Resident Evil Village es el “Grandes Éxitos” de Capcom en una aventura tan ambiciosa como única

Capcom sigue dando muestras del fenomenal momento que está atravesando con un título repleto de buenas ideas y un ritmo que no da respiro alguno

Se presentó el gameplay de Resident Evil 8: Village 1

Resident Evil Village se presenta como un título continuista: en primer lugar, porque su argumento retoma algunos años después de los acontecimientos de Resident Evil VII Biohazard; y en segundo lugar, porque Capcom vuelve a apostar por la perspectiva subjetiva para darle forma a esta aventura plagada de acción, terror y suspenso por partes iguales. Resident Evil VII Biohazard tenía ideas muy claras pero fue también una suerte de experimento exitoso al cambiar cómo percibimos un Resident Evil moderno. Village en cambio, se mueve con soltura tomando todo lo bueno de su antecesor para enriquecerlo con ideas nuevas y varios ingredientes que hablan perfectamente el dialecto establecido en Resident Evil 4 en cuanto a tono, locación y varias cuestiones más que detallaremos a continuación.

Por situaciones que se nos develan al inicio de la historia pero que no voy a detallar para no arruinar sorpresas, Ethan se encuentra en un pueblo en el que, según se lo explican en los primeros minutos, se encuentra cautiva su pequeña hija llamada Rose. Pero además de esto, algo muy oscuro está sucediendo en el pueblo: una suerte de revuelta social en el que varias facciones que responden a una misma entidad se disputan el poder entre sí. En esa disputa, Ethan es el trofeo deseado por cada uno de estos personajes que dan forma a las cinco grandes zonas en las que se mueve Resident Evil Village. Y es que ya desde el vamos, se presenta una de las novedades más grandes del título en términos estructurales: el nuevo juego de Capcom tiene mucho de mundo abierto.

La aldea -de la cual se puede probar media hora en la demo- hace las veces de “hub central” que conecta las distintas regiones que conforman un mapa extenso, tal vez, el más extenso de la serie. Esto es así porque en este oscuro reino, Madre Miranda es la figura de poder y la máxima amenaza. Los cuatro subalternos que la siguen reinan a sus anchas en los distintos dominios. Cada una de estas tierras posee sus propias particularidades, topografía y “temáticas” si se quiere. La más conocida por todos es Lady Dimitrescu: una suerte de vampiresa de casi tres metros de alto que nos espera con sus hijas para atormentarnos en cada rincón de su castillo. Como ella, cada uno de los villanos tienen su propia historia y relación con Madre Miranda, pero su rasgo más distintivo es lo que representan cuando atravesamos sus territorios. Como si fuera un “Grandes Éxitos”, Capcom realiza pequeños ensayos dedicados al horror, con resultados muy distintos en cada ocasión.

Los planos que ofrece Resident Evil Village son alucinantes.
Los planos que ofrece Resident Evil Village son alucinantes.

Cada una de estas regiones encierra una aproximación al horror diferente, y en todas ellas Capcom ha realizado una labor estupenda, ofreciendo muchísima variedad y entregando pasajes realmente memorables tanto por sus valores de producción como también por su característica retorcida. Es más: hay varias escenas que se quedarán conmigo durante un buen tiempo por lo inquietante que resultó atravesarlas. Estos grandes enfrentamientos tienen como objetivo juntar una serie de ítems para abrir una gran puerta final hacia la contienda central de la narrativa. El camino hacia esa meta es una auténtica montaña rusa de emociones, puesto que Resident Evil Village se ocupa de cargar el camino de giros inesperados, incógnitas a revelar, puzzles inteligentes para resolver y mucha, mucha exploración.

El objetivo principal del juego es sumamente lineal, pero en los interludios entre una zona y otra podremos obtener ítems que nos permiten abrir espacios secretos para encontrar ítems y tesoros. El Duque es uno de los personajes que se nos presentan durante las primeras horas. Se trata de un “vendedor” a la usanza de Resident Evil 4 que también será el guía de Ethan en toda la aventura. Con la llegada del vendedor se instala también un sistema de mercadeo: todos los enemigos -desde los comunes hasta los jefes finales- sueltan distintos elementos que nos sirven para fabricar ítems o también otros en forma de “tesoros” que podemos vender en la tienda y comprar desde mejoras para las armas, ítems y armas de fuego más potentes que las que vamos encontrando por ahí. Por esto es que, aunque suene raro decirlo, es difícil considerar a Resident Evil Village como un Survival Horror hecho y derecho. En dificultad normal al menos, los recursos son muy numerosos, y ni hablar de las enormes posibilidades que plantea el hecho de contar la tienda en cada rincón del mapa. Por supuesto que esto no es azaroso: es una decisión de diseño para acompañar a la marcada orientación a la acción que tiene el título.

Heisenberg es uno de los enemigos más temibles del juego.
Heisenberg es uno de los enemigos más temibles del juego.

