
La vida de un periodista estadounidense demuestra que la resiliencia y el apoyo familiar marcan la diferencia en el bienestar a largo plazo. A sus 101 años, Si Liberman, que superó un infarto a los 39 y numerosos desafíos de salud, comparte los siete principios que sostiene como clave de su longevidad.
Su testimonio, recogido en primera persona por The Washington Post, ofrece una visión realista sobre cómo atravesar un siglo con plenitud.
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Un siglo de adversidades superadas: accidentes, enfermedades graves, guerra y crisis familiar
Nacido en una época marcada por privaciones, el protagonista — el exeditor del Asbury Park Sunday Press y residente en Florida— celebró su cumpleaños número 101 en septiembre. La suya es una historia de resiliencia: cuando tenía cinco años, un grave accidente lo dejó en coma durante 10 días, con una fractura de cráneo y el brazo roto.

Poco después, debió enfrentar una apendicitis aguda que lo llevó al quirófano. A los 39, un infarto fue el inicio de sucesivos desafíos médicos: pérdida temporal de visión a los 79, cirugía de carótida para prevenir un accidente cerebrovascular, triple bypass y reparación de la válvula mitral a los 89, además de un marcapasos. A esto se sumó recientemente una fractura de cadera.
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La adversidad no se limitó a su salud. En plena Gran Depresión, su familia perdió la vivienda por no poder afrontar una hipoteca de USD 14 mensuales. Como artillero de radio en un bombardero B-24 durante la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió a 13 misiones sobre la Alemania nazi y a varios ataques directos al avión. Además, atravesó la pandemia de COVID-19, que provocó más de un millón de muertes solo en Estados Unidos.
Pese a este historial, el periodista insiste en que la longevidad no depende únicamente de la genética ni del azar. Sus siete consejos surgen del camino recorrido y del aprendizaje frente a la adversidad.
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Las 7 claves para una vida longeva, según su experiencia
- Relaciones personales sólidas: la familia ha sido su mayor fortaleza. “He tenido mucha suerte. Llevo 76 años casado”, afirmó. Su esposa, Dorothy, de 97 años, superó dos fracturas de cadera y juntos criaron dos hijos, disfrutando hoy de la cercanía de sus nietos. El lazo familiar y la compañía constante han sido cruciales: “Hemos pasado por muchos desafíos, pero los superamos bien”.
- No fumar: en tiempos en que el cigarrillo era habitual, nunca adquirió el hábito e incluso convenció a Dorothy de dejarlo con un método poco convencional. “Saqué un cigarro en un restaurante y empecé a fumar. Ella me dijo: ‘Te ves absolutamente ridículo’. Respondí: ‘Seguiré fumando hasta que tú lo dejes’. Y lo dejó”, relató.
- Alimentación saludable y ejercicio: la salud siempre fue una prioridad en su hogar. “Siempre intentamos comer sano. Desayuno fruta y consumo mucho pescado”, explicó. Dorothy se encargó de mantener una dieta equilibrada y fomentar la actividad física regular. Desde su mudanza a Florida hace 14 años, incorporaron caminatas por la playa y natación en la rutina diaria.
- Actitud positiva: el optimismo fue su refugio en los momentos difíciles. “La actitud está muy subestimada. Casi siempre soy optimista”, señaló. Cuando surge una enfermedad o complicación, piensa que pronto mejorará.
- Atención médica y seguimiento adecuado: la medicina moderna resultó determinante. “He sido beneficiario de los progresos científicos y de los milagros de la medicina moderna”, afirmó. Toda la familia mantiene controles regulares y cuenta con el mismo cardiólogo desde hace casi veinte años.
- Trabajo significativo: se dedicó durante más de 40 años al periodismo y la edición, una labor desafiante y satisfactoria. Aunque ya está retirado, aún escribe ocasionalmente. “Eso también ha contribuido a mi longevidad”, reflexionó para The Washington Post.
- Valorar la suerte y la resiliencia: reconoce que la fortuna fue fundamental. “Llegar a esta edad tras tantas experiencias cercanas a la muerte no fue un camino fácil”, admitió. Haber compartido 79 años de vida junto a Dorothy, quien nunca olvida su beso de buenas noches, es uno de sus mayores motivos de gratitud. “Vivir con alguien a quien quieres, y que también te quiere, realmente ayuda”, concluyó.
Más que buscar una explicación definitiva para su longevidad, el periodista celebra los momentos compartidos y las lecciones aprendidas. Para él, el verdadero valor está en ese recorrido, marcado por vínculos genuinos y una actitud perseverante ante la vida.
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