Arañas con maquillaje: el curioso experimento científico realizado en Panamá para estudiar el cortejo

Investigadores del Smithsonian utilizaron delineadores negros y blancos en un experimento que reveló resultados inesperados sobre las preferencias de estos arácnidos durante el apareamiento.

Los machos de la araña lobo Schizocosa tristani agitan sus patas delanteras, golpean el suelo y producen vibraciones para atraer a las hembras durante el cortejo. Crédito: Rowan McGinley
Los machos de la araña lobo Schizocosa tristani agitan sus patas delanteras, golpean el suelo y producen vibraciones para atraer a las hembras durante el cortejo. Crédito: Rowan McGinley
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¿Puede un poco de maquillaje mejorar las posibilidades de encontrar pareja? Un grupo de científicos en Panamá decidió comprobarlo con arañas lobo, cuyos machos realizan elaborados movimientos para conquistar a las hembras.

El experimento incluyó pintarles las patas con delineador de ojos negro y blanco, una intervención que permitió descubrir aspectos inesperados de su comportamiento reproductivo.

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La investigación fue divulgada por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), con sede en Panamá, y estuvo a cargo de Sayith Padilla, pasante de la institución, y Rowan McGinley, investigador posdoctoral del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y del STRI.

Ambos estudian cómo estos arácnidos combinan señales visuales y vibraciones para atraer pareja.

Los protagonistas pertenecen a la especie Schizocosa tristani, cuyos machos poseen unas llamativas marcas blancas cerca de las puntas de sus patas delanteras. Durante el cortejo, levantan y agitan repetidamente estas extremidades, mientras golpean el suelo y hacen vibrar el abdomen.

El experimento científico incluyó la aplicación de delineadores de ojos negros y blancos sobre las extremidades de los arácnidos para observar las preferencias de sus posibles parejas. STRI
El experimento científico incluyó la aplicación de delineadores de ojos negros y blancos sobre las extremidades de los arácnidos para observar las preferencias de sus posibles parejas. STRI

Los científicos querían descubrir si aquellos adornos naturales aumentaban sus posibilidades de apareamiento.

Padilla llamó cariñosamente “medias blancas” a las marcas que distinguen las patas de estos machos. Para investigar su función, los especialistas grabaron numerosos encuentros en el laboratorio y recurrieron a un procedimiento poco habitual: aplicar delineador de ojos sobre las extremidades de los ejemplares seleccionados, utilizando productos adecuados para las arañas.

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Algunos conservaron sus marcas blancas naturales, mientras otros recibieron maquillaje negro o blanco sobre las mismas zonas. Esta comparación permitió observar cómo reaccionaban las hembras ante las diferentes apariencias, sin modificar los movimientos habituales del cortejo. El objetivo era determinar si el contraste visual resultaba decisivo para conseguir pareja.

Los resultados sorprendieron a los investigadores. Los machos con las patas pintadas de negro tuvieron probabilidades similares de apareamiento a las de aquellos que conservaron sus adornos originales.

Sin embargo, los ejemplares maquillados de blanco consiguieron menos apareamientos, lo que sugiere que esa apariencia artificial no resultó igualmente atractiva.

Rowan McGinley, investigador del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y del Smithsonian en Panamá, estudia cómo las señales visuales y vibratorias influyen en la reproducción de las arañas lobo. (Foto: Jorge Alemán/STRI)
Rowan McGinley, investigador del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y del Smithsonian en Panamá, estudia cómo las señales visuales y vibratorias influyen en la reproducción de las arañas lobo. (Foto: Jorge Alemán/STRI)

El experimento no terminó con el maquillaje. Los científicos decidieron investigar cómo percibían las hembras las exhibiciones de los machos, considerando que las arañas poseen ocho ojos. Padilla cubrió diferentes pares de ojos y registró nuevos encuentros para determinar qué importancia tenía la visión en la elección de pareja.

Cuando las hembras tenían todos los ojos cubiertos, la probabilidad de apareamiento disminuía, aunque algunas todavía aceptaban a los machos. Este comportamiento permitió comprobar que las señales visuales no eran indispensables y que existía otro mecanismo de comunicación capaz de mantener el interés durante el cortejo.

La explicación estaba en las vibraciones que los machos transmiten a través del suelo. Al golpear la superficie con sus patas y mover el abdomen, generan señales que las hembras pueden detectar.

Aunque los humanos no las escuchamos directamente como sonidos habituales, pueden registrarse y amplificarse mediante instrumentos especializados.

Para estudiar este fenómeno, los investigadores utilizaron un acelerómetro que registra las vibraciones transmitidas por el sustrato durante los encuentros. Los resultados mostraron que estas señales desempeñaban un papel especialmente importante en el apareamiento, incluso cuando las hembras no podían observar los movimientos de sus pretendientes.

Sayith Padilla, pasante del Smithsonian en Panamá, presentó su investigación sobre el cortejo de las arañas lobo, en la que utilizó delineadores de ojos para modificar el color de las patas de los machos. (Foto: Jorge Alemán/STRI)
Sayith Padilla, pasante del Smithsonian en Panamá, presentó su investigación sobre el cortejo de las arañas lobo, en la que utilizó delineadores de ojos para modificar el color de las patas de los machos. (Foto: Jorge Alemán/STRI)

El hallazgo resulta curioso porque las arañas lobo destacan por su excelente visión y sus habilidades de caza. Son animales errantes que generalmente no construyen telarañas para capturar presas, sino que las persiguen activamente.

Sin embargo, su comportamiento reproductivo depende de una combinación de estímulos que todavía se investiga.

McGinley explicó que cada experimento ha generado resultados inesperados y nuevas preguntas científicas. Una de las próximas líneas de investigación será determinar qué papel desempeña la luz ultravioleta en la comunicación de Schizocosa tristani, una posibilidad que podría aportar nuevas explicaciones sobre las señales visuales de estos animales.

Padilla prepara actualmente un manuscrito científico para publicar los resultados de la investigación, mientras ambos especialistas participan en Aracnoamigos, una iniciativa de divulgación sobre arácnidos.

Desde Panamá, el STRI continúa promoviendo estudios sobre especies poco conocidas, cuyos comportamientos revelan la complejidad de la biodiversidad tropical.

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