De hecho, no miento al decir que los tramos finales bien podrían pasar por un Call of Duty pero con enemigos que meten mucho miedo, más allá de la presión en el jugador que ejercen los distintos horrores a los que nos enfrentamos. Es importante tener esto en cuenta para poder disfrutar de Village sin tener inconvenientes: el juego posee un muy buen balance y justo cuando parece que no tenemos más energía ni municiones, siempre hay una caja estratégicamente puesta para que podamos seguir adelante, no sin antes pasarlo mal un par de minutos. Resident Evil Village incorpora el sistema de crafteo característico, y en esta ocasión además permite incluso cazar distintos animales para donar los ingredientes a El Duque, quien podrá cocinar una serie de platos tradicionales que brindan mejoras permanentes para Ethan.

Mayor resistencia o un incremento permanente en la salud son algunas de las ventajas que vienen muy bien como ayuda para atravesar el juego, pero Resident Evil Village está preparado para que puedas terminarlo sin estos agregados. En mi primera pasada con el juego sólo llegué a preparar dos platos, aunque está claro que es algo pensado para aquellos que se dispongan a terminarlo varias veces, en distintas condiciones. Todos estos elementos adicionales en Resident Evil Village traen una frescura y dinamismo poco frecuente en la serie, y hacen que nos ocupemos en distintos menesteres sin perder de vista el objetivo principal. Incluso en cierto punto podemos activar puentes y muelles para navegar a través de rápidos y descubrir zonas con ítems y distintos registros para expandir la historia.

De este modo es muy sencillo ubicar a Resident Evil Village como el más grande y ambicioso de todos no sólo por la escala que abarca el escenario de juego, sino porque logra incorporar elementos que hemos visto en otros títulos de la saga para potenciar todo lo bueno que tuvo Resident Evil VII Biohazard y explotarlo en esta continuación. Los controles tienen una muy buena respuesta y la progresión que se nos presenta a nivel personaje y herramientas para atravesar los niveles es sumamente satisfactoria. Por esto es que las casi 12 horas que duró la pasada -sin completarlo todo al 100%, aclaro- se fueron volando: hay muchos sustos en los adentros de Resident Evil Village, pero también hay muchísima diversión.

"El Duque" es muchísimo más amigable -y gracioso- de lo que parece.
"El Duque" es muchísimo más amigable -y gracioso- de lo que parece.

El trabajo de ambientación general es realmente soberbio, tanto como la dirección de sonido y el aspecto técnico, que no es menor en la experiencia. Cada una de las regiones tiene un diseño de niveles estupendo, con recovecos y túneles que se conectan entre sí; con un sentido artístico que hace que todo tenga una cohesión incluso ante la diferencia de los estilos en cada una de las zonas a explorar. Los enemigos son variados, astutos, se presentan en distintos rangos de dureza y nos invitan a utilizar todos los ítems y armas que llevamos encima para poder derrotarlos. Visualmente es muy agraciado y en términos de performance es todavía mejor: el motor RE Engine brilla en la versión de PlayStation 5 que utilizamos para el análisis, que rara vez bajaba de los 60 cuadros por segundo a una resolución de 4K con ray tracing y HDR. Esto llega como una sorpresa, ya que Capcom había comunicado que las versiones de Series X y PS5 irían a 45 cuadros por segundo con todos los detalles activados. En esas condiciones óptimas, Resident Evil Village constituye también un espectáculo visual digno de ser visto.

No todo son flores para Resident Evil Village, sin embargo, aunque sus problemas no son tan severos como para empañar la experiencia que nos brinda. Todo tiene que ver con las expectativas: si lo que buscan es una experiencia netamente de supervivencia y terror como los clásicos de la serie u otros exponentes en el género del horror, es muy probable que salgan ligeramente decepcionados por el énfasis en la acción que tiene. Otro punto problemático es su duración. En mi caso, atravesar la historia principal sólo me tomó algo más de 11 horas. Aunque para fines editoriales esta duración se perfila como ideal, es imposible dejar de reconocer que incluso con toda la escala y estructura que presenta, Resident Evil Village es un juego algo corto.

Algunos de los horrores que nos esperan en Resident Evil Village.
Algunos de los horrores que nos esperan en Resident Evil Village.

Fuera de esos detalles, Resident Evil Village cumple con todas las expectativas que se fueron formando a su alrededor. Se anima a jugar con una gran cantidad de ideas bien implementadas en una campaña principal signada por la variedad y una soberbia ejecución. La historia tiene momentos un tanto ridículos, no vamos a negarlo -como de costumbre en la serie- pero también  giros sorpresivos efectivos; se anima a enloquecer por momentos, para luego dar lugar a lo solemne o incluso, lo dramático. Todo tiene un muy buen balance y lo más importante, un excelente ritmo: una proeza no menor si ponemos en perspectiva la cantidad de contenido que pusieron dentro del juego.

Resident Evil Village es un digno sucesor que se anima a experimentar una vez más con los recursos de la serie y lo hace de una manera tan elegante como efectiva, en el marco de un juego generoso que no se guarda nada para sí. ¿Será este el nuevo formato para la serie de aquí en más? Es difícil decirlo. En muchos sentidos, este título se siente como el cierre de un ciclo, pero también deja muchas pistas sobre lo que podría llegar a venir. Village es un juego absolutamente recomendable que no hace más que enfatizar el estupendo momento que está atravesando Capcom, y que define al diseño de videojuegos japonés como un punto luminoso en el mapa.