Cámaras con IA, tótems de auxilio y relojes inteligentes: soluciones tecnológicas que buscan transformar las ciudades para las personas mayores

Detectar a una persona caída en la vía pública o emitir una alerta ante comportamientos sospechosos son algunas de las capacidades que la tecnología pone hoy al servicio de los mayores. El desafío es llevarlas a escala en un país que envejece a ritmo acelerado

Varias personas esperan en una vereda junto a un semáforo peatonal en rojo mientras un hombre camina por la senda peatonal.
El 15% de la población de la Argentina tendrá 65 años o más en el año 2040. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La Argentina deberá adaptar sus ciudades a una población más envejecida: para 2040, el 15% de los habitantes tendrá 65 años o más, un cambio que obliga a revisar veredas, transporte, iluminación, seguridad, limpieza y acceso a servicios digitales.

La tendencia es parte de un proceso global. Alrededor del 55% de la población mundial vive en ciudades y el nivel de urbanización rondará el 70% en 2050, de acuerdo con Naciones Unidas, que instauró el Día Mundial de las Ciudades el 31 de octubre de 2014.

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En la Ciudad de Buenos Aires, las personas de 60 años o más ya superan el 22% de la población. La Subsecretaría de Personas Mayores porteña señaló que el distrito concentra la mayor proporción de “generación plateada” del país.

Veredas, transporte y trámites digitales como barreras cotidianas

La Organización Mundial de la Salud impulsa una red global de ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. El programa evalúa ocho dimensiones de la vida urbana: espacios al aire libre y edificios, transporte, vivienda, respeto e inclusión social, participación social, participación cívica y empleo, comunicación e información, y servicios comunitarios y de salud.

Argentina participa de esa red mediante municipios como la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Vicente López, Mar del Plata, Bahía Blanca, Escobar, Jáchal y Formosa. Los relevamientos locales detectaron veredas deterioradas, edificios públicos sin condiciones de accesibilidad y obstáculos para utilizar el transporte.

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A esas dificultades se sumó el “maltrato tecnológico”, una expresión elegida por personas mayores para describir los trámites exclusivamente digitales, los cajeros automáticos y los canales de atención telefónica que requieren habilidades que muchos no tuvieron ocasión de aprender.

Transeúntes con abrigos caminan por la acera de una avenida con edificios tradicionales, árboles y vehículos en la calle mojada.
La Ciudad de Buenos Aires registra más de un 22% de habitantes que superan los 60 años de edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La aplicación +Simple, diseñada para personas mayores por la Ciudad de Buenos Aires, ya superó los 170.000 usuarios.

Pablo Ciulla, gerente de Smart Cities & Mobility de SONDA Argentina, sostuvo: “La tecnología es clave para construir ciudades más inclusivas y accesibles para los adultos mayores. Soluciones como la analítica de video permiten identificar situaciones de riesgo, mientras que los tótems de seguridad ofrecen puntos de asistencia”.

El transporte concentra parte de los problemas cotidianos. Los sistemas de arribo predictivo pueden informar los tiempos de llegada de colectivos y trenes, mientras que la gestión de flotas permite planificar mejor los recorridos.

Ciulla detalló que “los botones de accesibilidad facilitan la lectura de cartelería, Urban Monitor permite monitorear el entorno urbano y las zonas WiFi favorecen el acceso a servicios digitales”. La compañía también analiza el uso de relojes inteligentes para asistencia y monitoreo, además de robots de acompañamiento, a partir de su experiencia con robots de seguridad.

Vista desde las rodillas hacia abajo de una persona que camina con un bastón verde sobre las líneas blancas de un paso de peatones.
Ocho municipios argentinos integran la red de la Organización Mundial de la Salud para evaluar la accesibilidad urbana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sensores, iluminación inteligente y alertas ante caídas y delitos

Las cámaras urbanas con inteligencia artificial pueden ampliar la prevención en espacios públicos frecuentados por personas mayores. El gerente explicó: “El avance de la inteligencia artificial permite desarrollar analíticas de video cada vez más sofisticadas para fortalecer la seguridad preventiva. En espacios públicos frecuentados por adultos mayores, estas tecnologías podrían detectar situaciones de riesgo, como una persona caída o comportamientos sospechosos, y generar alertas para facilitar una respuesta rápida”.

Los tótems de seguridad permitirían solicitar ayuda de forma directa. Esas alertas, los incidentes y su atención podrían concentrarse en una plataforma única de ciudades inteligentes de SONDA.

La iluminación es otro factor que incide en la circulación de quienes tienen dificultades visuales o de movilidad. Los proyectos de iluminación inteligente incorporan sensores conectados para administrar el alumbrado urbano y reforzar la seguridad en los espacios públicos.

La experiencia regional de la empresa registró reducciones de hasta un 15% en los índices de delincuencia en zonas complejas. La plataforma también apunta a mejorar la percepción de seguridad de quienes viven o transitan esos barrios.

La eficiencia energética forma parte de ese modelo mediante paneles solares. El enfoque de energía como servicio puede generar ahorros de entre un 20% y un 30% en el costo del kilovatio, según indicó Ciulla.

Los residuos acumulados en una vereda o los contenedores desbordados pueden convertirse en obstáculos para quienes caminan con inseguridad. Los sensores conectados permiten monitorear el estado de los contenedores, emitir alertas cuando requieren atención y organizar recorridos de recolección según las zonas con mayor necesidad.

La analítica de video también puede identificar basura acumulada en lugares indebidos. Esa detección facilitaría intervenciones más rápidas para mantener limpias y transitables las calles y veredas.

La conexión con los servicios de salud completa el circuito de respuesta ante emergencias. Las plataformas pueden integrarse con sensores urbanos y sistemas médicos para comunicar automáticamente un incidente, como la detección de una persona caída o la activación de un botón de emergencia.

Los ciudadanos también podrían notificar emergencias mediante aplicaciones como Urban Monitor. La herramienta permitiría informar directamente una situación médica y acelerar la asistencia, en particular para personas mayores.

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