Tan divertida como Luisana y Darío, le pone una sonrisa a cada momento de su profesión. “¿Si mis hermanos me hacen caso? Sí, bastante. ¡Y Bublé también!”, asegura.
Tan divertida como Luisana y Darío, le pone una sonrisa a cada momento de su profesión. “¿Si mis hermanos me hacen caso? Sí, bastante. ¡Y Bublé también!”, asegura.

Daniela Lopilato (39) se está por comer un suculento sándwich. "¡Obvio que se puede!", aclara, y guiña un ojo con la gracia que –a no dudarlo– está impresa en sus genes. Sí: ella es licenciada en Nutrición, acaba de editar un libro que se vende como pan caliente (Comer es un placer saludable, Planeta, 207 páginas), aparece regularmente en los medios aportando su saber en la materia… pero también es actriz. Y si les preguntan a sus famosos hermanos menores, Luisana y Darío, ¡es la mejor de los tres!

"Estudio teatro desde los 12. Llegué a trabajar en la tele y no te miento: de chica quedaba en casi todos los castings… Pero nunca tuve paciencia: si había una fila larga, directamente me iba a casa", recuerda.

Los caminos de la vida la llevaron por un lado diferente. Se anotó en la carrera de Nutrición después de descartar otras, se recibió a los 29 y, después de mucho esfuerzo, se convirtió en una referente. La frutilla del postre, justamente, llegó este año: su primera publicación, que reúne mucha información, valiosos consejos, recetas y respuestas a las preguntas más frecuentes. "La verdad, no lo puedo creer. Es muy loco que la gente me pida una selfie o que le firme un ejemplar", se sorprende.

“Hay que tener cuidado con la moda de todo lo ‘saludable’. Deja de serlo cuando las chicas terminan internadas, bulímicas o anoréxicas”
“Hay que tener cuidado con la moda de todo lo ‘saludable’. Deja de serlo cuando las chicas terminan internadas, bulímicas o anoréxicas”

–Bueno, te lo ganaste con trabajo.

–Con años de hacer el camino difícil. La gente por ahí piensa que porque sos portadora de apellido… Pero la luché bastante. Cuando estaba en cuarto año de la carrera quedé embarazada de Daira (hoy 14). Supe que no iba a poder recibirme a término, pero no me importó. Soy muy pro-lactancia, así que mi hija me necesitaba. Fue muy loco, porque años después, cuando tuve a Benicio (cumple cinco en noviembre) no pude darle teta: me agarró de todo.

–¿Cómo descubriste que te gustaba la nutrición?

–Porque hice el CBC para estudiar Bioquímica, y a pesar de no seguir esa carrera, me di cuenta de que me gusta la química de los alimentos. Me dije: "Voy por acá". En ese momento la nutrición no estaba tan nombrada. Entendí que podés trabajar en distintos ámbitos: un restaurante, en una empresa desarrollando un producto, y en lo que más me llena: atendiendo en un consultorio. Me encanta el contacto con las personas. Por lo general, mis consultas se extienden bastante, porque el paciente no es un trámite.

–Existe como un auge del nutricionismo…

–Nutricionistas hay un montón, pero pocos se destacan. Te confieso que, cuando me recibí, yo misma fui a visitar a algunos haciéndome pasar por paciente, para ver qué onda.

En la cocina, un ámbito donde se siente cómoda.
En la cocina, un ámbito donde se siente cómoda.

–¿Y qué viste?

–De todo. Hoy hay mucha información en los medios, en las redes sociales… Referentes de la tele que te dicen: "Hice la dieta de tal…". ¿Y con qué fundamento lo afirma? La gente no sabe a quién creerle… Si tu información es mala, tu alimentación también lo será.

–¿Cuál es la correcta entonces?

–La que tiene fundamento científico.

NUTRIRSE DE DATOS. Separada, soltera, madre de dos hijos y con una energía que asombra, Daniela no para. Su Instagram explota: ya suma 206.000 followers y sus recetas causan furor. "Mi hermano me cargaba porque veía que crecía en seguidores y le venía pisando los talones. 'Vos con esas comiditas…', me decía en broma. Por eso me contactó Planeta. 'Tenés una manera de comunicar la nutrición que a la gente le llega mucho', me dijeron. Y surgió la idea del libro", recuerda Daniela. "¿Si mis hermanos me dan bolilla? Sí, sí, me hacen caso. Y también Michael (Bublé). Cuando viene al país lo asesoro un montón".

“Estudio teatro desde los 12. Llegué a trabajar en la tele y de chica quedaba en casi todos los castings. Pero nunca tuve paciencia: si había una fila larga, me iba a casa”
“Estudio teatro desde los 12. Llegué a trabajar en la tele y de chica quedaba en casi todos los castings. Pero nunca tuve paciencia: si había una fila larga, me iba a casa”

–En el título mismo enfatizás que comer es un "placer saludable". A muchos les puede sonar contradictorio.

–Claro que lo es, pero hay que aprender a comer. Hay una conducta, un control. También algo que se llama ritmo de nutrición, que es nuestro ritmo biológico, regido por el sistema nervioso central. Nosotros tenemos cinco picos de insulina (la hormona que guarda la glucosa) en el día. Hay que completar cinco comidas para cubrir el gasto. No hace falta comer como loco. Si tenés hambre comé poco, pero comé. Porque así cumplís con el ritmo biológico. Y de vez en cuando comé lo que te gusta… ¡por supuesto!

–Hay muchos mitos dando vueltas.

–Claro. ¿Las frutas engordan? No de por sí. Lo que importa es el exceso. ¿A las harinas hay que eliminarlas? No, hay que distribuirlas mejor. La organización es clave: hice una lista de lo que no tiene que faltar en la heladera.

–¿Es caro comer bien?
–Hoy sí… pero se puede. Hay gente que se organiza y va a hacer una compra grande al Mercado Central. Hay que ser creativo e inteligente. Si no puedo comprar carne, compro huevo, que tiene proteínas.

“Entre los alimentos integrales y los refinados, siempre son mejor opción los primeros (tienen más fibra, vitaminas y minerales). De todos modos, hay que tener en cuenta patologías particulares y qué le conviene a cada uno”.
“Entre los alimentos integrales y los refinados, siempre son mejor opción los primeros (tienen más fibra, vitaminas y minerales). De todos modos, hay que tener en cuenta patologías particulares y qué le conviene a cada uno”.

–Es un tema delicado el de la alimentación. Sobre todo porque muchos y muchas aspiran a un ideal de belleza preestablecido, que puede ser peligroso.

–Existe un problema: la distorsión de la imagen corporal. Ocurre por exceso de mala información, del famoso "antes y después", la moda "fit"… Paremos un poco con eso. ¿Soy "fat" porque voy a comer un sándwich? ¡No! Y ojo con la moda de todo lo "saludable". A veces deja de serlo cuando las chicas terminan internadas, bulímicas o anoréxicas. Hay un nuevo trastorno que se llama "ortorexia", la obsesión por lo saludable.

–¿Cómo te llevás con el veganismo?

–Lo respeto, pero no comparto el veganismo estricto en los niños. En la etapa del crecimiento no podés restringirles alimentos que tienen proteínas completas, que no vas a recibir de otros alimentos.

–La última: ¿qué vas a cenar esta noche?

–Algo sano y rico. ¡No tengas dudas!

Por Eduardo Bejuk.
Fotos: Fabián Uset.

Make up: Camila Caballero.
Agradecemos a Las Pepas, Dios Te Salve
y muy especialmente a Fifi Almacén (Gorriti 4812).

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