Análisis de “Need For Speed: Hot Pursuit Remastered”: una vuelta para recordar buenas épocas

La remasterización del clásico de 2010 permite poner en perspectiva todo lo bueno de aquella entrega y suma algunos elementos para adaptarla a la actual generación de consolas

El título de EA y Criterion Games ya se encuentra disponible para PS4, Xbox One y PC

Durante los últimos años fueron varias las desarrolladoras que decidieron apostar por traer viejos capítulos de sus franquicias más populares con la intención de darles aires frescos y acercarlos a la actual experiencia de juego. Esto, sin embargo, no siempre resulta positivo, dado que no todas se preguntan si el revival es necesario y si tienen algo nuevo para volverlos atractivos. En esta incógnita entra Need For Speed: Hot Pursuit Remastered, el nuevo trabajo de Criterion Games, el cual fue anunciado hace tan solo unas semanas y ya se encuentra disponible para PlayStation 4, Xbox One y PC y en unos días, arribará a Nintendo Switch.

Al tan solo poner primera, NFS: Hot Pursuit Remastered entusiasma. Es inevitable recordar que este fue el título encargado de volver a poner en eje a la franquicia luego de pasos en falsos como Need For Seed: Undercover (2008) y ProStreet (2007), entre otros, gracias a su jugabilidad de derrape y su divertida trama de policías y ladrones. No obstante, al ingresar en esta remasterización, esas cosas deberían quedar de lado, dado que, más allá de la base que tiene el título en sí, hay que entender su porqué de estar en la actual generación de consolas.

A primeras sensaciones, el juego huele a naftalina. Al ingresar al menú principal se puede observar como la interfaz se mantiene igual a la de 2010, sin proponer ningún cambio interesante. Pese a que podría haberse introducido algo nuevo, la legibilidad y simplicidad, que en su momento colaboraron al éxito del título, continúan siendo efectivas y cómodas visualmente.

Los usuarios se encontrarán con una gran línea de autos que de la época
Los usuarios se encontrarán con una gran línea de autos que de la época

Al elegir el modo carrera, el eje principal del juego se genera el querido reencuentro con el mapa del condado de Seacrest. Desplazarse sobre este es muy sencillo y tampoco tiene cambio alguno, dado que el jugador solo debe moverse de punto a punto para elegir alguna de las misiones disponibles, tanto para ser policía como para elegir ser quien escapa.

Al ingresar a alguna de las misiones, el usuario tiene la posibilidad de elegir un auto, y es este el momento donde se empieza a entender porqué es una remasterización y no el juego original. Los vehículos, a comparación del título del 2010 están mucho mejor, dado que cuentan con mejor trabajo de iluminación y sombras, pertinente a la actual generación de consolas.

Sin embargo, los modelados de los autos siguen siendo los mismos, al igual que el catálogo y las nulas opciones de personalización. Más allá de esto, que podría haber sido mejorado con poco, siempre es bueno reencontrarse con viejos autos como el Porsche Carrera GT o el BMW Z4, que representan los topes de gama de aquella época.

La interfaz del juego mantiene la escencia del título original
La interfaz del juego mantiene la escencia del título original

Ya en la pista, la remasterización a cargo de Criterion Games comienza a develar sus cartas. Estas pasan por trabajar de muy buena manera la iluminación y las sombras, las cuales permiten mejorar, no en gran escala, los escenarios que dan lugar a las carreras. Indirectamente, esto también afecta en los autos, los cuales pueden observarse a detalleen el modo fotografía, el cual resulta escaso pero a la vez efectivo.

De la jugabilidad no hay mucho para decir, dado que mantiene todo lo divertido y atractivo que proponía la del juego original. El derrape sigue siendo uno de los factores claves a la hora de realizar cualquier tipo de prueba, algo que hace que las vueltas sean limpias y dinámicas, sin que los choques tengan tanta injerencia como si sucede en otros arcades.

Como puntos bajos notables aparecen las colisiones, las cuales deberían haber sido mejoradas en esta remasterización. Estas son muy bruscas y a nivel visual dejan que desear. Lo mismo sucede con los modelados de los árboles o rocas que aparecen a lo largo del circuito, que a un vistazo rápido quitan un poco la credibilidad de la remasterización.

Un poco más allá, el punto más flojo pasa por los tiempos de cargas. Al perder una prueba y querer reiniciarlas, se hacen muy largos. Esto, claramente, no forma parte de la actual generación de consolas y se debería haber mejorado con muy poco. Dejando de lado esto último, el juego no presenta problemas de rendimiento, algo que denota que se buscó entregar un trabajo pulido y bastante optimizado.

El nuevo modo foto no cuenta con muchas opciones pero no deja de ser eficaz
El nuevo modo foto no cuenta con muchas opciones pero no deja de ser eficaz

Las modalidades que presenta el juego son sencillas. Como se mencionó anteriormente, el eje lo tiene el modo historia, el cual permite ir realizando distintos tipos de pruebas como pueden ser contrarreloj o carreras. Estas son indistintas si se es polícia o corredor clandestino, roles que caracterizan la experiencia del juego. Más allá de esto, luego de dar un par de vuelta, se puede poner en perspectiva que en 2010 esta propuesta era más que atractiva, pero el pasar del tiempo hizo que esto se fuera erosionando y que hoy se vea como algo líneal y, después de unas cuantas carreras, aburrido. Vale remarcar que esta remasterización incluye todo el contenido adicional que se brindó para el juego, complementando así seis horas adicionales de juego.

Pese a que la banda sonora es otro de los puntos que sitúan al juego en una determinada época, no deja de ser uno de sus elementos más fuertes. Conformado por canciones de tinte rockero y también por algunas más pop, el soundtrack aparece para darle congruencia a todo y así acentuar más la experiencia arcade y frenética del juego. Bad Religion, 30 Seconds To Mars y Deadmau 5 son algunos de los destacados que incluyen sus canciones.

En conclusión, la remasterización de Need For Speed: Hot Pursuit deja un buen sabor pero no termina de convencer. Lo que mejor hace esta entrega es poner en perspectiva todo el gran trabajo que realizó Criterion Games en 2010, el cual le permitió volver a situar a la franquicia en lo alto y manejarla durante la última década. No obstante, esto también significa que quien decida adquirir una copia del juego encontrará una experiencia, que al igual que en 2010, es divertida y completa, además de contar con el material adicional, el modo foto que brinda grandes wallpapers y un mejor apartado gráfico.

Desarrolla: Criterion Games

Distribuye: Electronic Arts

Fecha de lanzamiento: 6 de noviembre de 2020

Plataformas: PlayStation 4, Xbox One y PC

Versión analizada: PlayStation 4

Puntaje: 7.0

Las colisiones son uno de los puntos bajos de la remasterización
Las colisiones son uno de los puntos bajos de la remasterización



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