor (Telefe).
“Quiero darle una chance a Darthés”, confiesa Andrea. En 2014, Andrea compartió escenas con Juan Darthés y Sebastián Estevanez en Dulce amor (Telefe).

–¿Y si la Justicia comprueba que la denuncia de Thelma Fardín es verdad?

–En ese caso, que cumpla su condena como cualquier persona. Pero mientras tanto, sin condena, se tuvo que exiliar del país... Por algo existe el derecho de inocencia. No puedo opinar sobre lo ocurrido en Nicaragua (país donde fue radicada la denuncia), pero primero sería bueno que a Thelma le crea su propia hermana. Para condenar, existe la Justicia.

–¿No te parece correcta la forma en que se expuso el caso Darthés?

–No. Y me atrevo a decir que Thelma debe estar arrepentida por la manera en que expuso todo. Me parece bien que haga la denuncia en la Justicia. Lo que no comparto es eso de contárselo al pueblo.

–¿Vos sufriste algún abuso?

–Sí, abusos de todo tipo. Y estuve al lado de gente que usó su poder para someterme. En ese momento no lo supe manejar.

–Sin dar nombres, ¿qué abusos tuviste que soportar?

–De todo tipo. Maltratos físicos y psicológicos. Me pasó en mi trabajo y con alguna pareja. Ahora que soy una mujer más grande me encargué de escribirle por privado a cada uno de esos hombres, diciéndoles lo que pienso. Pero no puedo denunciar a nadie si no tengo pruebas.

–¿Qué les dijiste?

–Los amenacé: "Si me entero de que le hacés lo mismo a otra chica, yo voy a salir a bancarla y a contar mi caso". Creo que, del miedo que tienen, jamás se atreverán.

–¿No creés que algunas mujeres lo hacen público porque es la única manera que tienen para liberarse?

–Sí, puede ser. Pero con ese criterio, si mañana alguien te acusa a vos, o a mí, no importa mucho si tienen pruebas o no, el daño ya estará hecho.

–Por lo que decís, da la sensación de que no estarías muy de acuerdo con este movimiento feminista.

–No me identifico. Hay cosas que comparto y otras que no. No me gusta la violencia del hombre, pero tampoco la violencia que hoy tienen muchas mujeres.

–¿Sos consciente de que cuando esto se publique podrán ser muchos los enfrentamientos?

–No creo que nadie se atreva a decir algo: hoy las mujeres estamos pidiendo respeto. ¿O no? Y la mejor forma de conseguirlo es, justamente, respetando todas las opiniones. El tango me enseñó que para bailar de a dos hay que aprender a escuchar al otro.

Una bomba a los 40. Espléndida, la bailarina confiesa que volvió a enamorarse. “Se llama Axel y es un caballero”, dice.
Una bomba a los 40. Espléndida, la bailarina confiesa que volvió a enamorarse. “Se llama Axel y es un caballero”, dice.

–Cada cinco minutos asociás algo de la vida con el tango… ¿Cómo nació esa pasión?

–Arrancó desde muy chiquita, en mi casa de Montevideo, donde mamá Miriam y papá Miguel escuchaban mucho esa música. Los momentos más felices de mi infancia era cuando los veía bailar. Ahí estaban abrazados, se acariciaban, se miraban… Pero fue hace sólo siete años que empecé a bailar, y cuatro que comencé a escribir cosas que tienen que ver con ese género y con mi vida. Algunas me pasaban con mis parejas de baile y al mismo tiempo con mis parejas en la vida real. Volqué en un papel algunas ideas y un día sentí que las podía recitar mientras bailaba.

Mi mamá me mima. Se llama Miriam, tiene 70 años yes su gran amiga y compañera.
Mi mamá me mima. Se llama Miriam, tiene 70 años yes su gran amiga y compañera.

–¿Hoy estás enamorada?

–Hace poco terminé una relación de ocho años. Había decidido transitar unos años sola, pero apareció alguien en mi vida y me volví a enamorar. ¡Hasta se lo presenté a mi hija!

–¿Cómo se llama?

Axel. Tiene 43 años y hace unos meses nos presentó un amigo uruguayo que tenemos en común. Es un empresario que trabaja en Argentina, una persona increíble, el mejor hombre que conocí en mi vida.

–¿Cómo es eso de enamorarse a los 40?

–Un cambio fuerte. A esta edad ya sabés que hay muchas cosas que no funcionan en tu vida y que no vas a cambiar. Por eso, nos vemos cuando los dos tenemos ganas. Hoy mi objetivo no es casarme ni tener más hijos. No quiero convivir con nadie. ¡Por suerte, aceptó!

–¿Cuál es la enseñanza más grande que te dejó el 2×4?

–Que el tango es como la vida misma: es muy difícil aprender a bailar de a dos, como también lo es mantener una relación por muchos años. Pero cuando lo conseguís, en el baile o en una pareja, es lo más hermoso del mundo.

–¿Sentís que lo conseguiste?

–Sí. Hoy estoy en una historia distinta a todas las anteriores, porque reivindica ese amor que siempre imaginé que existía pero nunca había encontrado.

Producción artística y make up: Matías Fadiga.

Peinó: Wilson para Cerini Patio Bullrich.