Griselda Siciliani Foto: Santiago Albanell/ GENTE
Griselda Siciliani Foto: Santiago Albanell/ GENTE

Desde que se separó de Adrián Suar, a Griselda Siciliani no se le conoció ningún otro amor. Ya pasó más de un año pero la actriz sigue sola, aunque uno se imagina que candidatos no le faltan y ¡ella lo confirma! "Hay ofertas de todo tipo. La mirada de los hombres hacia una mujer suelta es tan diferente… Muchas veces me siento Heidi en medio de la jungla", confiesa.

"La imagen de la actriz puede sugerir cierto descontrol. Muchos me dicen: "¡Uy, con cuántos andarás!". Bueno, lamento desilusionarlos, pero no la voy de ochenta novios. También tiene que ver con lo que se quiere: yo no busco nada, no tengo la desesperación ni me enrolo en la lista de las solteras. Como que no pertenezco a ese lugar. Ni siquiera me entusiasma que me presenten a alguien", dice Griselda sobre su presente sentimental.

Divertida cuenta que las redes sociales parecen ser el nuevo ámbito para la conquista y que se le declaran o le piden una cita por WhatsApp "Hoy pensaba: : "¡¿Por qué tanta gente tiene mi teléfono?!". Mandan mensajes, pero no los miro ni por curiosidad: todo es archivar, archivar, archivar… Soy muy de engancharme, y cuando lo hago es de UNA persona. La que irrumpe con cierto encanto, con algo de fatalidad. Nunca me pasó recibir un mensaje de alguien, hacer cita y descubrir que es el amor de mi vida. Jamás. Mis amores siempre aparecieron mágicamente", reflexiona la protagonista de Sugar.

–¿Se puede vivir sin sexo?

–(Risas) Por ahí sí, no sé. Habría que probar. Lo imposible es vivir sin amor. Mi hermana Paulina, que está escribiendo una novela en Berlín, publicó un artículo en su página que tituló: "Nadie coge tan bien como el amor". Me pareció maravilloso.

“El humor, para mí, es un valor, un modo de comunicación. Sin él no hay chance”

–¿Cómo se te enamora?

–Haciéndome reír. El humor, para mí, es un valor, un modo de comunicación. Sin él no hay chance. La solemnidad en un tipo, o en quien sea, me repele. Me gustan los hombres con fondo, como con varias capas para ir descubriendo. Después, en cuestiones mínimas como estilo y ocupación, soy muy ecléctica.

–Sumergida en esta introspección que citaste, ¿queda espacio para un nuevo amor?

–Mi introspección no tiene que ver con la tristeza o la oscuridad, sino con un lugar de reencuentro en el que me siento cómoda. Porque hoy estoy en paz, plena, capaz de disfrutar de lo que sea. Miro a mi hija Margarita, mi casa, mi familia, mi trabajo y digo: "¡Qué lindo todo esto que me toca!". Y en ese trip –¿por qué no?– me siento lista para volver a enamorarme.

Por Sebastian Soldano

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