
Las personas mayores son hoy más visibles en los medios que en décadas anteriores. Sin embargo, la mayor presencia no garantiza una mejor representación. Entre nuevas palabras como “longevidad” o “centenarios” y viejos estereotipos como “abuelo” o términos en diminutivo, los medios siguen mostrando las tensiones que atraviesan nuestra forma de pensar la vejez.
Frente a la pregunta sobre ¿qué pueden decir los mayores acerca de lo que se dice de ellos? Se conformó en el año 2024, desde la Cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario, un espacio en el que las propias personas mayores son quienes observan, registran y analizan los contenidos mediáticos.
PUBLICIDAD
El equipo de personas mayores voluntarias especialmente capacitadas para la tarea es coordinado por las licenciadas Andrea Jambrino y María Victoria Salamé y la periodista Roxana Barone.
Antes de comenzar la observación se dicta una formación en derechos de las personas mayores, envejecimiento, comunicación y análisis crítico de medios. El objetivo es brindar criterios comunes que permitan identificar buenas prácticas, prejuicios, estereotipos y formas de discriminación por edad.
El trabajo se sustenta en una metodología específica de análisis cuantitativo y cualitativo de los contenidos mediáticos. A partir de un relevamiento minucioso, los observadores registran las noticias y producciones seleccionadas utilizando un instrumento diseñado especialmente para la tarea. Los datos obtenidos son luego sistematizados, analizados y debatidos colectivamente, lo que permite elaborar informes específicos para cada soporte —televisión, medios digitales, radio y canales de streaming— y realizar comparaciones entre ellos. Finalmente, los hallazgos se traducen en informes y propuestas orientadas a promover representaciones más respetuosas e inclusivas de las vejeces.
PUBLICIDAD

La presencia de las personas mayores en la agenda mediática crece, aunque no siempre implica una representación más diversa o profunda. El análisis reveló diferencias significativas entre los distintos soportes. Los diarios digitales mostraron, en términos generales, tratamientos más cuidados, vocabularios más respetuosos y una mayor preocupación por contextualizar la información. En ellos aparecieron con frecuencia temas vinculados a la salud, la calidad de vida, la sexualidad, la longevidad y los desafíos del envejecimiento.
El relevamiento mostró una característica frecuente en los diarios digitales: la presencia predominante de especialistas y expertos como fuentes de información. Sus aportes resultan fundamentales para comprender muchos de los temas abordados, pero las voces y experiencias de las propias personas mayores continúan teniendo una participación menor en la construcción de las noticias.
PUBLICIDAD
La situación cambia cuando se observan los medios audiovisuales. En radio, televisión y especialmente en los canales de streaming aparecen con mayor frecuencia comentarios espontáneos que dejan al descubierto prejuicios, estereotipos y contradicciones vinculadas con la edad. Mientras la escritura suele funcionar como una instancia de revisión y cuidado, la oralidad expone con mayor claridad sentidos que aún permanecen arraigados en nuestra cultura.
Fue allí donde el equipo encontró bromas basadas en la edad, formas de infantilización, expresiones despectivas y comentarios que asocian a las personas mayores con fragilidad, dependencia o incapacidad. Muchas veces estas representaciones aparecen disfrazadas de humor o afecto, lo que las vuelve menos visibles, pero no menos problemáticas.
PUBLICIDAD
Expresiones como “los abuelos llegaron al Congreso” para referirse a las marchas de jubilados o referencias admirativas a personas que se mantienen activas “a pesar de su edad” revelan cómo ciertos estereotipos continúan presentes incluso cuando no existe una intención explícita de discriminar.

El caso de los canales de streaming merece una mención particular. Aunque las personas mayores aparecen poco en esos espacios, cuando lo hacen suelen quedar atrapadas en una paradoja: son admiradas por mantenerse activas, pero también se convierten en objeto de ironías o comentarios despectivos relacionados precisamente con esa condición. La admiración y el desprecio conviven con frecuencia en un mismo discurso.
PUBLICIDAD
La investigación también permitió identificar una persistencia llamativa: la palabra “jubilado” continúa siendo la forma más habitual de nombrar a las personas mayores. Su uso excede ampliamente las noticias previsionales y aparece en coberturas de temas muy diversos. El problema no es la palabra en sí, sino cuando se convierte en la única forma de nombrar a un grupo tan heterogéneo. En esos casos, la diversidad de trayectorias, intereses e identidades que caracterizan a las vejeces actuales queda fuera de escena.
Sin embargo, junto a esa persistencia emergen nuevas representaciones de la vejez. Se registró una creciente presencia de términos como “longevidad”, “centenarios”, “senior” o “silver”. Estas nuevas denominaciones expresan transformaciones culturales profundas: la vejez ya no aparece únicamente asociada al retiro o la dependencia, sino también a una vida más extensa, diversa y abierta a nuevas experiencias. Al mismo tiempo, invitan a preguntarnos qué modelos de envejecimiento estamos promoviendo y quiénes se incluyen en esos relatos.
PUBLICIDAD
Pero quizás el aporte más valioso no se encuentre solamente en los resultados obtenidos sino en el proceso que genera. Las personas mayores dejan de ser objeto de análisis para convertirse en productoras de conocimiento sobre su propia realidad.
Una de las observadoras definió la experiencia como “un espejo para nosotros”, capaz de ayudarnos a revisar nuestras propias representaciones y construir nuevas formas de pensar la vejez. Otra resumió su impacto en pocas palabras: “Nos modifica y nos empodera”.
Tal vez allí resida una de las principales enseñanzas de esta experiencia. Los medios hablan cada vez más de las personas mayores, pero todavía hablan poco con ellas. Escuchar sus voces, incorporar sus perspectivas y reconocer la diversidad de sus experiencias no es sólo una cuestión de lenguaje. Es una forma de ampliar la mirada sobre una etapa de la vida que nos involucra a todos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Relevos, salud y camaradería: el poder de la natación como espacio de pertenencia después de los 50
El deporte es una de las disciplinas más efectivas para contrarrestar la pérdida de densidad ósea y el desgaste articular. En las postas de Rosario la clave del éxito no radica solo en los beneficios médicos sino en un modelo comunitario que combate el aislamiento y transforma el ejercicio en proyecto colectivo

Hábitos diarios que pueden agravar el dolor de rodillas, caderas y hombros tras los 50
Especialistas advierten que el sedentarismo prolongado, las tareas repetitivas y el calzado sin amortiguación contribuyen al deterioro articular, especialmente en mujeres, donde la menopausia reduce una hormona con propiedades antiinflamatorias

Más allá del síntoma: los primeros fármacos capaces de modificar el curso del alzhéimer entran en la práctica clínica
El neurólogo Mario Riverol de la Clínica Universidad de Navarra, primer hospital español en aplicar este anticuerpo, describió los resultados iniciales obtenidos en las 30 personas que ya han recibido la terapia

Morir, una historia complicada: la mirada hacia la muerte y el trato dado a los cuerpos a lo largo de los siglos
¿Abandonar el cuerpo de un muerto? ¡Ni pensarlo! Salvo excepciones, los difuntos han sido objeto de cuidados por parte de su comunidad en duelo desde hace al menos 200.000 años

5 alimentos antiinflamatorios recomendados para mujeres mayores de 50 años
La elección cotidiana de productos frescos y fuentes de proteína puede acompañar el bienestar físico en la transición hacia la menopausia




